El fotógrafo Gary llegó al restaurante por su cau cau con arroz blanco graneadito y su jarra de cebada calientita para bajar la grasita. “María, llegué temprano a la Redacción y me encontré con ‘El Sonámbulo’, el mítico periodista de . Estaba con su sacón negro y fumando un cigarrillo. Lo vi buscando en su archivo personal, pues el veterano periodista no confía en Wikipedia ni en Google. Él tiene un extraordinario archivo fotográfico y periodístico en sus casilleros.

Si el célebre ‘Cigarrito’ tenía en sus casilleros ternos, ropa interior, perfumes, talcos y demás utensilios para la tramposería, ‘El Sonámbulo’ tiene su archivo periodístico de Policiales. Allí me enseñó los reportajes que escribió sobre el temible , el ‘Loco’ Perochena. ‘Gary, la policía acaba de capturar al hijo de Perochena, David, de veinte años, el jefe de la banda ‘Los raqueteros del parque’. Aquí se repite el dicho ‘de tal palo tal astilla’.

El ‘Loco’ Perochena reapareció cuando se presentó en un canal de televisión como predicador, pero el diablo siempre estuvo dentro de él y volvió a delinquir. Su hijo creció viendo cómo su padre vivía a ‘salto de mata’ y se escapaba por los techos del Callao cuando venía a buscarlo la policía. A inicios de los ochenta, ‘Loco’ Perochena, ‘La gringa’ y el ‘Negro Candela’ integraban la banda llamada ‘Los elegantes’, que eran expertos en asaltar residencias en y . Ellos andaban en autos de lujo y bien al terno y maletín ‘James Bond’.

Perochena y ‘La gringa’ tocaban el timbre de las casas haciéndose pasar como vendedores de seguros, cuando les abrían la puerta reducían a las empleadas del hogar y se iban de frente a las ‘cajas fuertes’. Su ‘trabajo’ podía durar horas, porque a veces tenían que ‘esperar’ a que llegara el dueño de la residencia, que era el que tenía las combinaciones de la caja fuerte. Por eso secuestraban a la familia por largo tiempo.

Pero les cayó la noche cuando irrumpieron en la casa de un sobrino del presidente Fernando Belaunde, que era secretario del Consejo de Ministros. Mantuvieron de rehenes a su esposa y las empleadas. Allí recién salió a la luz el nombre de ‘Los elegantes’. El jefe de Estado conminó al ministro del Interior que en menos de veinticuatro horas debían atrapar a quienes asaltaron la casa de su sobrino. Los ‘confites’ (soplones) de la policía hicieron bien su trabajo y cayeron ‘Loco’ Perochena y ‘La gringa’. Perochena pasó diez años en prisión, pero su nombre era considerado una leyenda en los bajos fondos. Lamentablemente, su hijo siguió el pésimo ejemplo de su padre’”. Pucha, qué triste historia. Me voy, cuídense.

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