Aunque supo ganarse el cariño y admiración del público, que lo seguía en las series en las cuales participaba, este exitoso actor trataba de luchar con los demonios internos que experimentó desde la infancia. (Foto: NBC)
Aunque supo ganarse el cariño y admiración del público, que lo seguía en las series en las cuales participaba, este exitoso actor trataba de luchar con los demonios internos que experimentó desde la infancia. (Foto: NBC)

Por más de tres décadas, se ganó el cariño y admiración del público convirtiéndose en uno de los personajes más emblemáticos de la televisión. Y no era para menos, pues sus interpretaciones en “Bonanza” (1959-1973), “La familia Ingalls” (1974-1983) y “Camino al cielo” (1984-1989) hicieron que se inmortalizara.

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Si bien, tuvo una carrera exitosa y llena de logros, es casi imposible imaginar que este histrión muy querido en Hollywood tuvo una vida muy dura, especialmente cuando era niño.

A continuación, te contamos los demonios internos que debía afrontar desde su infancia el popular Charles Ingalls en la serie “Little House on the Prairie”.

El actor, escritor, productor y director estadounidense dejó de existir a los 54 años, el 1 de julio de 1991, casi tres meses después de ser diagnosticado con cáncer de páncreas. (Foto: NBC)
El actor, escritor, productor y director estadounidense dejó de existir a los 54 años, el 1 de julio de 1991, casi tres meses después de ser diagnosticado con cáncer de páncreas. (Foto: NBC)

UNA DOLOROSA INFANCIA

Desde pequeño, Landon tuvo una vida muy complicada. Y es que al ser hijo de una madre católica y un padre judío fue víctima del antisemitismo por parte de sus compañeros de escuela. Algo que contó pocos años antes de morir.

Pero ahí no quedaba todo, ya que en su casa vivía otro infierno, pues su progenitora padecía de trastornos psicológicos que la llevaban a pensar constantemente en el suicidio. Dicha situación, lo llevó a estar alerta, ya que no deseaba que su madre lo abandonara.

En unas vacaciones familiares en la playa, su mamá intentó ahogarse, pero él la rescató. Debido a sus intentos por salvarla, Michael terminó vomitando, algo que recuerda como la peor experiencia.

A todo esto se sumó la sobrecarga de estrés por los intentos de suicidio de su madre que perjudicaron su salud cuando era pequeño, lo que conllevó a que padeciera el problema infantil de enuresis nocturna (micción involuntaria mientras se duerme).

Lo peor de todo fue que su madre al no entender la condición de su hijo colgaba las sábanas mojadas en su ventana para que todos las vieran. Esto fue documentado en la biografía no autorizada “Michael Landon: His Triumph and Tragedy”.

Con el paso de los años, ya convertido en un adolescente, sufrió un accidente de motos que lo dejó con el rostro casi desfigurado, teniendo que ser sometido a una reconstrucción facial, publicó .