Habla, Señora Ley
Habla, Señora Ley

¡Hola, mujer Trome!

Esta vez escribo con el corazón. A estas horas aún no sabe quién será nuestro próximo gobernante tras la segunda vuelta de las . Sin embargo, como ciudadana peruana me permito reflexionar sobre el importante y urgente rol que deberá abordar en los próximos cien días a favor de las mujeres y niños peruanos.

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Hablar sobre políticas que protejan a nuestra infancia y a nuestras mujeres siempre será un punto relegado y abordado de refilón si es que no salta a las noticias un grave caso de o . No debería ser así, pero lo es.

Poner en agenda a la niñez y a las mujeres es hablar del 50 % del Perú, o quizá más.

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Cuando se habla de niñez y de protección a la niñez, no se habla de esos peruanos que son el futuro de la patria. Sino de esa niñez del presente que, si no la entendemos ahora, tendremos ciudadanos sin conocimientos de sus deberes y derechos.

Hoy, cuando hablamos de la niñez, hablamos de una niñez que es abandonada, muchas veces por ambos padres y definitivamente necesitan que el Estado esté presente en sus vidas.

En estos primeros cien días se necesita una masiva campaña para elevar las cifras de familias acogedoras. Estas familias que podrían albergar en sus casas a niños abandonados, mientras los procesos de adopción siguen. Sería preciso tener una perspectiva legal para que por fin y, de una vez por todas, se haga un proyecto de ley que suprima el vetusto procedimiento para poder adoptar un niño.

Muchas veces, los niños llegan a tener 13 o 14 años esperando ser adoptados y esto, claramente, significa que hay un Estado ausente para la niñez. Por supuesto que sí.

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Antes de pasar al siguiente punto, doy un ejemplo: En la primaria, niños y niñas van a la escuela. Pero cuando hay el salto de la primaria a la secundaria, se prefiere a los hijos varones. ¿Por qué? Muchas veces, porque la madre tiene que salir a trabajar y deja a las niñas mayores, encargadas y esto provoca deserción. Entonces, ¿no es acaso necesario que el Estado se preocupe en crear guarderías para que las niñas tengan la tranquilidad de poder ir a la escuela?

Cerrar las brechas de conectividad y accesibilidad a internet debería ser también otra prioridad del siguiente gobierno. ¿O caso no hemos visto cómo niños suben los cerros o se trepan a los árboles con tal de agarrar un poquito de internet? ¿No es necesario entonces mirar con el alma a estos niños? ¿Podríamos decir entonces que un niño tiene las mismas oportunidades que otros? No, hay mucha brecha. Y esa brecha duele y duele profundamente.

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El siguiente gobernante tiene que saber que hay niñas que son violadas y no hay cámaras gesell para que puedan ser rápidamente intervenidas y que dispongan de manera inmediata auxilio legal para que puedan someterse a un proceso psicoterapéutico. Una niña o niño violado tiene que esperar cinco o seis meses para tener un turno en una cámara gesell. Eso duele el alma.

El siguiente presidente o presidenta tiene que saber que en la región Amazonas, en la zona de Condorcanqui, hay niños violados que no pueden llegar al médico legista porque tienen que alquilar un peque-peque de 1500 soles para poder movilizarse. ¿Eso no es caso olvido del Estado? Sería conveniente que en los primeros cien días el Ministerio de Defensa pusiera una movilidad fluvial, a suerte de bus interprovincial, que conecte los pueblitos más recónditos en donde no hay acceso terrestre ni aéreo.

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Un nuevo caso de feminicidio se registró en Moquegua. Janeth Angélica Huanacuni Nina, de 26 años null

El próximo mandatario o mandataria tiene que saber que cuando una mujer o niño es violentado no tiene a dónde ir o en dónde pasar la noche. Esas casas, que muchas le llaman ‘refugio’ -pero que yo estoy totalmente opuesta a que se les llame así porque las mujeres no tenemos por qué refugiarnos- esas casas de la esperanza, de la libertad, deberían estar presentes en todas las regiones del Perú, ¿o el presupuesto solo es para cemento?

Entonces cuando uno ve que los niños son sometidos a trabajos infantiles, como si estuviéramos en el siglo 17, y siguen siendo utilizados por mafias y que no existan iniciativas contundentes para extirparlas, es porque no queremos que la niñez avance. Y cuando un país no cree en su niñez y no la protege, se convierte en cualquier cosa, menos en patria.

Es necesario que el Estado, a través de su nuevo gobierno, entienda que no puede haber cinco niñas entre 10 y 14 años dando a luz todos los días.

El señor o la señora tienen que saber que no es posible que las mujeres quechuahablantes no tengan acceso a la salud mental. En el Perú hay 700 psiquiatras y solo 10 hablan quechua. ¿Cómo una mujer de nuestro mundo andino puede revertir su angustia, su depresión, su ansiedad, si es que el psiquiatra que la trata no habla su lengua? No son detalles, son realidades.

Nuestros niños deben tener desde el primer día de cualquier gobierno, protección. Porque cuando el dinero que se destina a favor de la protección de los niños, de las mujeres y de los ancianos no es un gasto, es una inversión.

Por eso creo que estos temas son importantes. Porque creo que los niños y las mujeres tienen derecho a caminar por su país, el Perú, con total libertad y sin angustias.

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