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Melissa Peschiera y el drama por acosador: "Vivo como si estuviera en prisión domiciliaria"

Un hombre enfermizo llama de madrugada a Melissa Peschiera, se para en la puerta de su casa, le manda flores y se ríe de las supuestas restricciones. En un país donde el feminicidio se da casi a diario, las leyes no se aplican para cuidar a las mujeres.

Melissa Peschiera

Melissa Peschiera cuenta el drama que vive por culpa de un hombre enfermizo

Melissa Peschiera cuenta el drama que vive por culpa de un hombre enfermizo

Por : Fernando 'Vocha' Dávila

Esta mujer no es acosada sino atacada. Esta periodista nos recibe con amabilidad, pero con la preocupación dibujada en su rostro. Más que declarar, desfoga, se molesta y desde su racionalidad no entiende lo que vive. Melissa Peschiera ha denunciado, ante la ley y el Perú, que un hombre de nombre José Andrade Beteta es una sombra. Aunque parezca mentira, se siente desprotegida y hasta cuestionada por algunos. Lea esta historia con pasajes de terror y con sabor a injusticia.

Melissa, denunciaste a tu acosador, imagino que debe estar lejos tuyo.
Solo a 10 metros. O sea, debo salir a la calle con mi guincha porque puede estar diciéndome cosas a 11 metros y no puedo hacer nada.

¿Y el tipo te sigue llamando?
Por teléfono me dice: ‘Melissa, levanta las medidas de restricción para poder conocernos’.

Vives un verdadero drama.
Como si estuviera con prisión domiciliaria. Solo tengo permiso para ir al trabajo y recoger a mis hijas del colegio.

¿Qué tanto se ha acercado?
Mandó flores a mi casa, se ha parado en la puerta.

¿Y qué respuesta te da la policía?
Primero, debo guardar las flores, para que no digan que lo inventé. Segundo, debo escuchar con el policía A, B y C, los mensajes que envía. Luego con la fiscal y de allí los problemas administrativos.

¿Cuáles son?
Hay que perder todo el día en la comisaría. No tienen para las copias porque las pruebas son a color. Si llevas un CD, no hay para leerlo y hay que comprar un USB y encima trasladar al abogado. O sea, una persona con trabajo normal es imposible. ¿Sabes qué pienso?

Dime...
Pobres de las mujeres de los barrios populares. Sin tiempo, recursos y, encima, una justicia que no les cree.

Cuando lo cruzas, ¿cuáles son sus palabras preferidas?
Que me ama, que soy su gata, que voy a maullar, que vamos hacer el amor en secreto.

¿Te dan ganas de agarrarlo a cachetadas?
Con esta impunidad, empujan a hacer justicia con tus propias manos, pero jamás lo haría.

¿Y si le pasa algo en su vida cotidiana?
Ruego que no le ocurra un accidente o alguien le pegue, porque la primera sospechosa sería yo.

Melissa Peschiera

Melissa Peschiera no puede salir tranquilamente de su casa por culpa de acosador.

Melissa Peschiera no puede salir tranquilamente de su casa por culpa de acosador.

La mujer está desprotegida.
La inacción de nuestras autoridades los hace cómplices de cada feminicidio y violación en este país.

Es una lástima, porque la ley contra el acoso está vigente.
Solo hay un sentenciado que además intentó violar a su víctima de 14 años. Le dieron tres años sin prisión efectiva.

Te siento desesperada.
Quiero caminar, salir a pasear, pero no me asomo ni a la ventana porque el sujeto está pendiente de mí.

¿También te persigue de noche?
De madrugada grita y en mi cumpleaños llamaba desde la medianoche.

Tienes dos hijas, eso debe angustiarte más.
Eso: cómo las podría ayudar si viven algo similar.

Así no se vive.
Mi cápsula es mi auto. Una vez lo encontré diciéndome: ‘ámame, ámame’.

Noto que tu mascota anda junto a ti.
Mis hijos se van a estudiar y me quedo con ‘Nena’, así se llama mi perrita, que se ha convertido en mi mejor amiga.

Tan así.
Duerme al pie de mi cama, en las noches converso con ella. Me echo en el piso y ambas damos nuestros suspiros.

A lo Pancho Cavero, ¿te da consejos?
Ja, ja, no, pero me escucha.

Algunos aseguran: ‘Si tuviera pareja, ya lo habría puesto en su sitio’.
Ten por seguro que no permitiría que lo agreda.

¿En estos momentos extrañas un varón a tu lado?
Creo que es sumar otro al problema.

¿Eres muy tajante?
No es momento para enamorarme.

Hay que relajarnos un poco, mereces estar en paz. Juguemos a supuestas situaciones. ¿Si un hombre dice soy casado, pero duermo en el sofá?
Me la han hecho.

¿Cuál fue su ‘mentira’?
Duermo en mi cuarto y ella con mi hijo. Estamos separados, además tiene un problema en el útero.

¿Y...?
No le creí y a los años me enteré que la ‘enferma’ salió embarazada.

¿Otro engaño?
Tengo que estar con mis hijos el fin de semana, pero desde el viernes se desaparece y sale con los chicos y la esposa.

Qué opinas de esta teoría: hombre unido a mujer muy bella es más ‘tramposo’.
Sí. Imagino que le sube la moral y sale a cazar.

A tu concepto, ¿quién traiciona más?
Los hombres son más deshonestos.

¿Es difícil encontrar uno fiel?
Todos son cazadores, no discriminan.

¿Los políticos son ‘jugadores’?
Un par se fueron de ‘floro’ y cuando los vi con sus esposas, ni siquiera me saludaron.

¿Amigos congresistas?
Le quita objetividad y peso al trabajo.

¿Tres anécdotas de tu carrera?
La Interpol en Chile era bien abusiva con los peruanos. Fuimos y cuando con mi camarógrafo hacíamos tomas del lugar, salieron y nos detuvieron. La cinta que grabamos ya imaginan dónde la metí.

La segunda.
En Venezuela bajamos a una manifestación y como era de noche, los revoltosos no reconocían que éramos extranjeros y nos querían agredir, linchar.

¿Cómo te salvaste?
Ya estaba de rodillas y gritaba: soy peruana, miren mi pasaporte y, al escuchar mi acento, me dejaron ir.

La última, por favor.
En Brasil no había hotel donde alojarnos y nos ofrecieron un lugar.

¿Un 5 estrellas?
Entramos y mi cuarto tenía un tubo en medio, el foco rojo, en la televisión habían películas para adultos y se escuchaban gemidos de las otras habitaciones.

¿Te saliste?
No, si me paraba en la puerta podían preguntarme cuánto, ja, ja. Saqué mi ropa, la puse sobre el colchón y así dormí, porque pensaba que en esa cama qué no habrían hecho.

Gracias porque no estás en condiciones de declarar, pero te diste tiempo.
De verdad me venía bien esta charla, salir un poco de esta rutina que me ahoga. Gracias al Trome por siempre.

Quedamos listos para la foto, bajamos al primer piso del edificio y antes de marcharnos, observó por la puerta y tomó impulso. Esta vez no hay una frase para la despedida, hay una anécdota que pinta nuestra sociedad. Un hombre, que paseaba con su hijo en el parque, se acercó, le dio su apoyo y propuso: “Melissa, si quieres le pego al acosador. Me das un besito y lo hago”. Así vivimos.

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