Susana Villarán acudirá hoy a una audiencia para evaluar el pedido de 36 meses de prisión preventiva. (Foto: Andina)
Susana Villarán

Este después del indignante desenlace del que terminó con la confesión de Susana a última hora, cuando ella ya sabía que iba a abordar el bus que la llevaría a la carceleta, vuelve a leer ‘Conversación en La Catedral’ de Mario Vargas Llosa y de allí recuerda la frase premonitoria: ‘¿En qué momento se jodió el Perú, Zavalita?’. Eso debemos preguntarnos los peruanos ajenos a este perverso juego de Monopolio de los políticos de todas las tendencias, sea izquierda, centro, derecha o independientes.

Bien decía el gran sociólogo alemán Max Weber en el libro ‘El político y el científico’: ‘Hay dos clases de políticos: los que viven para la política y los que ingresan a ella por ideales y ofrecen su vida, a veces sin recibir nada a cambio’.

De estos últimos se ven pocos y en el Perú tenemos a Haya de la Torre, quien vivió toda su vida en una casa prestada, ‘Villa Mercedes’; Fernando Belaunde, dos veces presidente, murió en un departamentito en Camino Real; y Alfonso Barrantes, exalcalde, lo hizo en su casita de Surco y tuvo siempre su viejo Volkswagen. De los primeros, según Weber, que viven ‘de la política’ e ingresan para conseguir su provecho personal, ¿hace falta mencionar nombres?

LA DOBLE MORAL: Lo de la exalcaldesa le hace un daño terrible a la política. Porque a diferencia de otros, de los cuales uno podía decir que sabía ‘de qué pie cojeaban’ (Fujimori, Toledo, Alan, Castañeda, PPK y hasta la misma Lourdes Flores), la Villarán construyó su imagen y su discurso desde sus inicios -y aun cuando ya era almirante de ese barco municipal que navegaba por las ciénagas de la corrupción con las nefastas banderas piratas brasileñas- bajo la consigna de tener ‘manos limpias, transparencia, honestidad, cero corrupción’, de ‘decir siempre la verdad’, de ‘gobernar para todos’ y de ‘el pueblo ante todo’. Pero la ‘Tía Regia’ en un momento se convirtió, como el noble Anakin de Star Wars, en un siniestro Darth Vader y pasó a comandar el ‘lado oscuro’ de una mafia que hizo un desmadre, según la Fiscalía, con el fin de recibir millonarios fondos de Odebrecht no solo para el ‘No a la revocatoria’, sino también para volver a postular y así traicionarse ella misma (juró que no iba a tentar la reelección) a sabiendas de que tenía el 80 % de rechazo, y participó -ahora se sabe- por los siete millones que le dieron los brasileños. Esa plata era poco con los beneficios de OAS y Odebrecht, por haberles entregado diez años más de concesión del peaje y de haber reducido los ingresos del concejo, perjudicando a millones de limeños y a humildes choferes. Pero cabe la pregunta: ¿Pudo hacerlo sola?

PASAN PIOLA: Para la Fiscalía, Villarán expectoró a gente con escrúpulos de su primer entorno izquierdista de Fuerza Social a cambio de tipos como José Miguel Castro, sin bandera y especialista en ‘recolectar’ el dinero, pero también contó con un soporte dirigencial que afrontó la campaña del ‘NO’ y que era imposible que no supieran de dónde provenían los millones que se gastaron en la campaña. ¿Acaso no tomaban cafecito todos los días con el ‘Mago’ Favre? ¿No se preguntaban quién pagaba el hotel cinco estrellas y su ‘título’ como experto en campañas electorales internacionales? ¿Por qué Anel Townsend, ahora que se sabe la verdad, no da la cara en su calidad de jefa de campaña? Me resulta inverosímil que ella, al igual que congresistas que estuvieron codo a codo con ella o ‘analistas’ que trabajaron para ella, no advirtieran de dónde fluía ese río de dinero a borbotones y que una parte también llegara a sus bolsillos. Resulta paradójico que todos aquellos que echaban leña para avivar la hoguera a Keiko, hoy agachan la cabeza como el avestruz, han cerrado sus redes sociales o están en las Nazarenas prendiendo velitas para que el brazo de la Fiscalía no los alcance en las investigaciones. También resultaba penoso que personalidades con influencia, cuando ya era evidente la insostenible situación de la exalcaldesa, con un tremendo doble rasero miraran a otro lado o escribieran y opinaran sobre ‘El agujero negro en el universo’ o peor aún, la mayoría hizo la de Shakira: ‘sordos, ciegos y mudos’. Y más de uno está, en estos tiempos movidos, como una chica Almodóvar, ‘al borde de un ataque de nervios’.

Apago el televisor.

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