¡Salió en libertad! El expresidente abandonó el penal de Maguire en el condado de San Mateo, Estados Unidos, después de abonar la fianza y se le instalara el dispositivo GPS de seguimiento que usará durante su arresto domiciliario, ante el riesgo de contraer el coronavirus (COVID-19).

En los exteriores de la cárcel le esperaban su esposa, Eliane Karp, y otras dos personas. Familiares y amigos del exmandatario depositaron la fianza de 500.000 dólares en efectivo exigida por el juez estadounidense para salir de prisión.

Aunque el monto inicial para salir de prisión es sólo de U$S500.000, la cuantía total de la fianza es de un millón de dólares y la otra mitad del dinero se aportará en propiedades inmobiliarias en EE.UU. por parte de conocidos de Toledo.

La fianza se pagó con el dinero aportado por Eliane Karp (U$S175.00), Martin Carnoy (U$S125.000), Andrea Neves (U$S100.000), Larry Diamond (U$S50.000) y Eric Dredo (U$S50.000).

En cuanto a las propiedades inmobiliarias que se aportarán en las próximas semanas, ambas pertenecen a amistades de Alejandro Toledo; una está ubicada en Tacoma (estado de Washington, EE.UU.) y la otra en Nueva Jersey.

En una audiencia celebrada el jueves por vía telefónica, el juez Thomas Hixson de la Corte del Distrito Norte de California ordenó que Toledo fuese puesto en libertad e inmediatamente confinado en su casa en el área de San Francisco, con un sistema de vigilancia mediante GPS.

Alejandro Toledo tiene 74 años y sufre hipertensión, por lo que su abogado asegura que tiene un 6 % de posibilidades de fallecer en caso de contraer el COVID-19, significativamente superior a las de la media de la población.

Hixson fijó las siguientes condiciones para la libertad bajo fianza: Toledo deberá estar presente física o telefónicamente en todas las audiencias futuras que se celebren, se le retiraron todos los pasaportes que posee, no podrá tomar alcohol en exceso ni drogas y deberá permanecer confinado en su casa salvo por necesidades médicas, apariciones ante la Corte y encuentros con su abogado.

Además, Karp de Toledo también tuvo que entregar a las autoridades todos los pasaportes en su posesión: uno de Israel y otro de Estados Unidos.

Toledo está acusado de haber recibido U$S35 millones de Odebrecht a cambio de favorecer a la empresa brasileña en sus negocios en Perú cuando aún era presidente, y ha pasado los últimos tres años prófugo de la justicia peruana en Estados Unidos.

Fuente: EFE