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Según la ley de la naturaleza, lo normal, lo lógico, es que los hijos entierren a los padres. Para los hijos es doloroso asistir a la muerte de quienes le dieron la vida, lo alimentaron, educaron e hicieron hombres o mujeres. Pero lo más traumático es cuando un padre debe enterrar a un hijo. Aquí se trastocan las leyes de la naturaleza. He visto papás derrumbarse frente al féretro, invocar a Dios, ¡¡por qué no me recogiste a mí, por qué no me mandaste a mí el cáncer!!, cuando el retoño fallece de una enfermedad incurable. Puede pensarse que no hay dolor más grande para un papá que asistir a la agonía y muerte de un hijo enfermo. Pero no, sí hay un dolor más grande que ese. Porque un padre puede luchar con el hijo contra la enfermedad. Al menos sabe que puede o va a morir y, cuando llega la hora, puede estar a su lado para despedirlo.
Para un padre como Ricardo Flores, 'Riflo', papá de Stephany, de 21 años, asesinada por el psicópata holandés Joran van der Sloot en un hotel, no hubo oportunidad de nada. Ni de despedirse, ni prepararse, para una desgracia tan grande. Se fue, pero no llevada por un mal incurable, ni por un accidente del cual nadie está libre, sino por obra de un maldito asesino en serie. Que viaja como trotamundos del terror, sembrado dolor y maldad en todos los continentes, desde Tailandia a Aruba, pasando por Lima, Ámsterdam o Santiago. En este caso, el dolor es infinito porque se mezcla con la furia y el odio. Me sorprende, dentro de todo, que un hombre como 'Riflo' haya afrontado esta desgracia con serenidad, pero con la firmeza de que el asesino 'reciba el castigo que merece'. Él mismo, en momentos en que dudaba de la eficacia de la Policía, iba a ir en busca del asesino de su hija. Volví a ver 'Río místico', el filme de Clint Eastwood, donde Jimmy (Sean Penn), un ex convicto plantado, afronta el asesinato de su hija. Desesperado, se olvida de sus promesas de rehabilitación y con sus amigos se vuelca a encontrar 'primero que la policía' al asesino de la pequeña, para ejecutar contra él la venganza de padre. En este caso, el criminal está detenido, cínicamente niega todo y como todo psicópata, habla de Stephany como si fuera 'una chica que conoció en un casino, nada más'. Pero, se fregó. Hay videos, un cuerpo seguramente lleno de huellas del holandés y testimonios de testigos. La hija de 'Riflo' tendrá más suerte que la norteamericana Natalee Holloway. Joran se irá a Lurigancho. Nadie se puede sentir orgulloso de tener un penal tan temible en el país. Pero por primera vez, pienso que alguien merece estar en ese infieno a perpetuidad, pues no creo en la rehabilitación de este criminal porque si sale, seguirá matando. Apago el televisor.
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