George Forsyth, candidato presidencial por Victoria Nacional. Foto: EFE/ Sebastiao Moreira
George Forsyth, candidato presidencial por Victoria Nacional. Foto: EFE/ Sebastiao Moreira

Por: Miguel Ramírez/Periodista de investigación*

“¿Para qué está el avión presidencial? ¿Para qué está toda la Fuerza Aérea? Cuando juega la selección alquilan un vuelo chárter. ¿Nosotros no podemos contratar un chárter para traer todas las vacunas? No hay decisión, porque, si no, esas vacunas ya estarían en ese vuelo viniendo acá”.

Dijo la semana pasada el candidato presidencial cuando se supo que el primer lote de vacunas Sinopharm no llegaría debido a que KLM, la aerolínea encargada, suspendió sus vuelos a China. Felizmente, el domingo llegaron las primeras 300 mil dosis.

El expelotero, quien encabeza las encuestas de las elecciones de abril, hace rato ha ingresado al vasto club de los políticos ignorantes, que hablan y plantean barbaridades.

Cualquier persona más o menos informada sabe que lo que propone es imposible. Ni el avión presidencial, y menos los aviones de la FAP, tienen la autonomía de vuelo suficiente para llegar y volver de China en solo dos tramos, y así poder asegurar la cadena de frío que requieren las dosis.

El mismo teniente general Carlos Chávez, comandante de Operaciones de la FAP, lo desmintió: “El avión presidencial es el más veloz que tenemos para cumplir con esa tarea. Nosotros podríamos estar hablando de aproximadamente cuatro escalas, quizás cinco antes de llegar a Beijing y, de igual manera, para regresar”.

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Si Forsyth -quien es hijo de diplomático y ha viajado por todo el mundo- no sabe lo elemental, ¿se imaginan como presidente de la República dirigiendo la lucha contra la pandemia del coronavirus? ¡Dios nos agarre confesados!

El envío de la vacuna contra el virus alrededor del mundo es una tarea titánica. “Es el mayor desafío de transporte que jamás haya enfrentado la industria aérea”, dicen los expertos.

No se trata de que los aviones llegan, recogen y salen con las dosis, como si fueran futbolistas. El traslado requiere un protocolo estricto. No todas las naves están adaptadas. Necesitan mantener un rango de temperatura entre 2 y 8 grados bajo cero. La vacuna Pfizer, por ejemplo, necesita permanecer a -70 grados centígrados.

Los gigantes aéreos de la logística también encuentran obstáculos de todo tipo, como la distancia, los idiomas, religiones.

“La distribución a través de África sería imposible en este momento dada la falta de capacidad de carga, extensión de la región y las complejidades relacionadas al cruce de fronteras”, dijo hace poco Alexandre de Juniac, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

IATA ha hecho un cálculo estremecedor que grafica lo que significará el traslado de las vacunas: se necesitará el equivalente a ocho mil aviones Boeing 747 (los gigantes jumbo-jets) para repartirlas en todo el planeta.

Volviendo a Forsyth, el candidato debería informarse antes de decir torpezas. La lucha contra la pandemia, que ya ha matado a más de cuarenta mil peruanos, no es un partido de fútbol de 22 peloteros.

Nos vemos el otro martes.

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