Desde los siete años, ayudaba a su abuelita a preparar tamales y cuando su madre falleció ella tomó la batuta del negocio. Así, con su sazón salió de la pobreza extrema en la que vivió muchos años y hoy es ‘la reina de los tamales’. Estuvo en Mistura, salió al extranjero y hoy junto a su familia recorre las calles de Lima con su ‘camioncito tamalero’, la sensación en estos tiempos de pandemia.

“Tengo treinta años haciendo estos tamales, es un trabajo que viene de generación en generación. Lo empezó mi bisabuela en Chincha y yo le he distintos toques peruanos, pues hoy tenemos más de 35 variedades, como el tamal de carapulcra, de garbanzo, maíz morado con trozos de chicharrón, con cuy, langostinos, pachamanca y otros”, dice orgullosa.

El haber estado en Mistura fue un espaldarazo, pues se abrieron muchas puertas de otros países. Viajó a Chile, Colombia, España, Italia y Estados Unidos, donde asistió a ferias masivas en las que llegó a vender más de mil 500 tamales.

EL GRAN CAMBIO

Ante la gran demanda , su esposo Héctor decidió ayudarla a tiempo completo y ahora trabajan juntos. “Mi hija vio los camioncitos en Nueva York y me dijo que debíamos tener uno para vender tamales”, cuenta Magaly.

La familia invirtió parte de sus ahorros y con un préstamos del banco compraron el camión, le adaptaron una cocina, lavadero, cámara de frío y todo lo necesario. “Ya tenemos tres años vendiendo, dejamos nuestra canastita para vender el camión”, detalla.

Magaly dice que este medio de transporte es lo más recomendable para quienes tienen poco capital, pues no gastan en alquiler de local y pueden desplazarse a eventos y hacer delivery en esta pandemia. Van a donde los clientes le piden sus productos.

La experta tamalera vende los sábados en la avenida Tarapacá 601, en Rímac y también la pueden buscar en sus redes sociales para realizar los pedidos.

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