Está en el serenazgo y se dedica más a patrullar las calles, ayudar a los vecinos y a hacer intervenciones. Foto: Violeta Ayasta / Trome.
Está en el serenazgo y se dedica más a patrullar las calles, ayudar a los vecinos y a hacer intervenciones. Foto: Violeta Ayasta / Trome.

Uno de los lemas que maneja en su trabajo Lourdes Oro Huaraca (35) es: ‘Sereno, no es cualquiera’. Y ella lo sabe muy bien, pues todos los días sortea el peligro al intervenir las discotecas clandestinas y los prostíbulos, y poner orden cuando los ambulantes pelean en las calles. Esta madre aguerrida de dos hijos es parte del Grupo de Intervenciones Rápidas (GIR) del Serenazgo de . Hablamos con ella.

Lourdes, ¿cómo entra al serenazgo?

Antes de entrar, empecé en el área de Fiscalización de Transporte en el 2016. Es decir, veía que los vehículos, ya sea grandes o chicos, no estén estacionados en zonas rígidas. También identificaba a los mototaxis informales. Ahí estuve hasta el año pasado.

Ahora hace otra labor…

Sí, ahora estoy en el serenazgo y me dedico más a patrullar las calles, ayudar a los vecinos y a hacer intervenciones, por ejemplo, en casas donde hay violencia familiar, zonas de fumones, prostíbulos, discotecas clandestinas y peleas entre ambulantes en los mercados.

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Para eso supongo que recibió capacitación…

Claro, el comandante Ciro siempre nos está capacitando. La vez pasada nos dio unas clases de rescate, atención de emergencias y primeros auxilios. Mi trabajo amerita que esté en constante entrenamiento.

¿Recuerda algún incidente en las intervenciones?

Varios. Uno que lo tengo presente es cuando fuimos a intervenir a las meretrices. Una agarró un cuchillo y casi se lo clava a una compañera. Afortunadamente, actué rápido y evité un accidente.

A veces tiene miedo en las intervenciones que realiza, pero gracias a Dios ha sabido manejar cada situación que le ha tocado enfrentar. Fotos: Violeta Ayasta / Trome.
A veces tiene miedo en las intervenciones que realiza, pero gracias a Dios ha sabido manejar cada situación que le ha tocado enfrentar. Fotos: Violeta Ayasta / Trome.

¿Y no le da miedo enfrentarse a esas situaciones?

El miedo está, pero gracias a Dios he sabido manejar cada situación que me ha tocado enfrentar y no tengo, hasta el momento, daños físicos.

Llevó un curso en el Ejército…

Uno de brigadista de primeros auxilios. Me ha sido muy útil porque cuando hay una emergencia con los vecinos, por ejemplo, un incendio o caídas, muchas veces nosotros (el serenazgo) llegamos antes que los bomberos y damos los primeros auxilios. Claro, vemos hasta dónde podemos ayudar, si no sabemos dejamos que venga el personal correspondiente.

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Tiene dos hijos, ¿cómo se llaman?

Sí, son Keyra de 14 años y Mathías de 12. Yo soy padre y madre para ellos. Me separé de mi pareja hace cinco años por violencia familiar.

¿Qué opinan ellos de su trabajo?

Están orgullosos de mí, eso me da mucha alegría y ganas de seguir trabajando. Incluso me han dicho que quieren ser como yo (se sonroja).

¿Qué hace antes de salir de casa?

Me persigno y me encomiendo a Dios.

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