Denisse Vega Farfán regresa con 'Fiesta', publicado por Alastor Editores. (Difusión)
Denisse Vega Farfán regresa con 'Fiesta', publicado por Alastor Editores. (Difusión)

‘Fiesta’ (Alastor Editores, 2021), de , es un viaje de celebración y camaradería. La poeta trujillana se aventura por Chimbote, esa ciudad que acogió a su familia hace veinte años, o abraza a las buenas amistades que conoció hasta ahora, sin dejar de lado la corrupción que existe en el puerto o la conservación del medio ambiente. Una fiesta que, como dice la autora en esta entrevista, todos estamos bienvenidos.

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¿Cómo fue el acercamiento con Alastor Editores?

Fue una larga amistad con el editor Julio Isla que empezó cuando me invitó a publicar en la revista Lucerna. Me pareció muy interesante el trabajo tan inclusivo que venía haciendo en cuanto a poesía porque no solo editaba autores que ya tenían obras, sino a noveles que publicaban su primer poemario. Ha rescatado muchas voces de escritoras en su catálogo. También admiraba lo prolija que eran sus ediciones; la tarea del editor es acompañarte desde el comienzo como fue Julio conmigo cuando me hizo ver algunos versos de ‘Fiestas’ que no había reparado, me ayudó a ganar más fuerza en los poemas, así como la lectura de mis amigos Mateo Díaz y José Miguel Herbozo, que también son poetas.

La poesía es muy exigente.

Sí, creo que es por su concisión y por el mismo formato que tiene ante el lector porque le estás poniendo un texto con un lente de gran aumento y se va a dar cuenta del error o la disonancia rápidamente, así sea la corrección de una palabra, una coma, o incluso cómo se colocan los versos. Cada poemario me exige mucho en cuanto a la propuesta, lenguaje o al estilo que me gusta, que se demarque del libro anterior. Yo me siento una escritora en proceso.

Pese a los premios que has ganado.

Me gusta la sensación de estar en esa búsqueda del lenguaje, que me parece tan infinito. Con mi primer libro ‘Una morada tras los reinos’, estaba muy embebida del surrealismo. Yo no quería publicar algo que sonará a lo anterior, seguí explorando nutriéndome de otras lecturas porque lo básico para un escritor es ser un buen lector; tienes que consumir todo, influye en la transformación de tu mirada poética. En el caso de ‘Fiesta’ hubo una armonía, partí con una idea: una aparente reunión social de amigos que luego se va nutriendo de múltiples significados como enfocarse en un grupo poblacional que son los jóvenes, vulnerables o postergados, que luchan desde sus frentes. Nunca me ha dejado de sorprender la unidad que podemos generar los jóvenes, basta ver lo que sucedió con el golpe de Estado de Manuel Merino, esa capacidad que tiene nuestra juventud de hacer camaradería, unidad de cuerpo contra algo injusto, es una serie de luchas que trasladé al poemario.

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El mar y el desierto también están muy presentes en ‘Fiesta’.

Ciertamente, el mar porque se ambienta o es un pretexto para que se ambiente en Chimbote. Fue adquiriendo otros significados: la belleza de la naturaleza o la reconciliación con la naturaleza porque esta pandemia nos trajo ese mensaje: hemos sido muy invasivos con ella y nosotros somos una especie más.

'Fiesta' de Denisse Vega Farfán. (Difusión)
'Fiesta' de Denisse Vega Farfán. (Difusión)

“Luces adentro/abrazo la incertidumbre de no saber quién soy/¿un meteorito?/¿una tumoración?”, ¿quién fue Denisse mientras escribía este poemario?

Para mí la poesía siempre ha sido una autoexploración, un ejercicio de cirujano para ver muy al interior, incluso a costa de confrontar algunos miedos, algunas verdades crudas. Los versos que mencionas tienen que ver mucho con eso. Nace a partir de un hecho real que fue mi nacimiento, el cual fue inducido porque yo no quería nacer de manera natural. Cuando me sacaron del vientre de mi madre seguía dormida, no quería abrir los ojos al mundo. Por eso, he jugado con los versos para saber quiénes somos realmente y reconocer que entrar en esa dualidad en la que un ser humano es maravilloso, pero también nocivo, está en todos. Uno lucha contra no ser algo malo, también en la vida; la vida puede ser luz pero también una batalla, casi siempre está esa dualidad en mi poesía.

Esa batalla que escribes en estos versos “Fiesta/el mundo ha explotado como una burbuja de cianuro”. Es un verso muy potente, pero también triste.

Sí, tiene que ver más sobre todo con nuestra época. Son los fenómenos que me han perturbado y aparecen desde mi primer poemario como una crítica al consumismo, el capitalismo frenético, la comercialización, la banalidad de los afectos, etcétera.

Somos una generación que ha crecido con eso.

Exactamente. Ese verso puede representar eso: la explosión, la dinamitación de todos esos valores, más concretamente, habla de la esclavitud laboral, salvo gente muy privilegiada que no lo ha sufrido en este país. A tal punto que te sientes como una maquina más, completamente descartable, te despiden y entra otra persona a asumir el mismo papel. Ese poema tiene que ver con eso .

Las imágenes visuales en ‘Fiesta’ son potentes y también tiene un verso que te ofrece la bienvenida al poemario: “Ven a la fiesta del poema/nadie te invitó/no estás en lista/pero entra”.

Es una especie de arte antipoética. Personalmente siento mucho gozo al escribir poesía, pero a medida que te tomas más en serio esto te va exigiendo más. Esa persona a quien se le invita es al poeta, que no siempre se siente bienvenido al poema. La poesía, como yo la siento, es mucho más exigente que otros géneros literarios porque tienes que condensar, ser muy justo en lo posible para poner palabras y que tenga la suficiente fuerza para sostenerse, además de arrojar una visión que no necesariamente tiene que ser una verdad porque no escribo poesía buscando certezas o respuestas, pero sí buscando visiones o revelaciones de algún modo.

Chimbote está muy presente en ‘Fiesta’, es un homenaje, en cierta manera.

Es como un homenaje. Para mí, Chimbote es la casa donde nací como escritora. Es la ciudad que me dio una nueva oportunidad, un nuevo hogar a mi familia y que me ha dado muy buenos amigos.

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