'El Padrino'

El Búho rememora la película 'El Padrino' después de la reunión que tuvieron el presidente Martín Vizcarra y Keiko Fujimori. 

Por: Redacción Trome

Este Búho tiene más de treinta años en este oficio y ha visto de todo. Muy pocas cosas me sorprenden. La traición, diría, es inherente a la política. Ayer comentaba que el presidente Martín Vizcarra cometió un grave error al reunirse en secreto con Keiko Fujimori, pero también comenté que era posible que esas citas se hayan dado antes de la vacancia de Pedro Pablo Kuczynski, lo cual agrava la situación del primer mandatario. Y puede pagarlo caro.

Es evidente que las revelaciones de Keiko no responden a simple chismosería, a un ‘té de tías’. La hija de Alberto Fujimori quiso, a través de las reuniones secretas, manejar como un títere a Vizcarra. ¿Por qué se sentía con tanto poder? ¿Porque lo ‘ayudó’ a llegar a la presidencia? Lo cierto es que la guerra está declarada. Pero a la lideresa del fujimorismo no le conviene plantear una nueva vacancia, porque su aprobación caería aún más al ser percibida por la ciudadanía como golpista, alguien a quien no le importa el país, solo sus apetitos personales.

A su vez, al defender al achicharrado fiscal Pedro Chávarry, busca quedar limpia de las acusaciones que pesan sobre ella y también sobre Alan García, su socio en el Congreso. Este Búho recuerda que el periodista César Hildebrandt escribió al presidente apenas sucedió en el cargo a PPK: ‘¿Recuerda ‘El Padrino’, señor Vizcarra? Quien lo lleve a la reunión con Keiko, ese es el traidor...’. Bueno, el premier César Villanueva, digno admirador de Tesio, en la famosa película mafiosa, ya admitió que fue él quien coordinó la cita.

Aunque no lo crean, al mirar tantas veces la película, uno ve ‘más allá de lo evidente’ y en esa cofradía de asesinos sanguinarios y mafias corruptas y criminales, puede encontrar hasta lecciones de vida. Porque ‘Vito Corleone’, interpretado magistralmente por Marlon Brando, es un ‘capo’ distinto a los otros mafiosos de Nueva York. Pese a que mandaba a matar, extorsionar, promovía la prostitución, el juego ilegal y corrompía a jueces y policías, tenía códigos bien definidos sobre lo que para él era lo más importante del mundo: la familia, la amistad y la lealtad. Y en esos principios, increíblemente, uno puede coincidir con ‘Don Vito’. Es bueno recordar algunas frases memorables que quedaron para la historia de la mafia y la infamia.

‘Le voy a hacer una oferta que no podrá rechazar’ (Don ‘Vito Corleone’).
‘¿Pasas tiempo con tu familia? Bien, porque un hombre que no pasa tiempo con su familia nunca puede ser considerado un hombre de verdad’ (‘Don Vito’).
‘La amistad lo es todo. La amistad vale más que el talento. Vale más que el gobierno. La amistad vale tanto como la familia’ (‘Don Vito’).
‘Recuerda esto. Mantén cerca a tus amigos, pero más cerca a tus enemigos’ (‘Michael Corleone’).
‘No es nada personal, son solo negocios’ (Consejero ‘Tom Hagen’).
‘Amistad y dinero... agua y aceite’ (Michael Corleone).
‘Las mujeres y los niños pueden ser imprudentes, los hombres no’ (‘Don Vito’).

La verdad es que ‘El Padrino’ ha marcado a generaciones de directores en Hollywood y a los amantes del cine en todo el mundo. Una de mis escenas favoritas es cuando ‘Michael Corleone’ toma el control de la ‘Familia’, que tambalea con ‘Sonny’ muerto, el ‘Don’ muy viejo y su hermano mayor ‘Fredo’ alejado de la guerra de las mafias por su debilidad de carácter. Recién vuelto de Italia, adonde había huido, es visto por los rivales como un mozo desprovisto de lo necesario -llámese instinto asesino y una inteligencia demoledora, fría y calculadora- para asumir el mando. Creen que será fácil tumbarlo. Pero muy pronto les demostrará que están equivocados. Además, cuenta con el mejor como consejero, su padre. Cuando este muere, ‘Michael’ manda matar a los jefes de las ‘familias’ que le disputan el poder a los ‘Corleone’. Luego interroga a su cuñado ‘Carlo’, esposo de su hermana ‘Connie’, por la muerte de ‘Sonny’. Es una escena memorable.

‘No insultes mi inteligencia diciendo que tú no tuviste nada que ver’, le dice ‘Michael’ al culpable, que está a punto de orinarse en los pantalones de miedo. Le jura que solo quiere saber quién fue el organizador del crimen y asegura que no le pasará nada, solo será exiliado. ‘Carlo’ no soporta más la presión y confiesa. Craso error, pues olvidó uno de los principios básicos de la mafia: la traición jamás se perdona. Apago el televisor.