Fernando Canchari lleva 31 años lanzándose al mar. Este trabajo lo mantiene en pie y con ánimos de seguir adelante por su familia.
Foto: Eduardo Cavero.
Fernando Canchari lleva 31 años lanzándose al mar. Este trabajo lo mantiene en pie y con ánimos de seguir adelante por su familia. Foto: Eduardo Cavero.

Ni el frio, ni la pandemia o los graves accidentes ha sufrido detienen a Fernando Canchari, ‘El Fraile’. Luego de 31 años lanzándose al mar sin descanso, su rostro luce cansando, pues sabe que los años pasan y necesita sacar fuerza para llevar el sustento a sus hijas y su esposa.

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Llegamos al punto acordado en Chorrillos a las 12:45 de la tarde para la entrevista y todos lo saludaban a Fernando, pues como dice él, su cara ya está ‘marketeda’. El ritual de todos sus días, es alimentar a un perrito abandonado y a las palomas que los esperan.

Al cambiarse de ropa para ponerse la túnica, quedaban a la vida sus cicatrices de la veces que se accidentó golpeándose con las rocas una rocas. “Varias veces tuve graves accidentes. Una vez terminé en el hospital Casimiro Ulloa, me dieron siete días de descanso, pero al sexto dìa me fui porque tenia que seguir trabajando”, detalla.

Los buses que llegan al lugar han sido una gran ayuda para Fernando, quien sube para agradecer a los espectadores. 
Foto: Eduardo Cavero.
Los buses que llegan al lugar han sido una gran ayuda para Fernando, quien sube para agradecer a los espectadores. Foto: Eduardo Cavero.

Fernando es chorrillano y siempre estuvo cerca al mar. A los 14 años bajaba con sus amigos a La Herradura para correr olas. Tras surfear, se lanzaban al mar haciendo piruetas y terminaban el día marisqueando y viendo el ‘sunset’

No hay día malo para él, pues lo que siempre le pide a Dios es llegar sano y salvo a casa. 
Foto: Eduardo Cavero.
No hay día malo para él, pues lo que siempre le pide a Dios es llegar sano y salvo a casa. Foto: Eduardo Cavero.

Un día, el dueño del restaurante del ‘Salto del Fraile’, el señor Malpartida, papá de Kina Malpartida, envió a su gerente para ofrecerle un trabajo Solo debía hacer lo de siempre: saltar, pero con un traje de fraile. Tendría sueldo y estaría en planilla. “Solo cubriría los descansos y las faltas de la persona que ya trabajaba como fraile titular”, cuenta.

Desde ese entonces, trabaja allí, pero los tiempos cambiaron y llegaron más personas para hacer lo mismo. “Hay de tres a cuatro personas que saltamos. El tiempo se acorto para mí”, detalla.

Fernando se lanza cada diez minutos al mar. La gente siempre esta a la expectativa de su espectáculo. 
Foto: Eduardo Cavero.
Fernando se lanza cada diez minutos al mar. La gente siempre esta a la expectativa de su espectáculo. Foto: Eduardo Cavero.

LA MANO DE DIOS

A sus 49 años, se mantiene fuerte y se lanza cada diez minutos. “Mi esposa es huanuqueña, la a enamoré con el pescado. Me tiene en forma el trajín y la buena alimentación a base de comida marina”, señala.

En un buen día, Fernando puede llegar a sacar 250 soles, pero para él no hay un mal día, pues con solo estar en pie y llegar en casa sano y salvo ya es bastante.

“Cuando salto, todos los momentos fueron críticos. Varias veces se quedé sin aire y lo único que hago es mirar al cielo y pedir con fe. Después, la mano de Dios lo trae de nuevo a flote”, refiere.

Durante la pandemia, su fe se hizo más fuerte. No tenía para pagar el alquiler y los otros gastos. " Me llamaron de una entidad financiera para darme un crédito y lo tome sin pensarlo, con eso puede vivir en el confinamiento, porque no podía trabajar. Solo vivo de este trabajo, no cuento con sueldo ni nada”, afirma,