Juan Carlos Oblitas en la Videna siempre fue conciliador en la selección (Foto: GEC)
Juan Carlos Oblitas en la Videna siempre fue conciliador en la selección (Foto: GEC)

Muchas veces por un poco de dinero se pueden venir abajo amistades que parecían sólidas. Es increíble como unos cuantos billetes transforman a la gente que sólo piensan en aumentar su cuenta corriente. A fines de los años 80 ocurrió un incidente entre el buen arquero de y un pícaro delantero de . Ambos eran amigos desde juveniles y en la esa amistad se hizo más sólida aún.

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‘Caíco’ Gonzales era puro Corazón

Una mañana, luego de un entrenamiento con la selección peruana, el delantero le dijo a su amigo ‘Caico’ que tenía un problema serio y que llevaba varios días sin dormir bien, porque no sabía como solucionarlo. El bonachón arquero entendió inmediatamente que el ‘problema’ no era otro que dinero y fiel a su estilo de ayudar siempre a sus amigos se ofreció a dejarle una cantidad. El merengue se emocionó con el gesto y le dijo “gracias tío, se lo devuelvo pronto”.

Delantero pericotero se hizo el loco y desapareció

Pasaron los días y no hubo novedades del escurridizo atacante. El arquero se empezó a preocupar y como sabía que no había entrenamiento de la ‘Blanquirroja’ hasta dentro de varias semanas, decidió presentarse a la concentración crema en vísperas de un partido para buscar a su amigo y preguntarle porque había desaparecido. Llamó la atención en Odriozola ver al portero del eterno rival, pero como el número uno aliancista se hacía querer por propios y extraños fue bien recibido en el Lolo Fernández.

Gonzales Ganoza también destacó en la Selección peruana y chocó con los grandes como Diego Armando Maradona.
Gonzales Ganoza también destacó en la Selección peruana y chocó con los grandes como Diego Armando Maradona.

Casi todos los cremas se acercaron a saludarlo efusivamente menos el deudor. ‘Caico’ sabía que algo raro pasaba y se preocupó más cuando le dijeron que su ‘amigo’ no estaba en el club. ¿ Acaso no juegan mañana? Preguntó el golero y nadie supo que responderle. Es en ese momento que Gonzales Ganoza decide no irse por las ramas y va en busca de Juan Carlos Oblitas, entrenador de los merengues para contarle lo que pasaba.

‘Ciego’ cuadró a pupilo por ‘cabeceador’

El portero entró a la habitación del DT que dormía y lo sorprendió tocándole el hombro y con su voz de pito le dijo “Ciego que tal” al técnico casi le da un infarto, estaba profundamente dormido y despertarse repentinamente y ver a un moreno de más de un metro 90 lo impactó. Oblitas, que había sido compañero del aliancista en la selección, se recuperó del susto y le preguntó al victoriano que lo había hecho ir hasta “Lolo”.

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Cuando escuchó la historia del portero puso el grito en el cielo y dijo: " Así que ese hue...se cree pen…no te preocupes ahora mismo lo hago venir”. Un allegado del ‘ciego’ fue en busca del quimboso que tuvo que dar la cara y pedir disculpas por el ‘retraso’. No pagó en ese momento pero se comprometió a honrar su deuda y luego de unos días cumplió con lo pactado porque sabía que el entrenador estaba al tanto de todo y entendió que una amistad no podía romperse por unos cuantos billetes.

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