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La empieza en casa, su solución también. Así lo estima el psiquiatra Roberto Urrutia, quien advierte que de manera cotidiana en los hogares se toleran faltas de respeto que implican desobediencia, mentiras y manipulaciones de las personas.

“A veces, los padres acostumbran a sus hijos a no tener escrúpulos y los apañan en todas sus cosas. No entienden que si no los educan adecuadamente, pueden estar creando a futuras personas corruptas”, aseguró el especialista del Hospital Santa Rosa.

DE 6 A 8 AÑOS

Afirmó que la conducta de un menor se empieza a formar entre los seis y ocho años, y es entonces cuando deben ser receptores de valores, buenos principios y responsabilidades.

“Si enseñamos a mentir, a ofrecer coimas, a no respetar los límites o no cumplir con las normas de la casa, el menor se forjará sin valores y estará dispuesto a hacer siempre su voluntad”, señaló Urrutia a Trome.

Advirtió que las personas corruptas se muestran como seres sociables, amigables y respetuosos. Sin embargo, ocultan conductas psicópatas y están dispuestos a pasar por encima de cualquier persona.

“Los padres deben entender que esta mala crianza perjudicará la vida de sus hijos cuando estén adultos. Por ejemplo, el papá le enseña al hijo que se pongan el cinturón de seguridad no por su bienestar, sino porque hay un policía de tránsito cerca”, indicó el especialista.
 
RECOMENDACIONES

- Para que sus hijos tengan valores, cultívenlos con el ejemplo.

- Póngales límites y no pecar en ser tan complacientes con ellos.

- Si cometió una falta, enseñarles a disculparse con el prójimo y que no lo vuelvan a hacer.

- Estar atentos ante malas amistades que los incentiven a cometer faltas de respeto.

- Enseñarles desde pequeños a ordenar sus cosas, tener responsabilidades en la casa.

- No darles mucha libertad, establecer horarios y reglas de conducta.

- Si desean obtener algo, que se lo ganen. Los jóvenes de ahora piensan que se merecen todo.

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