Freddy Ternero dejó el primer campeonato continental para un equipo peruano, Cienciano del Cusco, y varias enseñanzas en el camino.
Freddy Ternero dejó el primer campeonato continental para un equipo peruano, Cienciano del Cusco, y varias enseñanzas en el camino.

no sólo dejó títulos como la Copa Sudamericana en su paso por el fútbol. El entrenador, que luego fue alcalde de San Martín de Porres, también dio lecciones de vida y de cómo poner a alguien en su sitio. Lo hizo con clase, como para tomar nota. En su momento, al DT del no le gustaron algunas actitudes de su pupilo Juan Carlos La Rosa ‘Calín’, quien paraba con , pero no aprendió lo bueno de ‘Juanca’ y por eso lo sacaron al fresco. Esta es la historia.


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En el fútbol los galones se ganan dentro de la cancha y se respetan. Ese es un código casi sagrado en el mundo de la pelotita, pero a veces hay algunos que se los saltan y terminan mal parados o incluso en ridículo ante sus compañeros.

Algo de eso le ocurrió hace unos años a Juan Carlos La Rosa. El volante no era titular en el Cienciano que ya le había ganado la Sudamericana a River Plate y se preparaba para jugar la Recopa ante Boca Juniors.

‘Calín’ tenía poco tiempo en el equipo, era de los más callados. Y, valgan verdades, Freddy Ternero le daba pocas oportunidades porque lo veía un poco ‘verde’. Sin embargo, el norteño rápidamente se dio cuenta de que los líderes del grupo eran Oscar Ibáñez, Germán Carty y Juan Carlos Bazalar y se le pegó a ‘Juanca’.

JUAN CARLOS BAZALAR TUVO PACIENCIA

Es que Bazalar, a diferencia de César Ccahuantico, sí empelotaba a los nuevos porque sabía que era fijo en el once de Cienciano.

La Rosa paraba de arriba abajo con su nuevo amigo, quien lo empezó a escuelear y revelarle algunos secretos para que mejore en el verde. La relación entre joven y veterano era tan buena que incluso muchas veces ‘Calín’ le pedía consejos hasta para comprarse ropa y cuando no se decidía, optaba por adquirir lo mismo que su referente.

Pero un día la gran relación se resquebrajó dentro de una cancha. Freddy decidió hacerlos jugar juntos.

Ya en el partido, en una acción, La Rosa tiró un balón largo hacía su amigo ‘Juanca’ que no llegó a la pelota y fue ahí que ‘Calín’ se agrandó y se olvidó de los galones de Bazalar.

Lejos de disculparse por haber mandado el balón muy fuerte, el sobrino del ‘tanque’ le gritó a ‘Juanca’ “corre pues h…” El veterano volante lo miró y mal y le respondió. “En el camarín vamos a hablar”. ‘Calín’ La Rosa sudó frío.

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El partido terminó con triunfo de los cusqueños y la sangre no llegó al río porque cuando Bazalar iba a sacar al fresco al malcriado los compañeros los separaron, pero ‘Juanca’ se acercó al técnico y le dijo “nunca más concentro con ese agrandado”.

Extrañamente, el incidente coincidió con una mejora en el juego de La Rosa. Poco a poco se fue ganando el puesto, ayudado también por las lesiones de algunos titulares. ‘Calín’ se agrandó y dejó de ser ese muchacho que hacía unos meses casi ni hablaba y solo conversaba con Bazalar.

En la cancha gesticulaba como veterano cuando alguien fallaba y fuera del campo se hacía notar. Los líderes del plantel no le decían nada porque querían ver hasta donde podía llegar, pero un día el norteño colmó la paciencia de Ternero, que ya lo tenía entre ceja y ceja, y el técnico lo apagó en una.

Freddy Ternero festeja junto a sus pupilos el triunfo ante River Plate.
Freddy Ternero festeja junto a sus pupilos el triunfo ante River Plate.

Como el plantel venía en racha ganadora y el DT era un fiel creyente de las cábalas, tenía por costumbre repetir las comidas en las concentraciones, las pizzas, pollo al horno, puré y arroz tenían cansados a los jugadores.

El repetitivo menú había puesto el ambiente tenso, se olía que algo no andaba bien en la interna de Cienciano. La mayoría no estaba de acuerdo pero nadie decía nada porque sabían que era una decisión de su entrenador.

Sin embargo ‘Calín’ se animó a reclamar y en una cena alzó la voz. “Siempre comemos lo mismo ya me tienen h… a ver si un día nos dan una lasagna”, dijo en el tono que se dicen las cosas para que otros escuchen.

JUAN CARLOS LA ROSA: LA MORALEJA

Freddy, que estaba en otra mesa con su cuerpo técnico, se paró molesto y le dijo a su pupilo: “¿lasagna? La hazaña es que tú juegues al fútbol, malo de m…”.

Todos se mataron de risa y al volante no le quedó otra que decir “Así no es, Freddy” . Desde ese día, Juan Carlos La Rosa se dio cuenta de que estaba equivocado y volvió a ser el muchacho callado de sus inicios. Y no le fue mal porque ganó protagonismo en el equipo y al poco tiempo llegó a la selección y volvió a tener el aprecio de Bazalar y sus compañeros.

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