Por: Carlos Bernuy (@Bernuycarlos)

Universitario es un virus que contagia lástima y hace buen tiempo no tiene cura. Una dolorosa enfermedad que ha debilitado, postrado y enviado a cuidados intensivos a lo que un día fue su propia historia. El experimentado y buen entrenador uruguayo Gregorio Pérez acaba de sentir en carne propia la dolencia que ha sido marca y mancha en su trayectoria.

La burda guerra de administraciones, poderes, egos y demás que hay en la 'U' terminó por despedir a su técnico. Un hombre de 72 años cuya edad fue la razón para acabar con el vínculo laboral. Pérez tenía todas las ganas de seguir, en Universitario hablan de un 'mutuo acuerdo' que pinta falsedad por todos lados.

Gregorio Pérez llegó a Ate este 2020 a poner orden, a recomendar buenos y baratos fichajes (Federico Alonso y Jonathan dos Santos) a ganarse al hincha y a empezar a darle notoriedad a un equipo amigo de los papelones en los últimos años. En esta Copa Libertadores avanzó a la siguiente ronda y se fue con la frente en alto ante Cerro Porteño y solo por un error de su portero en el partido de ida.

Llegó a ser líder del torneo local y ahora está a tres unidades del puntero. La 'U' mostraba equilibrio, había recuperado fuerza y estaba volviendo a ser ese cuadro del cual temer, pero parece que en oficinas cremas gustan del fracaso y si hace unos meses morían por renovarle el contrato a Pérez, ahora utilizaron cualquier recurso para despedirlo.

Un tipo cuatro veces campeón con el histórico Peñarol, ganador de un campeonato con Libertad de Paraguay y que supo dirigir en Italia fue maltratado por quienes parecen llevar el escudo de la 'U' al revés, porque no lo entienden. El plantel pierde un guía en el cual confiaban, y el aficionado un técnico que les había hecho pensar en un renacer en la cancha que hiciera olvidar el caos estructural.

Hoy en día de la 'U' puedes esperar cualquier cosa. Todo, menos inteligencia.