Zoraida Ávalos respalda acuerdo con Odebrecht en el que siga contratando en Perú

Alan García: Vida, pasión y muerte del dos veces expresidente de la República que se suicidó de un balazo en la cabeza

Criticado y alabado por igual, decidió irse de este mundo a punto de cumplir 70 años, antes que sufrir encarcelamiento.

Alan García

Alan García Pérez, expresidente de la República en dos ocasiones, se suicidó el último miércoles de un balazo en la cabeza.

Alan García Pérez, expresidente de la República en dos ocasiones, se suicidó el último miércoles de un balazo en la cabeza.

Más sobre:

Alan García,

APRA

Por: Víctor Patiño

Nunca será fácil armar el rompecabezas de la vida de un personaje como Alan García. Hay tantos Alan como dedos de las manos: el hijo de padres revolucionarios, el discípulo de Haya de la Torre, el cantante de rancheras en las noches parisinas, el don Juan, el dos veces presidente, el padre amoroso, el acusado de la masacre de los penales, el que se salvó de mil y una acusaciones de corrupción, el que sufrió su ‘Waterloo’ con el caso Lava Jato. Acabó con su vida de un tiro en la cabeza a punto de cumplir 70 años , cuando la policía llegó a su casa para ponerlo tras las rejas, convirtiéndose en mártir para sus seguidores. Aquí me permito juntar algunas piezas del alucinante, complejo e histórico rompecabezas de un hombre que, bajo el calificativo que sea, se ganó un lugar en la historia.

‘ALAN, YO SOY TU PADRE’

Pese al encono que se tenía con su feroz adversario político, Mario Vargas Llosa, los dos tenían una increíble historia en común: ambos vieron por primera vez a sus papás cuando ya tenían uso de razón. Alan, con cinco años, vivía en Camaná. Una tarde se apareció un hombre con una maleta en la mano y le dijo: ‘tú debes ser Alan, yo soy tu padre’. La historia del romance de su madre Nytha con Carlos García es apasionante y podría compararse con alguna trama del ‘Dr. Zhivago’. Ella, joven arequipeña costeña, camaneja, estudió Letras y Educación en la Universidad San Agustín y era una combativa militante aprista clandestina de la época. Al departamento llegaron escondidos en los cañones de un barco desde Chile, dos importantes dirigentes del partido, Armando Villanueva y Carlos García, para apoyar la campaña electoral del Frente Democrático de Luis Bustamante y Rivero, que ganó las elecciones. Nytha y Carlos viajan a Lima y se casan. Él era secretario de organización, pero con el golpe militar de Odría vuelven a proscribir al partido, lo capturan y recluyen en el Penal El Frontón. Nytha ya estaba embarazada de Alan, en aquel nefasto octubre de 1948. El bebé nace en Lima y su madre, por su condición de aprista, está prohibida de trabajar como profesora. Se ve obligada a regresar a Camaná, donde enseña en un colegio. Solo después de más de cinco años, ella y Alan se encontrarían con el luchador marido y padre, y por fin vivirían como una familia.

Alan García

Alan García cuando era niño

Alan García cuando era niño

tenía 5 años cuando conoció a su padre que había estado preso por sus ideas políticas

HAYA O NO HAYA... GARCÍA SERÁ

A los 16 años, Alan García ya tenía carnet de la JAP (Juventud Aprista Peruana) y era uno de los jóvenes escogidos por Haya de la Torre, junto a otros muchachos, como Luis Alva Castro, Alberto Borea o Carlos Roca, para que lo acompañen a dar paseos por el campo. Allí el líder aprista les daba charlas, mismo filósofo griego (Platón o Aristóteles). Uno de los políticos apristas que integró esa cofradía y pidió mantener su nombre en reserva, reveló a este cronista: ‘En esos años, Haya nos convocaba a ese grupo de adolescentes de la JAP a campamentos doctrinarios en el río Rímac, frente a su casa de Villa Mercedes, en Santa Clara. Alan era el preferido’. El mismo García confesó una vez su devoción por Haya: ‘Yo lo admiraba de niño, alto, blanco, con barba, como un Dios, y con esa inmensa cabeza que era proporcional a sus grandes conocimientos’. El ‘Jefe’ quiso que tenga la mejor educación. ‘Que no ingrese a la Villarreal, que postule a la Católica, no se preocupen por los gastos. Alan se va a enfrentar a esos rojos que están enquistados en ese claustro’, vaticinó.

Alan García y Víctor Raúl Haya de la Torre

Histórica foto de Alan García y Víctor Raúl Haya de la Torre

Histórica foto de Alan García y Víctor Raúl Haya de la Torre

Desde pequeño respiró el aprismo, fue el preferido de Haya de la Torre y alcanzó la máxima magistratura del país cuando tenía 36 años

EL GIGANTÓN DE LA BOINA ROJA

Pero Haya se equivocó. El muchacho de 17 años que ingresó en 1965 a la Pontificia Universidad Católica no sorprendió por sus dotes oratorias, ni por los libros ‘El anti imperialismo y el Apra’ y ‘Treinta años de aprismo’, que llevaba bajo el brazo. Javier Diez Canseco, desparecido ex congresista de izquierda, su compañero de aula en estudios generales de la universidad y futuro rival político, tenía de Alan García un recuerdo más bien gracioso: ‘En esos años en la universidad, los alumnos estábamos influenciados por la moda hippie o guerrillera. Usábamos jeans, chompas incaicas, zapatillas o botas y polos verdes. Muchos militábamos en la izquierda o eran poetas como Mirko Lauer, Manuel Piqueras o Abelardo Sánchez León, pero Alan no paraba con esos grupos que eran mayoría. Aparte de que era muy alto, llegaba con pantalones de tela, camisas de viejo, zapatos de charol negros y una boina roja con la estrella del Apra. Los alumnos lo miraban con sorna y burla, pero él no se inmutaba’. El hallarse como ‘huevo en cebiche’ en un campus donde la mayoría de alumnos se conocían de colegios como La Inmaculada o Santa María, como Diez Canseco, seguramente no le gustó al joven aprista, que llegaba del nacional San Luis de Barranco y decidió trasladarse a San Marcos, donde se recibió de abogado en 1972.

Alan García

La historia de Alan García

La historia de Alan García

Orador singular, cantante de rancheras y don Juan, García Pérez fue dueño de una personalidad única

BRINDANDO CON EL PRESIDENTE

Este cronista se vio cara a cara con el expresidente varias veces. La primera antes que sea un personaje nacional. Fue en la casa de mi prima Silvana Clivio, novia de su mejor amigo y compañero de aventuras partidarias Alberto Kitazono, allá por 1978, antes que fuera constituyente. Había llegado al Perú de Europa un año antes, sin terminar los estudios de posgrado en universidades de Madrid y París. Pero había vivido años de bohemia, prefiriendo ganarse la vida cantando rancheras en el barrio latino. Regresó porque Haya de la Torre lo convocó para que participe en la Asamblea Constituyente. Un compañero aprista de aquellas épocas me hizo esta confesión: ‘Alan tenía una novia peronista, Pilar Nores, a la que conoció cuando ella estudiaba Economía en París. Ella lo siguió a Perú’. Junto a Kitazono se dedicaban a organizar al partido con miras a las elecciones generales de 1980 apostando por la candidatura de Armando Villanueva y enfrentándose a la facción de Andres Townsend. Pero después de verlo devorar los ravioles de mi ‘tía Victoria’, de cuando en cuando me lo encontraría nuevamente en circunstancias increíbles e históricas. Siete años después, cuando la prensa nacional e internacional estaba desesperada buscando al casi fijo ganador en las elecciones generales de 1985, me lo volví a encontrar e incluso tomamos una copa de champagne, porque ¡¡Alan estaba como padrino de bodas de mi prima Silvana con el ‘Chino’ Kitazono!!, en la iglesia San Antonio de Padua, en Jesús María. Mis amigos sanmarquinos no creían que conocía al nuevo presidente, quien solo contaba con 36 años.

Alan García

Alan García en su mensaje a la Nación en su primer gobierno del Apra (1985-1990)

Alan García en su mensaje a la Nación en su primer gobierno del Apra (1985-1990)

Criticado y alabado por igual, decidió irse de este mundo a punto de cumplir 70 años, antes que sufrir encarcelamiento

SE BUSCA: VIVO O MUERTO

Por un momento de su vida, aquella noche del 5 de abril de 1992, el expresidente aprista se transformó en el sorprendente ‘Hombre Araña’. El exmandatario estaba en su casa sentado frente al televisor escuchando cómo Fujimori ‘disolvía’ el Congreso, cuando oyó de boca del jefe de sus escoltas: ‘¡El Ejército ha rodeado la casa!’. Y segundos después gritaron: ‘¡Que salga Alan García con las manos en la nuca!’. En su casa estaban sus hijos con ‘el tío George’ (Del Castillo). Pilar Nores estaba de viaje. ‘¡¡Qué salga Alan García, carajo!!’, volvieron a gritar, mientras disparaban a la fachada. Alan subió hasta el techo y, mismo Peter Parker, trepó paredes y techos. En su libro ‘El mundo de Maquiavelo’, relata que horas antes de que llegaran a su casa lo llamaron por teléfono: ‘Me avisaron que un grupo militar iba a llegar a mi casa a matarme a mí y a uno de mis exministros por orden de Montesinos’. Allí también cuenta cómo logró llegar a un tanque de agua vacío, se introdujo en él y durmió toda la noche en cuclillas. Los militares ingresaron a la casa y se llevaron encapuchado al ‘tío George’. El fugitivo, al día siguiente, saltó a una casa vecina y se topó con el rostro de Juan Carlos Hurtado Miller, ex ministro de Economía del ‘Fujishock’, quien lo escondió tres días, hasta que lo recogieron para llevarlo a la embajada de Colombia y de allí volar a Bogotá a vivir un largo exilio.

Alan García

Alan García y su familia cuando fue elegido presidente de la República.

Alan García y su familia cuando fue elegido presidente de la República.

LAS MIL Y UNA... DENUNCIAS

En un velorio no hay muerto malo, dice el dicho. Pero afuera de la capilla ardiente del local del velatorio, se escuchaban voces que recordaban serias denuncias en las que se vio envuelto el fallecido. Lo que ocurrió con el Tren Eléctrico, construido por el consorcio Italiano Tanto, fue escandaloso. Por esa millonaria obra intervino la justicia italiana y Sergio Siragusa, representante del consorcio en el Perú, reveló al fiscal italiano Vittorio Paragio que Alan le pidió ‘una cantidad de seis cifras para darle la obra’. La investigación del fiscal Hugo Sivina, que interrogó a Siragusa, concluyó que el italiano le entregó 200 mil en efectivo y el resto en remesas a cuentas bancarias que le dio el propio presidente. Sivina siguió la ruta del dinero, halló las cuentas y se dio con que estas pertenecían a una empresa offshore de un amigo de Alan, el dueño de la compañía Faucett, Alfredo Zanatti. Este descubrimiento llevó a investigar otra coima aún más escandalosa. La mafia del ‘dólar MUC’. Zanatti, que estaba prófugo, en una entrevista televisiva dijo que ayudó a Alan García con sus cuentas en Gran Caimán porque el presidente lo favoreció con una transacción millonaria de estafa al Estado, al comprar dólares MUC para actividades ajenas a su reglamentación. Y dijo más: ‘le pagué un millón doscientos mil dólares por esa ayudita’. Mientras tanto, investigaciones periodísticas informaban que se había comprado una lujosa casa de playa en Naplo y otra en una zona residencial. Esas primigenias acusaciones fueron judicializadas y nunca pudo probar su inocencia, sino que se acogió a la prescripción. Curiosamente, por esa época se volvió a poner de moda, en la radio, la salsa del inolvidable Frankie Ruiz ‘Y cómo lo hacen’. Luego seguirían acusaciones por la matanza de los penales en 1986. En su segundo gobierno llegaron más acusaciones resumidas por la Megacomisión del Congreso que presidió Sergio Tejada y que él se encargó de dinamitar con ayuda del Poder Judicial: los escandalosos ‘Narcoindultos’, los ‘Petroaudios’ de Rómulo León y ‘don Bieto’ Quimper, el robo de los USB de Business Track, los sobrecostos de los colegios emblemáticos o el escándalo de los ‘hospitales fantasmas’. ¿Todas estas y otras acusaciones fueron maquinaciones de sus enemigos? Solo él lo sabía y la verdad se la llevó a la tumba.

Alan García

Alan García cuando vio realizado el sueño del Tren Eléctrico

Alan García cuando vio realizado el sueño del Tren Eléctrico

Cargando siguiente contenido

Portada