César Álvarez pasará 35 años en prisión por la muerte de Ezequiel Nolasco.
César Álvarez pasará 35 años en prisión por la muerte de Ezequiel Nolasco.

Por: Miguel Ramírez/Periodista de investigación*

La vida de Fiorela Nolasco parece el guion de un apasionante ‘thriller’ judicial de Netflix. Son pocos los casos en que la perseverancia y valentía de una hija contra un corrupto, a quien acusa de matar su padre, termina con el denunciado preso y sentenciado. Generalmente, eso solo ocurre en las películas.

La semana pasada, luego de siete años de una constante e indesmayable lucha, la joven logró que la Sala Penal Nacional condenara a

Álvarez y Ezequiel, quien también fue consejero regional, eran amigos íntimos. Juntos habían emprendido su carrera política. Todo iba bien hasta que el año 2013 Ezequiel comenzó a descubrir entripados comerciales en obras públicas que hacía Álvarez con empresas privadas, a cambio de sobornos.

El consejero le puso la puntería a la empresa Odebrecht, que en ese entonces era intocable. Muchos años después se descubrió que esa compañía corrupta le pagó a Álvarez US$ 2.6 millones por la carretera Chacas-San Luis.

Ezequiel empezó una lucha solitaria en Áncash denunciando los casos de corrupción. Pocos medios le hacían caso, casi todos estaban ‘aceitados’ por Álvarez con contratos de publicidad. ‘La Bestia’ también tenía una ‘centralita’ de espionaje, a través de la cual sabía todos los pasos que daban sus críticos políticos.

Cada vez que venía a Lima, Álvarez se hacía entrevistar por medios amigos que lo endiosaban y lo ponían como ejemplo de gestión.

Ezequiel no cesaba en sus denuncias. Pero el 14 de marzo del 2014, un sicario llamado Joel Cruzate, ‘Colombiano’, le descerrajó tres balazos en la cabeza, acabando con su vida.

El caso iba a pasar al olvido, pero su hija Fiorela, que entonces tenía apenas 20 años, vino a Lima. Recorrió todos los medios de comunicación, acusando a Álvarez de ser el autor intelectual de la muerte de su padre.

Con un coraje notable, la joven también denunció las corruptelas de Álvarez en el gobierno regional. Recién allí, la gran prensa de Lima empezó a investigarlo.

Tiempo después un fiscal anticorrupción logró reunir pruebas del soborno que Álvarez recibió de Odebrecht, y el 2019 fue condenado a 8 años de prisión. Fue el primer caso donde no se requirió a los delatores arrepentidos de esa compañía.

Pero quedaba pendiente el asesinato de Ezequiel Nolasco. Durante el proceso, el sicario Cruzate confesó el crimen. Y otro testigo corroboró que Álvarez y un funcionario regional estuvieron presentes en la reunión donde se planeó la muerte.

La semana pasada, el Poder Judicial lo sentenció a prisión hasta el año 2052, aunque Álvarez ha apelado a la Corte Suprema.

“Simplemente, busco justicia y no odios personales. Sí, porque Álvarez es una persona sin sentimientos”, dijo hace unos años la joven.

El tiempo le ha dado la razón.

Nos vemos el otro martes.

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