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Este Búho tiene un abanico de imágenes en la cabeza. El Mundial de Sudáfrica no me ha puesto una venda en los ojos y no hay cortinas de humo que me nublen. Me transformo en uno de los 'Thundercats' y veo 'más allá de lo evidente'. Está clarito que el gobierno pretende enterrar para siempre el caso de los 'Petroaudios', el escándalo más grave de corrupción del segundo mandato de Alan y donde está involucrado su entorno más cercano. Pero para que exista ese manto de impunidad, para echarle tierrita al asunto, deben existir jueces que se hagan de la vista gorda. Alberto Quimper fue abogado del presidente y parece que le sabe muchas cosas, porque el viejo 'aceitador' sigue feliz de la vida en su casita, mientras me entero que dos periodistas del diario 'La primera' van a ser sentenciados por una serie de denuncias periodísticas que realizaron. ¿Qué está pasando en este país? O sea, sentencias para los hombres de prensa e impunidad para los 'faenones'. El mismo presidente proclama que en su gobierno existe una irrestricta libertad de expresión. ¿Pura demagogia? ¿O vamos camino a convertirnos en una mala copia de la republiqueta de Hugo Chávez? Escucho por televisión las trompetas de Sudáfrica, pero eso no me distrae. La avioneta que secuestraron en Nasca habría sido utilizada para abastecer media tonelada de cocaína. ¿Por qué se fomentó la informalidad en el parque aeromotor de Nasca? Muchos hablan, pero pocos se pronuncian por la vida del piloto y el copiloto. Hasta dicen que la aeronave vale dos millones de dólares, pero ¿y la vida de los secuestrados? Hago zapping y veo al psicópata holandés Joran van der Sloot. Hoy está bajoneado, llora y ruega para irse del país. Su mente siniestra y pervertida pensó que iba a quedar impune. Sabe que los penales del Perú son de los más malditos y peligrosos del mundo, junto a los colombianos, turcos, mexicanos y brasileños. Este Búho nunca se va a enorgullecer de las cárceles que tenemos, pero en este caso, creo, Joran se merece un penal de alta peligrosidad. Así, podrá convivir con bestias como él. Y nadie puede pedir piedad para él, ni siquiera un trato especial. Apago el televisor.
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