Martín Riepl se confiesa con Trome. Foto: José Rojas
Martín Riepl se confiesa con Trome. Foto: José Rojas

UNA GRAN CARRERA. El periodistaha recorrido el mundo buscando la información, pero sigue aprendiendo todos los días. Esta es la historia profesional del comunicador de Latina TV.

1. EL ERROR...

Estaba en ‘Canal N’ y mandé un reportaje donde salía un político que había subido mucho de peso. Mientras se emitía el informe, comenté: “¡Cómo ha engordado este compadre!”. El audio estaba prendido y mi comentario salió al aire. Me llamó el director: “Ten más cuidado, la responsabilidad es del sonidista, pero siempre debes ser consciente de que tienes un micrófono en el pecho”.

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2. EL CHOFER I...

Me acuerdo de David Bonilla, un chofer de ‘Canal N’ que falleció y lo sentí mucho. Con el salí a mi primera comisión, encima iba a dar un informe en vivo. Sin que se lo pida, se acercó y me dijo: “Estás empezando, tienes potencial, apunta todo lo que piensas decir y, si te olvidas, sin ninguna vergüenza lee tus apuntes delante de la cámara. Todos somos humanos y nos podemos equivocar”. Me lo explicó con la experiencia que ni un profesor me enseñó en la universidad.

3. EL CHOFER II...

Los que nos trasladan son los que más horas trabajan y ganan menos. Ellos saben mucho y te dicen: “No podemos irnos todavía, pueden pasar cosas”. Y uno dice, si él se la faja, yo que supuestamente soy el jefe del equipo le tengo que hacer caso, porque tiene más experiencia.

4. EL PELIGRO...

En Venezuela entrevistaba a un grupo de manifestantes antichavistas y aparecieron unos del círculo bolivariano y nos disparaban directamente. La policía estaba al lado y no decía nada. La otra vez fue buscando a un entrevistado del Callao y un auto nos chocó por atrás. Se dio a la fuga y cometimos el error de seguirlo. Después de varias cuadras de zonas peligrosas, se detuvo, bajamos de la móvil y ellos salieron. Estaban totalmente drogados, llevaban un arma cada uno. Nos apuntaron, miraron el logo del canal y se fueron. No debimos perseguirlos, pero nos iban a pedir explicaciones de por qué regresábamos con el carro chocado.

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5. LA FAMA...

Es bonito que reconozcan tu ‘chamba’ y más de una vez me han dicho para tomarnos una foto. La hacemos y me dicen: “Muchas gracias, señor Rodrigo Sánchez Patiño”, ja, ja, ja. A los que estamos frente a una cámara nos gusta que reconozcan lo que hacemos. Cuando escribí el libro ‘Martín Vizcarra, una historia de traición y lealtad’, una persona se acercó a felicitarme y una señora agregó: “También trabaja en Latina” y el amigo recién se enteraba. Si sales de la televisión un año, nadie se acuerda de ti.

6. LA BOHEMIA...

Recuerdo muchas y largas conversaciones con viejos editores compartiendo un pisco. Siempre íbamos al Queirolo del Centro de Lima y Pueblo Libre. Veníamos de varias zonas de la ciudad y allí nos encontrábamos. Cada par de meses nos juntábamos. Algunos viernes me escapaba a tomar unos traguitos y regresaba al canal a seguir elaborando mi reportaje.

7. SER PERIODISTA...

Tuve la enorme suerte de agarrar la época en que nos mandaban de viaje. Llegué a El Vaticano el día que fue elegido el papa Francisco. También la canonización de Juan Pablo II, la elección de Maduro como presidente de Venezuela. ¡Qué suerte la mía estar en esos lugares donde suceden las cosas!

8. UNA GRAN EXPERIENCIA...

En 2011 hice una secuencia donde manejaba un taxi y entrevistaba a todos los candidatos a la presidencia. Esas experiencias hacen que en una reunión de exalumnos siempre tienes una historia por contar. Quizá un compañero estudió contabilidad, le va muy bien, pero te escuchan más a ti. Es una carga fuerte, porque hay que saber qué está pasando atrás de lo que ya se sabe.




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