Cade 2018: Cintya Añaños, gerente general de Industrias San Miguel: "Las mujeres podemos lograr grandes cosas"

Cintya Añaños es gerente general de Industrias San Miguel recuerda que sus padres y abuelos crearon Kola Real en plena época del terrorismo, hicieron empresa de la nada. Aconseja a jóvenes a pensar en grande y no renunciar a sus sueños. 

Cintya Añaños
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CADE 2018

Por: Oscar Torres (Enviado especial al Cade 2018)

La heredera de la familia Añaños se llama Cintya y es ayacuchana. Tiene 34 años y es la gerente general de la gran empresa peruana Industrias San Miguel, que desde hace 30 años ofrece bebidas de calidad a sus consumidores en el Perú y el mundo.

Tienen presencia en 7 países: Perú, Estados Unidos, Chile, República Dominicana, Brasil, Haití y Puerto Rico. Más de cinco mil colaboradores y más de 700 millones de litros de bebidas producidas al año. Cuentan con 17 marcas, entre ellas Kola Real y Cielo, que ustedes, seguro, han consumido. Trome conversó con esta exitosa mujer en pleno CADE, en Paracas.

Cintya, a tus 34 años, ¿cómo asumes este gran reto de dirigir la empresa más importante de bebidas del Perú, nacida en el interior del país?
En realidad con mucho entusiasmo. Ya son cuatro años que estoy a cargo de la gerencia general de Industrias San Miguel en Perú y Chile. Me he enfrentado a retos muy interesantes. Nacimos en el año 1988, en Ayacucho. Los creadores son mi padre Jorge Añaños y mi madre Tania Alcázar, que en sociedad con mis abuelos formaron la empresa.

Ustedes salieron adelante en plena época del terrorismo...
En una coyuntura bastante difícil para el país social, política y económicamente, nació nuestra marca emblema, que fue con la que hemos crecido a nivel nacional, llegando a tener diferentes plantas en Andahuaylas, en Cajamarca y ahora tenemos una megaplanta en el norte, en Huacho.

¿Qué historia existe detrás del éxito tuyo y de tu familia?
Mi madre es ingeniera química, entonces, ella junto a su equipo crearon la formulación de Kola Real...

¿Es verdad que les hacías probar a tus amigos esos sabores y acompañabas a tus padres a vender las gaseosas?
De hecho mis hermanos y yo fuimos creciendo con la empresa. Mis padres nos llevaban a todos lados. Nos llevaban para hacer turismo, pero a la vez para ver el mercado. Somos una empresa familiar.

Ustedes mismos iban al mercado a vender...
Exactamente. Ir a las bodegas, hablar cómo estaba nuestro producto, si rotaba... Así fuimos aprendiendo del negocio.

‘FIJARTE OBJETIVOS’

Con la experiencia vivida con tu familia, ¿qué consejo le darías a alguien que tiene ahorrado mil soles para invertir?
Lo primero es que tienes que fijarte objetivos alcanzables, pero muy retadores, y pensar que de toda situación de crisis o de lo que sea, viene la oportunidad y no todo está hecho. En realidad si tú te pones a pensar, hay muchas oportunidades dentro del mercado, dentro de la industria, que hay mucha gente que no las ve, pero si tú las viste, ten el coraje para implementarlas, pues nosotros hicimos eso. Rompimos paradigmas. Nos decían que no se podían producir bebidas.

CORRUPCIÓN

¿Qué piensas de la corrupción que hoy campea en el Perú?
La corrupción hoy en día es una enfermedad social. En el CADE se ha tocado bastante este tema. Sin embargo, en el país hay muchas cosas positivas, mucha gente buena. También dentro de la política. O sea, no necesariamente salen a la luz. En el gobierno hay tanta gente buena trabajando, como hay gente que no lo es. Igual es con las empresas y eso lo hemos visto a lo largo de este último tiempo.

¿Te consideras orgullosamente chola?
(Sonríe) Yo soy serrana. Serrana de corazón. Soy ayacuchana y eso es lo que llevo a todos lados.

¿Cuál es el plato típico que más te gusta?
La patasca, mondongo y puca picante, que es buenazo.

‘AGACHADITOS’

¿Has ido a comer a ‘los agachaditos’?
A muchos (risas). Desde que era chiquilla. En Huacho hay justo un lugar que se llama ‘Agachaditos’ y hay un montón de puestitos que venden chifa, entonces siempre me he metido por todos lados. Además, te sirven comida rica y abundante.

Eres exitosa como empresaria, ¿y en el amor?
(Sonríe) Sí, tengo un enamorado.

¿Qué deporte practicas tras tu duro trabajo diario?

Aparte del baile, estaba practicando tenis y ahora me han puesto el reto de correr maratones.

¿Te gusta bailar huayno?
También sé bailar huayno, ¡obviamente! Cómo no voy a saber, pero también la salsa y todo lo que es música movida.

Viajas mucho, ¿cuál es el país que más te gustó?
¡Uy! Esa sí es una pregunta muy difícil. Dejando de lado Perú, porque nuestro país me encanta en términos de aventura, de todo me encanta: la comida, la gente, todo es tan rico y tan milenario... Pero el segundo país que me ha encantado es China, estuve estudiando allá la segunda parte de mi MBA. Viví como seis meses y fue una experiencia completamente diferente. Mezclan mucha cultura, mucha historia con tecnología y modernidad.

¿Cuántos idiomas dominas?
En realidad dos (el español e inglés) y, muy básico, el portugués.

¿Cuál es el secreto del éxito de ustedes?
Primero, es soñar y pensar en grande. Segundo, no creer que existen cosas que no puedes hacer. Hemos roto todos los paradigmas de la industria. Llevamos a la industria a crecer en más de mil por ciento.

¿Qué nos falta a los peruanos para llevar a nuestro país al total desarrollo?
Todo parte de tener el coraje de levantar la cabeza y decir ‘mira, a partir de hoy respeto las señales de tránsito’, fortalecer el tema de nuestros valores. Podemos iniciar un cambio desde lo pequeño hasta lograr grandes transformaciones. Necesitamos construir, pero sobre una base sólida, no sobre arena, porque después nos pasa lo que nos ha pasado y que aún seguimos sufriendo hoy en día.

¿El dinero es la felicidad?
No, no lo es. Lo más importante es tener plenitud en tu vida y eso está muy relacionado con el tema de la felicidad. Hay que valorar las cosas que son simples, que te hacen ser mejor persona, el ayudar a otros y servir.

¿Cuánto han tenido de ganancias este año?
De ganancias eso sí no te lo puedo mencionar, pero sí te puedo decir que Industrias San Miguel está con una facturación que va alrededor de 106 millones de dólares. No es ganancia, tienes que descontar costos, gastos y un montón de cosas, además de inversiones.

¿Quién es la o las personas que más admiras?
A mis padres. Independientemente de que pueda haber cualquier otra persona. No hay nadie que me haya enseñado más y el camino que yo quiero seguir. Eso es lo que estoy haciendo y me hace feliz.

Esta entrevista la van a leer jovencitas que están acabando el colegio, universitarias o que están egresando, ¿qué consejo les darías?
Primero, que no renuncien a sus sueños. Nosotros hemos hecho grandes cosas de la nada. Ellas también pueden hacerlo. Las mujeres tenemos muchas oportunidades de lograr grandes emprendimientos. Tenemos cualidades totalmente diferentes a las del hombre. Las mujeres, más bien, somos las más luchadoras, porque peleamos por nuestras familias, hacemos que como sea el dinero alcance para la economía de la familia, la educación. Educamos a nuestros hijos.

¿Cómo uno puede salir de la pobreza?
La perseverancia y el pensar en grande, porque sí es verdad que te vas a enfrentar a cosas que, posiblemente, en un momento te desanimen acerca de la idea que tenías, pero debes ser lo suficientemente fuerte para automotivarte, pues las personas que desisten o que renuncian muy rápido a sus sueños no terminan transformando en realidad lo que quieren.

Tienes 34 años y eres considerada, por lo menos en tu generación, la empresaria más exitosa, ¿cómo te ves de aquí a 25 años?
Si Dios me lo permite, ya estaría llegando a un tema de estar trabajando en temas relacionados a la educación, reforzando, quizá, la fundación de mis padres, y apoyando como empresa, posiblemente, a temas de gobierno y la política.

Cintya, muchas gracias, fue un honor conversar con una empresaria de tu categoría...
Muchas gracias a ti. 

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