Peligro de mordaza
Este Búho desde hace mucho tiempo alerta sobre la siniestra sombra de Hugo Chávez, que pretende proyectarse sobre países vecinos, gracias a sus 'calichines' Evo Morales, en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador. Chávez es un golpista y por ello sufrió cárcel, al intentar derrocar al gobierno democrático de Carlos Andrés Pérez. Sin embargo, su estilo populista, sus demagógicos combates contra las corruptelas de los partidos tradicionales -clásico discurso para dar golpes o cerrar Congresos como Fujimori, el 5 de abril de 1992- le granjeó simpatías populares, sobre todo en las enardecidas hordas de 'chavistas', reclutadas de las zonas marginales a las que se les premia con víveres, artefactos, vales, cuando salen en marchas para destruir las lunas de la televisora 'Globovisión' o los principales diarios independientes del país. Chávez esta semana volvió a arremeter contra la libertad de expresión en Venezuela, al mandar a sus esbirros funcionarios del Servicio de Inteligencia Bolivariano (Sebin) para allanar la casa del dueño de 'Globovisión', Guillermo Zuloaga y su hijo. El autócrata 'los acusa' por 'burgueses y por especular con la venta de coches de lujo', porque el empresario también tiene otros negocios, como concesionarios de automóviles. En una verdadera democracia esa acusación debía ser escrupulosamente investigada, sin necesidad de que los implicados tengan que pasar a la clandestinidad. Pero los analistas sostienen que todo es una patraña para acallar a una televisora valiente, que ha mantenido su independencia con un régimen que coacta la libertad, censura y cierra medios de comunicación sin desparpajo. En Valencia, importante ciudad industrial al oeste de Caracas, el veterano periodista político, Francisco Pérez, con treinta años de oficio, 'fue inhabilitado política y profesionalmente' por 'ofender e injuriar' al alcalde chavista de la ciudad, al que acusó de nepotismo con pruebas en la mano. No puede haber democracia si no existe libertad de expresión. Por eso preocupa que haya una radio de Bagua clausurada primero y hoy amenazada por haber difundido comunicados y proclamas de los nativos durante el conflicto del año pasado. Que Alan García termine su mandato con las manos limpias, con respecto a la libertad de expresión. Hay jueces que están acechando periodistas, pretendiendo condenarlos por denuncias, convirtiéndolas en 'difamaciones'. Hay un director y dos periodistas de un diario capitalino a punto de ser sentenciados por cumplir con su trabajo. Respetamos la autonomía del Poder Judicial, pero la prensa independiente tiene el deber de fiscalizar y eso no es 'difamación', palabrita que les gusta utilizar a los corruptos para acallar a quien denuncia sus negociados. Apago el televisor.
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