Por: Miguel Ramírez

A fines de mayo del 2011, días antes de la segunda vuelta electoral del 5 de junio, Edmundo Cruz -el notable periodista de investigación que entonces escribía en el diario ‘La República’- recibió la visita de una fuente policial: “Edmundo, nos han ordenado ‘chuponear’ al candidato . Esto es ilegal, viene de muy arriba”, le dijo. Sacó una grabadora y le hizo escuchar audios donde Humala conversaba con sus principales dirigentes.

Su adversaria en esa contienda era Keiko Fujimori y el presidente de la República, Alan García.

La semana pasada, como se sabe, se conoció que existían 540 audios de conversaciones -ocurridas ese año electoral- entre Ollanta Humala, su esposa Nadine Heredia y otras personas.

También un diálogo, según el cual uno de sus allegados sobornaba a un testigo para que se desdijera de lo que había dicho el año 2006. Lo acusó de haber participado en la desaparición de dos personas, cuando era jefe de la base militar Madre Mía, en San Martín, pero años después se retractó.

El miércoles último, cuando salió esa noticia, recordé a Cruz, quien el 3 de junio del 2011 –¡hace 6 años!- publicó en su diario varios de los audios que le hizo escuchar su fuente y que demostraban que, en efecto, Ollanta Humala estaba siendo grabado clandestinamente.

¿Cómo te enteraste de ese ‘chuponeo’?, le pregunté el jueves cuando nos reunimos para recordar ese momento. “Era una fuente de la policía antidrogas, del equipo electrónico ‘Constelación’, que la embajada de Estados Unidos donó para hacer interceptaciones telefónicas legales y combatir el narcotráfico y el terrorismo. Se estaba haciendo uso de ese equipo para acciones políticas”, respondió.

Cruz dijo que escuchó conversaciones de Ollanta Humala, Salomón Lerner y Adrián Villafuerte, del entorno del candidato presidencial. Tomó apuntes y fue a entrevistarlos. Todos recordaron esas charlas telefónicas.

Antes de la publicación, Cruz fue donde el general PNP Carlos Morán, entonces jefe de la policía antidrogas, donde opera el equipo ‘Constelación’. Morán –artífice de la captura del poderoso narcotraficante Fernando Zevallos- desmintió todo.

Ollanta Humala no era santo de mi devoción. El 2006 yo había publicado investigaciones que lo vinculaban seriamente con el caso Madre Mía. Pero aquí prevaleció el interés profesional. Me pareció que se estaba ejecutando un hecho ilegal para perjudicar a un candidato presidencial. Publiqué la denuncia, pero todo quedó allí nomás”, recordó.

Muchas cosas sospechosas ocurrieron durante esa campaña. En ese entonces, este columnista era jefe de la Unidad de Investigación del diario ‘El Comercio’. A mi escritorio aterrizaban files completos de seguimientos policiales que comprometerían a Ollanta Humala.

Ni bien empezábamos a investigar, todo eso aparecía en las portadas de otros diarios. Al margen de la gravedad de esos audios, este columnista considera que ningún país democrático debe permitir el ‘chuponeo’ a un candidato presidencial, sea quien fuere. Nos vemos el otro martes.

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