El escritor peruano Pedro Novoa ganó 24 premios en concursos literarios. En menos de un año le ha tocado superar al Covid-19 y enfrentar un cáncer avanzado al colon. (Foto: Alessandro Currarino / Archivo GEC)
El escritor peruano Pedro Novoa ganó 24 premios en concursos literarios. En menos de un año le ha tocado superar al Covid-19 y enfrentar un cáncer avanzado al colon. (Foto: Alessandro Currarino / Archivo GEC)

El Pedro Novoa Castillo dejó de existir este sábado 6 de marzo a los 46 años. El de colon que lo diagnosticaron en septiembre del año pasado, le terminó ganado la batalla en seis meses. Novoa ha escrito seis . La primera fue “Seis metros de soga” y le sigue “Maestra vida”, “Tu mitad animal”, “La sinfonía de la destrucción”, “El amanecer de amaneceres”. Pero la sexta, “Metamorfosis 2.0”, se quedó a medias. Novoa se marchó llevando consigo el final de esta historia.

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Todavía en vida, el escritor contó de qué trataba su última novela.

“…Es una especie de metamorfosis, pero al revés. Quería contar una historia mía y la historia de otros, gente que se consideraba bichos en una sociedad de alimañas. El sueño era transformarse en ser humano…”, comentó Pedro Novoa.

“Metamorfosis 2.0” se comenzó a escribir a inicios del 2019. Terminó los dos primeros capítulos y en medio que armaba el tercero, en julio del 2020, dio positivo para el COVID-19. El escritor venció al virus, pero lo que vino dos meses después lo desplomó. En septiembre se enteró de que tenía cáncer de colon.

La enfermedad lo consumió. En dos meses perdió más de 20 kilos y al tercer mes los médicos lo desahuciaron. Ya no escribía y tampoco enseñaba en la universidad. Su enfermedad estaba en etapa terminal y se alimentaba químicamente por las venas.

Trayectoria

Novoa no solo ha escrito a novelas, también publicó cuentos de ficción, cuentos infantiles, poesía y hasta dramaturgia. Ha ganado 24 premios entre grandes, medianos y pequeños. Nació en Huacho, pero desde pequeño vivió en Lima. A a los 17 años entró a la Infantería de la Marina. Al terminar su servicio postuló a la Universidad Nacional Federico Villarreal, donde estudió Lengua y Literatura en la Facultad de Educación. Es ahí donde comenzó su carrera como escritor.

Inició con cuentos fantásticos. Cuando reunió varios textos quería publicarlos, pero imprimir un libro le costaba entre S/5,000 y S/6,000, algo imposible para él. Las editoriales no financiaban a escritores principiantes y menos a desconocidos, es así que encontró en los concursos literarios una oportunidad para publicar sus obras, hacerse conocido y tener ingresos.

En vida Pedro Novoa escribía bastante. La literatura lo devoraba. Escribía en el trabajo, en la calle, cuando comía, cuando se divertía. Escribía en la mañana, en la tarde, en las noches, en las madrugadas. Novoa escribía en todo momento. Para no agotarse alternaba de género. Novela, poesía, cuento.

Tenía una imaginación extraordinaria, pero también construía sus personajes por experiencias vividas. Sus textos son fabulados. En el 2011 ganó el premio Horacio de la Derrama Magisterial. Allí conoció al escritor Miguel Gutiérrez, que estaba de jurado. Al año siguiente ganó el premio internacional de novela corta Mario Vargas Llosa y fue el mismo Nobel quien le entregó el reconocimiento.

Pasión

El escritor tenía claro que había actividades que le daban de comer y otras que lo alimentan. Como cabeza de hogar y padre de dos hijos tenía responsabilidades que asumir. Él contó que la vida de un escritor era apasionada, romántica y de locos, alimentaba, pero no daba de comer. Por necesidad bajó el ritmo de escribir para dedicarse a trabajar. Se hizo catedrático en universidades y escribía artículos académicos y científicos para ganar dinero.

“Yo espero recuperarme y tener un poco más de fuerza para entrar a la máquina, retomar la novela y acabarla”, dijo en enero de este año.

Novoa era un creyente y, pese a su condición, se aferraba a la vida por que quería pasar más tiempo con su familia.

“Al final todos vamos a morir, es una condición del ser humano. La única diferencia es que yo si sé de que voy a morir y que va ser pronto. Quizá es un consuelo tonto. La muerte es parte de la vida, con eso se cierra. La muerte no puede ser negada, no somos inmortales. Lo que si me duele es dejar a mis hijos que todavía están pequeños”, fue una de las últimas declaraciones del escritor.

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