Jovencita señala que la danza afro ayuda a relajarnos, ejercitarnos y, sobre todo, nos aparta de los malos vicios. | Fotos: Jessica Vicente / Trome.
Jovencita señala que la danza afro ayuda a relajarnos, ejercitarnos y, sobre todo, nos aparta de los malos vicios. | Fotos: Jessica Vicente / Trome.

. Desde el 2012, Zuleyka Cartagena Núñez ha compartido su gran talento para la danza afroperuana con las niñas y adolescentes de la cooperativa Manylsa, en el distrito de Ate. Hoy, a sus 23 años, lo sigue haciendo con más entusiasmo y empeño, pues sabe que las chicas disfrutan sus clases.

“Mi familia es de Chincha y he crecido bailando música negra. Me alegra poder enseñar parte de mi cultura, de mi herencia a otras personas, pues nuestra danza afro ayuda a relajarnos, ejercitarnos y, sobre todo, nos aparta de los malos vicios. Antes de la pandemia dictaba mis clases gratuitas en el parque de la cooperativa, ahora las hago a través de Facebook”, expresó la estudiante de Comunicaciones.

Esta risueña jovencita contó que el baile la ayudó a superar el tenso momento que vivió cuando sus padres se separaron. Por eso, siente que a través de sus coreografías puede apoyar a las chicas que estén atravesando situaciones difíciles, tal vez debido al confinamiento social o problemas en casa.

Sus clases virtuales y gratuitas son los lunes y miércoles, de 11 de la mañana a 12 del mediodía, a través de la página de Facebook del Centro Cultural de Ate.

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