Carlos Mágico Gonzales entra al túnel del tiempo y nos dice cinco cosas que jamás volvería a hacer. (Allengino Quintana)
Carlos Mágico Gonzales entra al túnel del tiempo y nos dice cinco cosas que jamás volvería a hacer. (Allengino Quintana)

En el fútbol, como en la vida misma, por más que hayas vivido momentos maravillosos, siempre hay decisiones que todo futbolista se arrepiente haber asumido. El que diga que no, que tire la primera piedra. fue bautizado como ‘Mágico’, tuvo grandes momentos con la camiseta del , pero un día dejó La Victoria para jugar en el , el rival de toda la vida.

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Allí, rodeado del ‘Puma’ Carranza, Eddy Carazas, un joven y otros, Carlos ‘Mágico’ Gonzales se ganó un nombre. Jugó ‘Copa Libertadores’ con los cremas y anotó un golazo en el mítico estadio ‘Centenario’, nada menos que al famoso Peñarol.

Estas son sus mejores anécdotas, casi todas divertidas y algunas que no volvería a repetir si pudiese retroceder el tiempo.

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Jamás volvería a dudar de la palabra de Alfredo Gonzales

En 1996 llegué a Universitario y el técnico era Sergio Markarián. No me quería, pese a que estaba rindiendo bien y me mandó a jugar el campeonato de reservas, donde me ‘paseaba’ y era goleador. Un sábado nos tocó enfrentar a Sporting Cristal en el ‘Lolo Fernández’ y en la tribuna estaba Alfredo Gonzales. Ese día hice 3 goles y cuando acabó el partido, el ‘Gordo’ se acercó y me indicó: ‘Te duchas y te vas al hotel ‘Ariosto’ donde está concentrado el equipo’.

Yo solo atiné a responder con una sonrisa: ‘Pero eso me tiene que decir el ‘profe’ y no tú', y al toque me aclaró: ‘No soy el técnico, pero soy el que paga’. Me fui a duchar sin saber qué hacer.

Cuando acabé, se apareció el ‘charrúa y me dijo: ‘Carlos, he visto que está jugando muy bien. Lo espero para que se una al grupo hoy mismo’. Después dicen que los directivos no influyen en los entrenadores. A las pruebas me remito.

Jamás volvería a trabajar con Iván Brzic

El finado era tosco, de mal trato, despectivo, no guardaba la educación para tratar al jugador. En los entrenamientos armaba el equipo titular y a principio me ubicaba, pero siempre me cambiaba, hasta que de frente me mandaba con los suplentes. Decían que lo hacía porque le gustaba los jugadores altos.

Un día, con respeto, le pregunté: ‘¿Por qué no me tiene en cuenta’?, y respondió todo déspota: ‘No encajas en mi esquema’.

De inmediato recordé que el doctor Jorge Alva, cuando me llamaban a la selección me decía: ‘Te quieren en la ‘U’, vente al más grande’ y fui donde el dirigente Pío Dávila para decirle que el yugoslavo no deseaba contar conmigo y me dio su visto bueno. Así me fui de Alianza.

Jamás le volvería a creer a un presidente del Juan Aurich

Bernardo Checa, supuestamente, era el presidente de Juan Aurich. Fuimos una mancha de Alianza. El primer mes estábamos primeros en la tabla nos pagó puntual y en el segundo, brillaba por su ausencia, el tercero igual y en el cuarto, nos avisaron que se había ido a vivir a Estados Unidos.

Menos mal el jefe de equipo, el señor Carlos Perleche, era de una labia ‘monstruosa’. Todo lo resolvía con ‘floro’. Cortaba latas de aceite y las pasaba por la tribuna para que los hinchas colaboren y con lo recaudado, pagar los sueldos.

Cuando no jugué por lesión y como la taquilla estaba embargada, él contrataba a los chicos que venden ‘marcianos’ y con ellos, antes que termine el partido, iba a ventanilla y metía la plata en esas cajas, sino por orden judicial, perdíamos todo.

Me arrepiento de no haber frenado a mi causa Marco Charún

Mi compadre fue un gran jugador, volante de mucha calidad, pero le encantaba tomar sus tragos. El plantel era dirigido por el profesor Miguel Company y una sábado nos dejó concentrados en la villa de Matute. El encargado del equipo fue Wilmar Valencia, que por renegón y gritón lo llamábamos ‘Capitán Cavernícola’.

Esa noche, soltaron a los perros para que nadie intente escapar. Pero ‘Mantequilla’ no creía en nadie, tenía una reunión y estaba decidido a salir. Llegada la hora, se fue, los perros ladraban, se enfrentó a los animales, se le fueron encima, lo mordieron, destrozaron su pantalón, pero igualito se quitó.

Trepó, saltó y no lo vimos hasta después de unas horas. Regresó, se peleó otra vez con los animales, y cuando todos despertamos, el técnico decidió separarlo.

Jamás volvería a dudar del ‘Diablo’ Carazas

En 1996 jugué la Libertadores defendiendo la camiseta crema. La noche anterior, me tocó concentrar con Eddy Carazas. Cerca de las 2 de la mañana, me levanto para ir al baño y me tropiezo con él. Estaba al borde de su cama arrodillado, con los brazos levantados al cielo y orando.

Le grité: ‘Oe’, carajo, qué haces’, y él me dice: ‘hermano, vamos a ganar y vas a convertir un gol’. Arranqué suplente y él anotó el primer gol, nos empataron y me hacen entrar. Cuando veo que el brasileño Alex Rossi se escapa por un extremo y grito: ‘Métela, con... de tu madre’ y me la dio. Cuando la tuve, no dude. Hice el gol más importante de mi vida.

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No volvería a jugar en el estadio ‘Lolo Fernández’ con hinchas de la ‘U’ en contra

Mi paso de Alianza Lima a Universitario me creó muchos problemas. En mi primer día de entrenamiento me vi rodeado con un grupo de la ‘Trinchera Norte’, qué con palos en la mano, cuchillos, palos y cadenas, querían que me vaya.

‘Fuera, ca...’, me dijeron, pero el ‘Puma’ Carranza se puso al frente y pidió que no me hagan nada. Aproveché y les aclaré: ‘No me juzguen ahora, si ven que no me saco la m… con justa razón me vienen a pedir que me vaya’.

Lo primero que hice fue prometerme que iba a dejar la vida en el campo. El problema es que entraba los segundos tiempos y para ingresar al campo, debía pasar por el costado de la tribuna y los hinchas cremas me escupían, me tiraban orines en bolsa, sin contar que me mentaban la madre. Hasta que llegó el partido con Cienciano y al recorrer ese trecho, me silbaron y al aparecer en la cancha, estaba todo cochino.

La primera pelota fui a disputar un balón con el ‘Chino’ Pereda, que jugaba en el equipo cusqueño, y me metí un ‘carretillón’ y le quité la pelota. Se la di a Paolo Maldonado, que centró a Germán Carty, y la terminó en gol.

Ese día los hinchas me aceptaron, porque en a ‘U’ te tienes que tirar al piso y te aplauden.

Jamás gastaría como lo hice

En mis tiempos no se ganaba como ahora, pero igual daba para vivir cómodo. Por eso, mientras fui futbolista profesional, a mis seres queridos nunca les faltó nada. Quizá debí invertir en unos departamentos, para pagar a plazos o levantar cuartos para alquilar, pero no lo hice. Uno se tiene que reinventar, porque para eso es responsable y cabeza de familia.

Del fútbol solo me quedan mis grandes anécdotas y los buenos amigos. Por eso, siempre trato de formar nuevos valores y ahora he sacado mi marca de pisco llamado: ‘Magic’, en honor a mi apelativo que me puso el profesor Moisés Barack. Si algunos desean, llámenme al 960378832. Se agradece.

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