|
Este Búho escribía ayer que Jaime Bayly protagonizó, como él mismo lo llamó, un 'aborto' en vivo y en directo. Se bajó de la 'combi', léase el 'partido de Barba', asqueado, al referirse al 'vientre de alquiler' Cambio Radical, como 'una casa de citas', donde el anfitrión, el político del eterno puro, era 'una madame'. Nunca se ha visto en la televisión peruana a un conductor como el 'Niño Terrible'. Con una producción austera, que a veces solo se limita a proporcionar videos de archivo, Jaime se hace un programón como el del domingo. Hace 'stand up comedy', la que presentó hace años por varias ciudades de Estados Unidos y Latinomérica. Nunca se atrevió a presentarse en Lima. Subestimaba, no sé si al público peruano o a él mismo, al pensar que tal vez los limeños no iban a acompañarlo en esos monólogos tan chispeantes que hacían desternillar de risa a los espectadores de sus presentaciones en teatros de Miami. Pero 'El Francotirador' le dio una gran revancha. Solo en un sillón, con fondo oscuro, acompañado de su terno y corbata y las risas y chacotas de un público realmente chonguero, Jaime combate domingo a domingo apenas con las armas de su lengua venenosa, su ingenio, su inteligencia y sus extraordinarias dotes histriónicas. Pero Bayly no es solo una 'bestia televisiva' y no por gusto le pagan lo que le pagan en la televisión. Muy pocos pueden hacer lo que él hace. La demolición, totalmente justificada y fundamentada de Barba Caballero, no generó ninguna réplica en el personaje aludido, famoso él por ser hablantín y amenazador. Recuerden los videos donde se le ve al cazurro político pasar del amor al odio según los vientos electorales, con respecto a Alan García, Alejandro Toledo y Lourdes Flores. Bayly no solo nos hace reír, hace, en verdad, cuando quiere, docencia política. Lo que hizo el domingo con Barba y su sinuosa y ubicua trayectoria política, podría muy bien pasarse en una clase de sociología política. Apago el televisor.
|