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Percy Rojas: "Espero que a Christian Cueva le vaya igual que a mí en Independiente" | ENTREVISTA y FOTOS

Percy Rojas ganó la Libertadores con Independiente y es uno de los ídolos del club de Avellaneda, al que ahora se sumará Christian Cueva. 

Percy Rojas
Percy Rojas
Percy Rojas

Por: José Reynoso Alencastre

Campeón de América, de la Copa Libertadores, de la Copa Interamericana y mundialista en dos ocasiones son algunos de los logros de Percy Rojas. El ‘Trucha’ brilló donde jugó y dos temporadas en Independiente de Avellaneda le bastaron para convertirse en un ídolo de los ‘diablos rojos’, que después de algunos años volverán a tener un peruano en sus filas con Christian Cueva.

¿Cueva puede triunfar en Independiente?
El estilo de juego del club le viene pintado, tiene condiciones y si es consciente de que llega a un grande de Argentina, le puede ir muy bien. El hincha es apasionado, así como te idolatran te pueden pifiar, está en él ser profesional para ganarse a la afición. Por fútbol lo veo triunfando, ojalá le vaya bien.

Los hinchas allá todavía te recuerdan...
Me fue bien, fueron mis mejores años y conseguimos la Libertadores del 75 y la Interamericana del 76 ante el Atlético Español de México, donde jugaba ‘Cachito’ Ramírez. En la final contra la Unión Española hice el 1-0, que siempre es el más difícil. Ganamos 3-1 y en el partido de desempate no jugué porque me expulsaron.

¿Te perdiste el partido clave?
Unión Española había eliminado a la ‘U’, que si ganaba en Lima jugaba la final contra nosotros, por eso me quedé picón y ante los chilenos jugué con todo. En una dividida discutí con un rival y se armó un tumulto. El árbitro no vio nada, pero como me escuchó levantar la voz me botó y me dejó sin el partido decisivo.

¿Bochini era tan raro como dicen?
Era introvertido, pero a mí y al equipo nos interesaba que hablara en la cancha y ahí era un genio. No te imaginas lo que jugaba el ‘Bocha’, era un fuera de serie.

Siempre habló bien de ti...
Hicimos grandes partidos y la tocábamos bien. Ojo, yo podía jugar en los cinco puestos de la delantera, me podías ver de siete, once, ocho, nueve y diez, pero me acomodaba mejor de nueve, bajando a apoyar a los volantes, y a él le gustaba eso. Por eso nos llevamos bien dentro y fuera de la cancha.

¿Te costó adaptarte a Independiente?
No lo tenía fácil, venían de ganar tres Libertadores seguidas y había que encajar en el equipo. Pero yo venía de ser cuatro veces campeón con la ‘U’, los había enfrentado en la final del 72 y me conocían bien. Por eso me contrataron y creo que no lo hice mal, porque todavía me recuerdan.

¿El plantel te recibió bien?
Antes era diferente, se respetaban trayectorias y a los nuevos se les veía raro. Un arquero me quiso vacilar delante de los compañeros y yo no me dejé, agarré barro y grass y se lo metí a la boca y nunca más nadie se metió conmigo. Todos decían ‘el peruano es flaco, pero bravo’.

¿Por qué no seguiste en Independiente si te fue tan bien?
Resulta que me hice muy amigo de Horacio Torres, un argentino que era directivo y cuando hubo elecciones entró otra gente y por la cercanía con él y la anterior dirigencia me quisieron vender a un club chileno. No acepté y les dije ‘me voy a Boca, que me quiere’.

¿Y qué pasó?
Ahí saltó Julio Grondona, que era presidente del ‘Rojo’, y me dijo: “Tú quieres venir aquí con Boca, hacernos dos goles y que los hinchas me quemen el estadio. En Argentina solo puedes jugar en Independiente, eres ídolo”. Augusto Moral se enteró de todo y me llevó a Cristal.

Campeón de América con la selección y luego de la Libertadores, pocos pueden presumir de eso...
Me tocó la varita mágica. Ese 75 fue histórico, recuerdo que en la final ante Colombia no pude ni festejar con los compañeros porque tenía que regresar con Eleazar (Soria) para un clásico con Racing. Llegamos un poco tarde y para que podamos iniciar el partido apagaron las luces hasta que entremos. El entrenador no tuvo ni tiempo para darnos indicaciones, nos dio la camiseta y ese día hice uno de mis mejores goles. Me lleve a tres jugadores, al arquero y me salió un golazo, fui portada de ‘El Gráfico’.

¿Te consideras parte de la historia de Independiente?
No soy el indicado para decir eso, pero siempre que voy a Buenos Aires me reciben bien. Hace cinco años viajé con un amigo y el taxista nos miraba porque hablábamos de fútbol. De repente frena en seco y nos asustamos, creíamos que nos iban a robar, pero voltea y me dice: ‘¿Vos sos Percy Rojas?’ Le dije que sí y el hombre llamó a su papá, que era fan de Independiente, y nos puso al habla por teléfono. No me cobró la carrera y poco faltó para que nos lleve a comer a su casa. Eso no tiene precio, creo que algo bueno hice y espero que a Cueva le vaya igual que a mí y, si es posible, mejor.

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