Ositos de anteojos en su hábitat del Zoológico de Huachipa (Ate).
Ositos de anteojos en su hábitat del Zoológico de Huachipa (Ate).

El es el escenario de muchas batallas con finales felices, protagonizados por diversas especies, cuyos ejemplares vivieron un verdadero calvario antes de llegar a sus instalaciones, donde pudieron recuperarse y rehabilitarse como es el caso de los osos de anteojos Pandú y Coyita, la loba de mar Luna, la pacarana Paquita y el mono maquisapa Monky, entre otros.

“Gran parte de los animales que el público puede observar llenos de vida y saludables durante sus visitas, fueron rescatados y muchos llegaron en condiciones deplorables, siendo necesario hacer grandes esfuerzos y establecer equipos de monitoreo durante las 24 horas del día para lograr su recuperación”, dijo Pilar Martínez, jefa de Prensa e Imagen del recinto.

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Uno de estos casos es el de Pandú, el ahora joven e inquieto oso de anteojos, que fue rescatado en una zona de la selva peruana, donde inescrupulosos lo criaban desde muy pequeño junto a una jauría de perros, lo cual hizo que estuviera mal nutrido y con llagas.

“Fue derivado por el Servicio Forestal (Serfor) hacia el Zoológico Huachipa y el equipo multidisciplinario de Fauna tuvo que trabajar día y noche para curarlo, rehabilitarlo y lograr su confianza, ya que era muy receloso. Se tardó casi tres meses en esta tarea”, indicó Martínez.

COYITA, LUNA y OTROS

Por su parte, Coyita, otra osa de anteojos, también fue rescatada de una parte de la selva baja, donde debido a su tierno aspecto de cría bebé, era ofrecida a los turistas de la zona como un peluche para tomarse fotos por unos cuantos soles. Ella recibió los cuidados del caso y en poco tiempo pudo ser colocada en su ambiente, que recrea los elementos naturales de su hábitat.

A su vez, la loba de mar Luna, que fue rescatada al ser varada en las costas del litoral peruano, también llegó en muy malas condiciones. Fue rehabilitada con un tratamiento intensivo para contrarrestar su estado de desnutrición y curar sus heridas. Esta hembra marina es ciega y pese a su condición, es muy inteligente y recibe las indicaciones de su cuidador Danny Rabanal.

La lobita de mar Luna es una de las engreídas en el Zoológico Huachipa.
La lobita de mar Luna es una de las engreídas en el Zoológico Huachipa.

Otro caso, es el de la pacarana Paquita, que siguiendo los patrones de sus captores para conseguir dinero fácil, formaba parte de los ‘atractivos turísticos’ de un local de esparcimiento en una zona de la Amazonía peruana, donde los viajeros descansaban y aprovechaban para tomarse fotos junto al animalito.

Derivada al Zoológico Huachipa, este ejemplar, junto a otros de su especie, forman parte de un programa de investigación para conocer algunos aspectos poco conocidos de este roedor nativo de nuestro territorio, uno de los más grandes de América Latina.

También tenemos la historia de Monky, un mono maquisapa incautado del tráfico ilegal de especies silvestres. Estuvo a punto de morir, pero se logró recuperar y ahora vive feliz junto a otros ejemplares de su especie, los cuales habitan plácidamente en una especie de isla, rodeados de vegetación, zonas de sombra y descanso y una extensa laguna.

Cabe indicar que el Zoológico Huachipa se encuentra ubicado en la avenida Las Torres (sin número), en Ate. Abre sus puertas de lunes a domingo, a partir de las 9 de la mañana. Se puede conseguir mayor información en la página web: .

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