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A solo 5 años de la muerte de , el pueblo cubano, cansado del hambre y la falta de libertad, se acaba de levantar contra el régimen comunista de la isla. Cuando estaba vivo, Fidel no solo era el líder, sino la figura más importante de la revolución. Fallecido él, ya no hay quien aglutine a los cubanos, más aún en estas épocas de . Castro tuvo una relación muy estrecha con el Perú, no solo porque entrenó y preparó a varios de losque se levantaron en la década del 60, sino porque como mandatario entabló buenas relaciones con varios gobiernos. Aquí los cinco momentos con nuestro país.

VISITA EN 1971

En diciembre de 1971, Chile y Perú tenían gobiernos socialistas, uno por las urnas y otro por las armas. Fidel Castro había visitado Santiago de Chile para felicitar personalmente al presidente Salvador Allende, y al regreso a La Habana hizo una escala en Lima. En el aeropuerto internacional Jorge Chávez fue recibido por el mandatario peruano, el general Juan Velasco Alvarado. Las relaciones con el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas eran buenas. Al año siguiente, en junio de 1972, el Perú retomó relaciones diplomáticas con la isla, que habían sido rotas en 1960 durante el régimen de Manuel Prado.

En el terminal aéreo, Fidel improvisó una conferencia de prensa ante miles de seguidores que gritaban ‘Viva Fidel, viva Velasco’. “Nunca en tan breves minutos ha habido tanta comunicación y tanta confianza como las que se han producido en estos minutos en que nosotros hemos conversado con el gobierno de las Fuerzas Armadas”.


Sostuvo en ese momento que Cuba no estaba sola y que por eso había podido resistir a la hostilidad de Estados Unidos. Hasta el momento, 50 años después, aún hoy no se sabe qué conversaron aquella vez Fidel y Velasco Alvarado.

El general Juan Velasco Alvarado recibe en 1971 en el aeropuerto internacional Jorge Chávez al líder cubano Fidel Castro.
El general Juan Velasco Alvarado recibe en 1971 en el aeropuerto internacional Jorge Chávez al líder cubano Fidel Castro.

LA CRISIS DE LA EMBAJADA EN EL PERÚ

El 10 de abril de 1980, la paz se rompió en el apacible y elegante barrio diplomático de La Habana. Un bus con 34 personas embiste el cerco de la embajada peruana y logra ingresar. Todos piden asilo al grito de ‘libertad’. A partir de ahí se inicia una negociación diplomática, que tuvo como protagonistas al mismo Fidel Castro y el entonces embajador Ernesto Pinto Bazurco Rittler, quienes se reunieron varias veces de manera clandestina. Como el gobierno peruano se negó a expulsar a los refugiados, Cuba ordenó retirar la protección de la legación, incluso hubo un tiroteo donde murió un agente de seguridad. Esto fue el punto de partida que en pocas horas un total de 10 mil 800 personas ingresaran a la embajada pidiendo asilo y salir de Cuba. En dos mil metros cuadrados se apiñaban hombres, mujeres y niños. La crisis duró varios meses y se solucionó con la autorización de la salida de miles de personas a través del puerto de Mariel, entre el 15 de abril y el 31 de octubre de 1980. El caso se conoció como el “Éxodo de Mariel”.

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Se calcula que más de 125 mil personas salieron de Cuba, la mayoría con destino a Estados Unidos. El gobierno peruano se comprometió a acoger mil refugiados, mientras que España 500 personas y Ecuador 300. Aún hoy viven decenas de cubanos en el Perú, la mayoría en el sector de Pachacámac, Villa El Salvador, en casas construidas por Enace.

Más de 10 mil cubanos entraron a la embajada del Perú en La Habana pidiendo asilo.
Más de 10 mil cubanos entraron a la embajada del Perú en La Habana pidiendo asilo.

LA TOMA DE LA EMBAJADA DE JAPÓN POR EL MRTA

La noche del 17 de diciembre de 1997, un comando de 14 terroristas del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), de filiación castrista, encabezados por Néstor Cerpa Cartolini, irrumpió en la residencia del embajador de Japón en Lima, Morihisa Aoki, y tomó cientos de rehenes, la mayoría invitados a una cena por el cumpleaños del emperador Akihito. Luego de masivas liberaciones, los emerretistas se quedaron 72 secuestrados, entre ellos ministros del régimen de Alberto Fujmori, generales de las fuerzas armas y la Policía Nacional, magistrados de la Corte Suprema y funcionarios nipones. Los terroristas exigían cambiar el modelo económico, el pago de un impuesto de guerra, la liberación de todos los presos del MRTA y el traslado del comando que entró a la embajada a la selva central del Perú. Las negociaciones se iniciaron con la participación de los gobiernos de Japón, Canadá y la Cruz Roja. Ante el entrampamiento por las dificultades para cumplir con todos los pedidos de los subversivos, Fujimori pidió ayuda a su homólogo Fidel Castro. En marzo de 1997 visitó La Habana y se reunió con el líder cubano para abordar la crisis de los rehenes. Fidel se comprometió a recibir a los emerretistas en la isla una vez que liberasen a los rehenes, si lo solicitaban los gobiernos de Perú y Japón, la Comisión de Garantes y el propio MRTA. Al final no fue necesario, gracias a la operación Chavín de Huantar, 71 de los 72 rehenes fueron liberados con vida y los 14 emerretistas abatidos.

El presidente Alberto Fujimori es recibido por Fidel Castro en el aeropuerto de La Habana para solucionar la crisis de los rehenes en la embajada japonesa.
El presidente Alberto Fujimori es recibido por Fidel Castro en el aeropuerto de La Habana para solucionar la crisis de los rehenes en la embajada japonesa.


PERÚ RESPALDÓ AL RÉGIMEN DE CASTRO

En 1960, a instancias de Estados Unidos, la Organización de Estados Americanos (OEA) se reunió en Costa Rica para debatir la condena de Cuba, cuyo régimen ya se había declarado socialista a instancias de Fidel Castro. En ese momento el ilustre historiados Raúl Porras Barrenechea era nuestro canciller y había viajado a la cita continental. Ahí, Porras Barrenechea respaldó al régimen castrista, desacatando las órdenes del entonces presidente Manuel Prado, que apoyaba la sanción contra Cuba, al igual que otros gobiernos de la región.

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“El Perú ha declarado en las Naciones Unidas así como en las conferencias de Cancilleres de Washington y Santiago su adhesión invariable al principio de no intervención venga esta de donde viniere, su respecto a la personalidad del Estado como base del orden internacional y a la libre determinación de los pueblos”.

Tras pronunciar este discurso, volvió al Perú, pero la relación con Prado se quebró. Por ello decidió renunciar a su cargo. Poco después, Porras murió de un infarto. Fidel Castro le envió una ofrenda floral en memoria de su intervención en la OEA.

Pero a pesar del discurso, en 1962, el Perú votó a favor de la expulsión de Cuba de la OEA, lo que dio inicio a la guerra fría en la región. Este hecho marcó un punto de quiebre en la isla. Para entonces, nuestro país había roto relaciones diplomáticas con el régimen castrista, luego de cerrar la agencia cubana Prensa Latina a fines de setiembre de 1960. Las relaciones no se reanudarían sino hasta 1971, cuando presidía el país el general Juan Velasco Alvarado.

Raúl Porras Barrenechea se opuso al embargo contra el régimen cubano en 1960.
Raúl Porras Barrenechea se opuso al embargo contra el régimen cubano en 1960.

FIDEL Y OLLANTA HUMALA

El expresidente Ollanta Humala nunca ocultó su admiración por el régimen cubano y Fidel Castro. Así también, por el proceso iniciado por Hugo Chávez en Venezuela. En el 2016, ya como presidente, Humala realizó una visita oficial a Cuba, donde condecoró a los hermanos Castro con el Gran Collar de la Orden ‘El Sol del Perú’. Cuatro años antes, como mandatario electo, hizo un viaje relámpago a La Habana, donde almorzó con Fidel y Raúl Castro. En ese mismo encuentro habló por teléfono con Hugo Chávez.

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