Jesús Medina Guzmán y Petronila Quispe Champi son usuarios de Pensión 65. (Foto: Pensión 65)
Jesús Medina Guzmán y Petronila Quispe Champi son usuarios de Pensión 65. (Foto: Pensión 65)

Jesús (79) y Petronila (83) son una pareja de ancianos que desde su casita de adobe, en la región Cusco, tejen impresionantes piezas textiles a su edad. Esta es su historia, en medio de la naturaleza, en el distrito de San Jerónimo.

Jesús Medina Guzmán y Petronila Quispe Champi, usuarios del Programa Nacional de Asistencia Solidaria Pensión 65, del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), ahora expertos tejedores de lana de oveja, se conocieron hace 40 años en Quillabamba.

Eran viudos y decidieron dar una nueva oportunidad a sus vidas. Un hijo no es lo más importante que tienen en común; el arte del tejido también se transformó en el siglo XXI en un ingrediente importante de su sólida relación.

Aunque Petronila, de 83 años, ya no puede tejer chalinas, chompas, guantes, gorros y chullos con la misma destreza de antes debido a afectaciones en su visión, hoy acompaña a Jesús mientras él confecciona esos productos tan solicitados por los turistas en la Ciudad Imperial luego de dos años de pandemia.

Ella, ahora solamente puede hacer uno que otro movimiento con los gruesos palos de tejer, pero realiza los mejores puntos cuando, de tanto en tanto, besa en la mejilla a un concentrado Jesús, de 79 años, quien no despega los ojos de la lana mientras la entrelaza.

Jesús Medina Guzmán y Petronila Quispe Champi son usuarios de Pensión 65. (Foto: Pensión 65)
Jesús Medina Guzmán y Petronila Quispe Champi son usuarios de Pensión 65. (Foto: Pensión 65)

Primero se establecieron en la comunidad campesina de Pampahuaylla, en el distrito de Limatambo, en la provincia cusqueña de Anta. Tras desempeñarse como despachador de productos agrícolas y almacenero, Jesús se dedicó en Limatambo a sembrar y cosechar papa, maíz, cebada, trigo y habas, así como a criar vacas y ovejas.

Petronila se abocó a esas laboras con el mismo empeño de su marido y formaron una dupla fuerte que sobrevivió a los más crudos temporales de la vida.

“Yo me enamoré de la señora Petronila porque siempre ha sido muy bonita, pero más que todo porque siempre ha sido muy trabajadora”, señala Jesús. “Ahora ya no puedo tejer como antes lo hacía, en medio del campo. Ya no veo bien. Solo puedo hacer las labores de la casa. Cocinar. Lavar. Sin embargo, las hago con mucho amor”, indica Petronila en quechua.

Tiempo difícil

La pandemia de la COVID – 19 ha significado un período muy complicado para los esposos Jesús Medina y Petronila Quispe, quienes sienten que aún no se ha recuperado el ritmo económico que tenía la producción textil en San Jerónimo.

“Antes de la pandemia nos juntábamos en la Asociación Kallpachakuy, donde teníamos materiales e implementos para tejer. Integrábamos un grupo de 120 personas adultas mayores que ahí aprendíamos y perfeccionábamos las técnicas de tejido. Ya no tenemos eso, y por ello las condiciones para producir ahora son más difíciles”, dice Jesús.

Sin embargo, pese a las dificultades, la pareja no se rinde y Jesús continúa tejiendo con el respaldo y apoyo de su esposa, quien diligentemente organiza la lana y las creaciones. Hoy, en San Jerónimo, la pareja participa activamente con su producción textil en la intervención Saberes Productivos, que Pensión 65 ejecuta con el gobierno local. Jesús y Petronila tejen su amor a diario.

DATOS

  • Para pedidos de los productos de Jesús Medina y Petronila Quispe, tejidos con lana de oveja, al celular 973253665.
  • Saberes Productivos, intervención de Pensión 65 y los gobiernos locales, cuenta en todo el país con la participación de 33 152 adultos mayores como Jesús y Petronila.

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