Ramón Mifflin y sus anécdotas del fútbol: ‘Pelé me llevó al Santos y Maradona me trajo mariachis’

¿Se imagina a un peruano que sea amigo de Messi y Cristiano Ronaldo? En los 70, el ‘Cabezón’ se convirtió en íntimo del ‘Rey’ y en los 80 forjó amistad con ‘D10s’. Cuenta anécdotas con los mejores futbolistas de la historia y casi se pierde el Mundial de México 70.

Ramón Mifflin y sus anécdotas del fútbol: ‘Pelé me llevó al Santos y Maradona me trajo mariachis’
Ramón Mifflin y sus anécdotas del fútbol: ‘Pelé me llevó al Santos y Maradona me trajo mariachis’
Ramón Mifflin y sus anécdotas del fútbol: ‘Pelé me llevó al Santos y Maradona me trajo mariachis’

POR: MIGUEL ALEGRE Y JOSÉ ‘HUACHANO’ LARA

Su vida podría contarse en un libro de más de mil páginas. Quizás también podría convertirse en una serie de varias temporadas. Cuando daba sus primeros pasos en el fútbol llegó a un Mundial, compartió vestuarios con Pelé y es amigo de Diego Maradona. Hablamos de Ramón Mifflin, una fuente inagotable de anécdotas y una gloria de la ‘Blanquirroja’.

Ramón, ¿qué significa jugar un Mundial?
Una corona a la carrera. Así estés comenzando, como nosotros en México 70, donde casi todos éramos jóvenes.

¿Cuántos años tenía?
Veintitrés. Prácticamente comenzamos con una Copa del Mundo a diferencia de lo que ocurre ahora con Guerrero y Farfán, que llegan en la curva final de su carrera deportiva.

Pero estuvo cerca de no ir a México 70...
Así es. Me expulsaron contra Bolivia, en La Paz, y me dieron un año de suspensión junto a Nicolás Fuentes. Nuestros dirigentes, comandados por ‘Lito’ Salinas y don ‘Pepe’ Salón, fueron hasta la FIFA, en Suiza, y lograron rebajarnos el castigo a nueve meses, justo 60 días antes del Mundial.

Vivió algo similar a lo de Paolo...
A diferencia de él, nosotros nos quedamos todo ese tiempo concentrados con la selección. Didí nos protegió, nunca nos dejó fuera. Seguimos jugando partidos de práctica para no perder ritmo.

¿Por qué tan fuerte castigo?
Le habían anulado un gol a Alberto Gallardo, todos rodeamos al árbitro, comenzaron los insultos, le dieron un golpe y me culparon.

Díganos la verdad, ¿le pegó o no?
Hubo pataditas, empujones, pero no una fuerte agresión. Un volante boliviano me señaló a mí, creo que porque estaba jugando bien ese día. Me tocó afrontar, no le echo la culpa a nadie, fue un error de todos.

¿Cómo fue la experiencia del Mundial?

Muy linda. Nos llevaron a Disneylandia, en California, como premio por la clasificación. Estuvimos veinte días en Los Ángeles previo al campeonato y nos divertimos como chiquillos.

¿No entrenaban?
Sí y también jugamos un amistoso. Después fuimos a México. Llegamos a León, que era nuestra sede, quince días antes. Le ganamos la concentración a los alemanes y búlgaros, pero tuvimos que salir de ese hotel por un incidente.

¿Qué pasó?
Habían unas chicas alemanas muy guapas, que parecían mandadas por alguien, abrían las ventanas de sus habitaciones y se paseaban en traje de baño para provocarnos. Por eso nos mandaron a un convento en Guanajuato. Después volvimos para los partidos.

¿Eso ayudó?
Le ganamos a Bulgaria y Marruecos. Luego perdimos 3-1 con Alemania, que tenía un equipazo, pero no nos pasó por encima. Vino el partido con Brasil, donde hubo algunos problemas y se habló mucho de la ausencia de ‘Chito’ de La Torre, pero ‘Didí’ hizo lo que tenía que hacer. Él ya está fallecido y no se puede tocar honras.

¿Con quién concentraba?
Hugo Sotil era mi compañero de cuarto. ¿Conocen la anécdota del ‘Cholo’?

Cuéntela...
El ‘Cholito’ venía de Segunda División, recién había debutado en Primera y Didí me indicaba que lo aconseje. Le decía pásame esto o lo otro y lo hacía sin pitear. Le decía: ‘Cholo’ están tocando la puerta, es mi periódico, y él me lo traía. Hasta que al día siguiente de ganarle a Bulgaria le dije lo mismo y me respondió: ‘No, ahora vas tú, porque yo he sido la figura del partido’. Y tuve que pararme a atenderlo.

¿Fue la figura?
Él cambió el encuentro. Entró por (Julio) Baylón y se juntó con Cubillas, Chale, ‘Perico’ (León), conmigo y empezó a hacer diablura y media, así volteamos. Fuimos el equipo sensación y todo México nos quería.

Es un peruano privilegiado, amigo de Pelé y Maradona...
A Pelé lo conozco desde los duelos de preparación para el Mundial, pues jugamos mucho con Brasil. Viajábamos juntos de Río a Porto Alegre y me iba hablando con él. Soy muy amigo de esa generación, porque después fui a jugar al Santos. Ahora en mayo voy a ir a visitarlo a su casa.

¿Él lo lleva al Santos?
Sí. Cuando estuve suspendido, viene a Lima con Zito, se reúnen con Didí y le hacen una oferta por mi pase a Ricardo Bentín, dueño de Cristal, pero la rechazó porque era muy joven. Me frustré mucho en ese momento.

¿Y cómo se concretó el pase?
Cuatro años después, estaba en Racing de Avellaneda y Santos fue a jugar a Argentina. Enviaron un emisario a buscarme y me reuní con ‘Pepe’ Macía, que era el entrenador. Pelé aún estaba ahí y me subí al avión con ellos.

También coincidieron en el Cosmos...
Pelé se retira del Santos después del campeonato de 1974 y nos quedamos muy tristes. Yo no sabía qué hacer, estaba sin rumbo. Un día vino a visitarme y me dijo: ‘Alista tus cosas que te vas conmigo a Estados Unidos’. Fuimos los primeros extranjeros del Cosmos, después llegaron el italiano Giorgio Chinaglia y el alemán Franz Beckenbauer.

¿Una anécdota con Pelé?
Fuimos a Haití y en el hotel donde nos hospedamos estaba el dictador Jean-Claude Duvalier, que tenía dos amigas francesas muy guapas ahí. El presidente había dado orden que nadie se les acercara, puso como veinte guardias en la puerta, pero ellas querían conocer a Pelé y él era muy mujeriego. Como Duvalier se iba todas las noches, el ‘negro’ un día se aparece con barba y bigote y yo le digo: ‘Dígame señor, ¿qué desea?’, y me dice: ‘¿Cuál señor hue...? ¡Soy Pelé!’. Los policías sabían, pero le hacían el bajo porque si el presidente se enteraba los fusilaban.

¿Cómo era el ‘Rey’ en el vestuario?
Muy serio a la hora de jugar. Él me enseñó algo muy importante: yo aquí era un alimentador, un ‘8’ y luego ‘Didí’ me puso de ‘6’. Era lanzador, metía pases largos y tocaba, pero no tenía gol. Un día, en una práctica, agarro la pelota y se la doy a Pelé y comienzo a mirarlo para ver qué va a hacer y él paró el partido. Me dice: “Mira ‘Chanchita’ -así me llamaban porque era gordito-, tú me pasas el balón y tienes que ir a recibirla, porque te la voy a devolver y vas a meter gol”. Así comencé a anotar y en ese torneo hice 12 goles.

¿Y cómo nace tu relación con Diego Maradona?
Era muy amigo de Miguel Ángel Brindisi, al que conocí en mi época en Racing, y él jugaba con Maradona en Boca. Un día vinieron a Lima y fui con mi hijo de 12 años a saludar a Brindisi. Fuimos al aeropuerto y era un laberinto, entonces Miguel me dice: ‘Llévatelo a Diego, que lo tiene la prensa’. Lo subí a mi auto a él y a su papá. Diego me había visto jugar en Racing y le regaló a mi hijo su uniforme completo. Hasta ahora lo tiene.

¿Cómo retoman la relación?
Me fui a vivir a España y comencé a trabajar con (César) Menotti y Ángel Cappa, que dirigían al Barcelona y llevaron a Diego. Ahí mi hijo jugaba con él en los entrenamientos. Hicimos una tremenda amistad y cuando lo venden al Napoli fui con él en un vuelo chárter, junto a un grupo de personas, y estuve en la presentación.

¿O sea eran muy cercanos?
Cuando cumplí 40 años, estaba en San Francisco y Diego llegó a Estados Unidos con el Napoli. Salió de la concentración a visitarme y me trajo mariachis. Él canta muy bien. Es uno de los grandes personajes que he conocido.

Otra anécdota con Diego...
Hemos pichangueado varias veces. En el Mundial de México 86 estuve también con ellos en la concentración del club América y almorzaba todos los días con su papá, incluso le conseguí una publicidad de doce millones de dólares. Cuando ganan la Copa, Diego la agarra en el vestuario y dice: ‘Vengan mis amigos a tomarse una foto’. Y todos dicen: ‘Cabezón, tú también ven’. Y se acerca el que era su representante, Jorge Cysterpiller al que también llamaban así, pero Diego le dice: ‘Tú no, el peruano’. Yo me sentí mal por el empresario, pero Maradona es bien radical cuando ya no hay amistad. Después nos fuimos a Japón a grabar el comercial.

Usted no llega al Mundial de Argentina 78...
Estaba en la pre-lista de 30, pero jugaba en el Cosmos y tenía que venir a pelear un puesto con Cueto y Velásquez. Ya me había acostumbrado a la vida en Nueva York, a los viajes en helicóptero...

¿Decidió no venir?
Es que, además, me ofrecieron comentar el Mundial para los latinos. Me pagaban 2 mil dólares por partido y yo dije: ‘Listo, me quedo en Nueva York en vez de ir a aguantar a que Marcos Calderón me grite’.

¿Es verdad que era amigo del secretario general de Estados Unidos, Henry Kissinger?
Lo conocí en Cosmos, porque siempre iba a hablar con Pelé y mi lugar en el vestuario estaba a su lado. El brasileño estaba siempre rodeado de periodistas, Kissinger esperaba a un lado y conversaba conmigo hasta que se vayan y nos hicimos recontra ‘patas’.

¿Sus compañeros no le creían?
Una vez fuimos a Corea a jugar un amistoso con Cristal y justo llega él al mismo hotel rodeado de policías. Había carteles por toda la ciudad que decían ‘Bienvenido Kissinger’. Entonces (Juan Carlos) Oblitas me dice: ‘Ahí está, pues, a ver si es tu amigo’. Le aposté 100 dólares a él y a (Ramón) Quiroga y cuando Kissinger entra por la puerta del hotel, la policía hace una cadena de seguridad y pusieron sogas a los costados, pero yo me metí al medio y todos los ‘chinos’ saltaron, pensaron que era un atentado. Levanté la mano y él me dijo: ‘Oouuu Ramón, ¿how are you?’.

¿En España 82 usted fue asistente?
Sí. Yo recomendé a ‘Tim’ para la selección, porque me había dirigido en Santos y cuando la Federación lo contrató me pidió que trabajara con él. Me quedé toda la campaña.

¿Qué pasó en ese proceso con Cubillas?

Él había fallado un penal ante Colombia y después de eso regresó a Estados Unidos, creyendo quizás que nos había defraudado. Creímos necesario convocarlo por todo lo que había hecho en los Mundiales, como una forma de perdonarlo, porque él era muy sensible. Lo convencimos de volver, pero fue una mala decisión, porque el equipo ya estaba consolidado con Uribe, que estaba en su mejor momento.

¿Fue un error?
Sí. Se creó un conflicto, pero él no tiene la culpa. Yo lo defiendo, porque el ‘Nene’ dio mucho por nuestro fútbol y es nuestro embajador.

¿Qué espera de Perú en Rusia 2018?
Lo mejor. Tenemos un equipo competitivo que demostró que sin Paolo Guerrero también funciona. Creo que la técnica del peruano puede marcar una diferencia.

TRAYECTORIA
* Centro Iqueño 1963-64
* Defensor Arica 1965-67
* Sporting Cristal 1968-73
* Racing 1973-74
* Santos 1974-75
* Cosmos 1975-78
* Cristal 1978-79
* Independiente Santa Fe 1980-81
4 campeonatos con Cristal (1968, 1970, 1972 y 1979)
2 títulos con Cosmos (1977 y 1978)

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