Roberto Martínez reveló por qué su primera 'chapa ' fue 'Damián' como el personaje de 'La Profecía'. Foto: Composición.
Roberto Martínez reveló por qué su primera 'chapa ' fue 'Damián' como el personaje de 'La Profecía'. Foto: Composición.

La amena conversación con Luis Guadalupe incluyó la revelación del origen de uno de los apodos más misteriosos del fútbol peruano: ‘Damián’.

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El popular ‘Robert’ contó que la ‘chapa’ nació de sus primeros días en y que los autores del sobrenombre fueron dos históricos utileros del club crema. Todo empezó con una historia que, lamentablemente tuvo que ver con el llanto de un niño.

¿Quién te pone Damián?

“Pajita y el Mono. Como yo voy chico a la ‘U’, un día nos llevan a un campeonato a Cristal. Y fuimos nosotros y éramos chicos. Estábamos sentados y había una pelota para todas las categorías, no había pelotas. Había un chiquito de Cristal con su pelota de cuero viejísima ahí, jugando, y de repente la pelota… el chibolo se va y la pelota queda ahí, entonces no sé si Pajita o el Mono me dicen “Oye, Robert, agárrala, inició.

“La meto a mi maletín y como a los 15 minutos llega el papá con el chibolo llorando, el chiquito tendría 7 años, lloraba por la pelota. “¿No han visto una pelota?”, preguntó. Me asuste y no la devolví, pero del susto. El chibolito lloraba y Pajita y el Mono me dicen “eres un Damián, lo has hecho llorar al chibolo, añadió.

Roberto Martínez revela quién y porqué le pusieron ‘Damián’
Roberto Martínez revela quién y porqué le pusieron ‘Damián’. Video: Trome

Roberto Martínez: El día que casi se muere por tomar una pastillita azul

¡Mi gente! ¡Ustedes! Ni el entrevistador ni el entrevistado merecen presentación, pero es de faltosos no hacerlo. Aquí, su amigo . Al frente, . ¡Cuánto aguadito! Cuántas ! Todas inéditas. Pueden verlas aquí o en el YouTube y Facebook, de mi querido Trome.

¿Tomas tu pastillita azul?

Un día tomé uno de 100, casi me muero, te juro, te voy a ser bien sincero.

¿Cómo fue?

Un día conversando con un amigo me dice que ha salido una vaina. “Extraordinaria”, me dice. Pero yo tenía en esa época, era chibolo, treinta y tantos, estaba en mi mejor momento, pero la curiosidad mata al gato.

Claro.

Entonces me dice y me da hasta el nombre, yo pensé que el nombre era viagra. “No, se llama”, nunca me voy a olvidar, “Caverta”. Mira hasta el día de hoy tengo el nombre.

¿Caverta?

Y es rojita, me dice, porque yo sabía pues que al pitufo (en alusión al viagra, le dicen porque es azul. Entonces, uno de mis patas que estaba también por ahí me dice “oe, cholo, pero ten cuidado con eso, juega de visita” me dice. Le pregunto por qué: “porque si juegas de local con esa vaina te van a pedir siempre el mismo rendimiento”. Yo me c... de risa.

¡Qué buena esa!

Y mandó a alguien a comprar. Y juego de local, por si acaso.

De local lo utilizas.

De local, me meto el famoso caverta. Oye, negro, puta que era una cosa, pero de locos. Yo era una cosa, en verdad, algo impresionante. ¡Nunca me había pasado! Olvídate, ¡el hombre nuclear era una cagada a mi costado! Pero me empiezo a asustar porque ya pasa algo, estaba pero en su mejor momento, pero viene un momento en que ya yo no tenía ganas ni ella tampoco, de nada.

¿Y qué vino después?

Los ojos se me inyectaron, el corazón me empezó a hacer, teniendo treinta y tantos años, bum, bum, bum, me empecé a asustar en la cama. Puse tv, porque no duermes, obviamente, y me empiezo a asustar. Y el muñeco, ‘Robertito’, olvídate, seguía el hombre bravo. Pero no quería saber nada, no tenía ganas. Y llamo a un doctor amigo, me salgo y lo llamo y le cuento. “Tómate un durazno con azúcar”, me dijo y no sé qué más me recomendó.Yo seguía... mira, pasé la peor noche de mi vida, te juro que pensé lo peor.

Asustado.

Pensé que me daba un paro cardíaco, al siguiente día lo llamo a mi pata y le recrimino eso. “Casi me he muerto, cómo me das esa huevada”, le digo.

¡Y siendo deportista!

Me había comprado la de 100 miligramos y me había tomado una de 100. Entonces me dijo “imbécil, has tenido que romper porque eso se toma de 25%”. “¿Y yo cómo sabía”, le dije.

Te has podido morir ahí.

Me había tomado uno de 100.

Tenías que pellizcarlo ahí.

Y para, colmo me había tomado unos vinitos, entonces yo no sabía que existían rangos pues de 25 no 50, 100, 75 seguramente. Y me dio tal trauma que dije nunca más en mi vida, te lo juro por Dios, nunca más en mi vida y gracias a Dios todo está bien.

Ya te quedaste asustado.

¡Casi me muero! Fue una cosa horrible y efectivamente a los dos días ya la flaca estaba…

Se acabó.

Qué pasó me dijo, creo que nunca le conté eso. Pero ya no fue nunca lo mismo, a las 3 semanas me botaron, terminamos.

Ya te veo, Roberto, asustado.

Estás así, con los ojos así inyectados, el bobo así, pero lo peor es que tu cubrecama sigue así, como carpa, y no quieres nada. Casi me muero, te lo juro, me iba a dar un infarto. ¡Por Dios! Nunca sentí una sensación tan fea en mi vida.

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