El arbolito mide aproximadamente 15 metros de alto y 6 metros de diámetro. Fotos: Trome.
El arbolito mide aproximadamente 15 metros de alto y 6 metros de diámetro. Fotos: Trome.

El arbolito de , hasta ahora más grande de Lima Este, está ubicado en Santa Anita y la encargada de encenderlo fue esta semana doña Rosa Zavala, de 97 años, una dulce abuelita miembro de la Casa del Adulto Mayor de la mencionada comuna.

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Vestida como Mamanoela, la ancianita pronunció las palabras mágicas ‘¡árbol enciéndete!’ y las luces del arbolito se prendieron y la gente comenzó a aplaudir.

“Estoy muy contenta de que me hayan elegido para encender este árbol. Tengo 97 años, pero me mantengo joven (risas) porque hago ejercicios dos horas al día y me alimento bien con verduras y juguitos”, dijo la señora Rosita, quien nació en la provincia de Junín.

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El arbolito mide aproximadamente 15 metros de alto y 6 metros de diámetro. Simboliza la unión que debe existir entre los peruanos, la tranquilidad con la que debemos celebrar la Navidad y el agradecimiento por todo lo que nos da la vida.

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Backus y TECHO apoyaron con víveres y el mejoramiento de la infraestructura de la cocina de la olla común en la asociación ‘El Mirador’, en una zona alta del distrito de Ate.

La pandemia afectó a muchas personas, pero a la vez sirvió para unirlos más y sobrevivir. Esto ayudó a crear la olla común ‘El Mirador’. Fotos: Trome.
La pandemia afectó a muchas personas, pero a la vez sirvió para unirlos más y sobrevivir. Esto ayudó a crear la olla común ‘El Mirador’. Fotos: Trome.

 Desde 1998, Jessica Bazán Calisto ayuda a su comunidad. Inicialmente servía como traductora para que los adultos mayores quechuahablantes pudieran comunicarse con los demás. Años más tarde quiso formar un comedor popular, pero la municipalidad pedía muchos documentos y su iniciativa no prosperó. Sin embargo,  y la falta de trabajo la motivaron a formar una olla común en la asociación ‘El Mirador’, en una zona alta de Ate.

“La pandemia afectó a muchas personas, pero a la vez sirvió para unirnos más y sobrevivir. Creamos la olla común ‘El Mirador’ y en ese momento no importaba quién tenía más. Algunos apoyaban con víveres y otros cocinaban. Íbamos a los mercados a recolectar donaciones en productos o recogíamos verduras que se botaban. La situación era muy difícil, pero nunca nos dimos por vencidas”, cuenta esta ama de casa y madre de cuatro hijos.

APOYO

Empezaron repartiendo 25 almuerzos, ahora doblan esa cantidad a diario. “Backus y TECHO nos han apoyado con víveres y el mejoramiento de la infraestructura de la cocina. Agradecemos el apoyo que nos brindan porque gracias a eso podemos seguir alimentando a varias familias”, indicó Bazán Calisto, quien resalta que las mamitas se turnan para cocinar todos los días.

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