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El ocaso de un Congreso | Historias Nunca Contadas

El periodista Miguel Ramírez nos habla del papel que ha cumplido el Congreso de la República en esta crisis de poderes.

Congreso de la República

Así lució el Congreso de la República al inicio de la exposición del primer ministro, Salvador del Solar. (Foto: Mario Zapata / GEC)

Así lució el Congreso de la República al inicio de la exposición del primer ministro, Salvador del Solar. (Foto: Mario Zapata / GEC)

Por: Miguel Ramírez (Periodista de investigación)

Los congresistas fujiapristas pretendieron otra vez burlarse de la población.

“Menos mal que la gente no va a ir a esta marcha ridícula”, dijo el aprista Jorge del Castillo horas antes de la marcha ‘iQue se vayan todos!’. Pero la movilización fue multitudinaria en Lima y varias partes del país.

Todos los días, congresistas como Del Castillo esgrimen los más disparatados argumentos para negarse a aceptar la propuesta del adelanto de elecciones, que es el clamor general del 75 por ciento de la población, según las encuestas.

“La población también estaría de acuerdo con la pena de muerte y el aumento de sueldo para todos los trabajadores”, dicen.

Ellos saben muy bien que la pena de muerte y un aumento de sueldo descontrolado nos traería consecuencias funestas, pero ¿en qué perjudicaría al país si estos congresistas, mediocres y obstruccionistas, se van a sus casas?

También afirman que la propuesta afectaría la economía. Otro argumento falaz. Nuestra economía está detenida por culpa de ellos: desde el 28 de julio del 2016, en venganza porque no ganaron las elecciones, solo se dedicaron a petardear al presidente Pedro Pablo Kuczynski hasta obligarlo a renunciar.

Y ahora pretenden hacer lo mismo con el presidente Martín Vizcarra, reviviendo casos que fueron archivados y politizando la muerte de niños por falta de incubadoras en los hospitales, de lo que nunca se preocuparon y es responsabilidad de los gobiernos regionales.

La última hazaña de los fujiapristas ocurrió el miércoles pasado, cuando ni siquiera habían pasado 24 horas de la reunión entre Vizcarra y el presidente del Congreso, Pedro Olaechea, para encontrar solución a la crisis política.

La Comisión de Fiscalización, que controla el fujimorismo, decidió ampliar la investigación del caso Chinchero y también investigar al consorcio Conirsa (para involucrar al hermano del mandatario), y el mensaje donde Vizcarra propuso el adelanto de elecciones.

Y, como si esto no bastara, se creó una subcomisión para indagar a las empresas encuestadoras, en claro atropello a la libertad de prensa y empresa.

“Fiscalizar no es obstruir, es una obligación que el pueblo nos encomendó”, dijo Pedro Olaechea. Las preguntas serían: ¿Por qué esperaron este momento para iniciar esas investigaciones?, y si el pueblo que los eligió pide que se vayan, ¿por qué no se van?

¿Quién estuvo detrás de toda la furia desatada por los fujimoristas el día miércoles? El jueves por la noche, en un programa de televisión, la congresista fujimorista Úrsula Letona dijo que el martes ella había visitado a Keiko Fujimori en el penal de Santa Mónica.

Y el domingo, Rosa Bartra, la más radical opositora al adelanto de elecciones, declaró: “Yo converso con ella (Keiko Fujimori) permanentemente”. Como decía el gran Paco Igartua -quien nos formó a muchos periodistas exitosos y la semana pasada habría cumplido 93 años de edad- ‘¡en política no hay casualidades!’. Nos vemos el otro martes.

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