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El fotógrafo Gary llegó por un sudado de cabrilla con mariscos con su arroz blanquito, rocotito y limón. "María, muy serias son las advertencias de Defensa Civil sobre el pésimo estado de muchas construcciones en Lima. Definitivamente son para tener en cuenta y hacer algo cuanto antes. Ese organismo calcula que unas ¡¡200 mil casas!! quedarían destruidas si se produce un terremoto de 8 grados en la escala de Richter, un poco menos violento que el que destruyó gran parte de Chile. Las antiguas casonas del Centro de Lima, Barrios Altos, Rímac, Callao y otras zonas, hechas con adobe y quincha, no solo son verdaderas trampas mortales, sino que ya se están cayendo sin necesidad de ningún terremoto. Imagínense la cantidad de muertos que podría haber. También son un tremendo peligro las viviendas levantadas en distritos como San Juan de Lurigancho y Comas, pues muchas de ellas fueron edificadas sin planos, por lo tanto, sin la asesoría de un ingeniero. Eso significa que las hicieron según el criterio del dueño, o del maestro de obras, que no tiene los conocimientos de un profesional.
Si 200 mil viviendas cayeran en un terremoto, imagínate cuántos morirían atrapados. Solo calculemos que tres personas estén dentro de ellas en el momento de una tragedia. Eso nos daría ¡¡600 mil personas!! atrapadas bajo los escombros. Los muertos los contaríamos por cientos de miles. ¿Qué hacer? El problema es muy complicado, pero Defensa Civil y otros organismos están dando asesorías, así que las familias o grupos de vecinos organizados deberían buscarlas para conocer el real estado de sus viviendas, saber las alternativas y poner manos a la obra. Quienes puedan pagar un ingeniero, que lo busquen cuanto antes. Creo que no hay tiempo que perder, pues nuestro país está en uno de los lugares más sísmicos del mundo y un terremoto puede ocurrir en cualquier momento. Quienes comienzan a construir sus casas, deben hacerlo con un ingeniero. Cuesta más, pero no es un gasto, sino la mejor inversión: Un hogar seguro para la familia. Además, hay que participar en los simulacros de sismos y tener a la mano linternas, radios a pilas, agua y alimentos enlatados. Debemos actuar de inmediato". Pucha, qué miedo me dan los temblores. Me voy, cuídense.
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