El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. (REUTERS/Erin Scott)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. (REUTERS/Erin Scott)

Por: Miguel Ramírez / Periodista de investigación

“Hoy, es parecido al niño de tres años que un día fue: incapaz de crecer, de aprender o de evolucionar, incapaz de modular sus emociones, de moderar sus reacciones y de asimilar y sintetizar información”.

Con estas duras palabras Mary L. Trump describe la controvertida personalidad de su tío Donald, quien hasta hoy se niega a admitir que fue derrotado por el demócrata Joe Biden.

Mary acaba de publicar un libro titulado ‘Siempre demasiado y nunca suficiente’, en donde narra con una notable exactitud “cómo su familia creó al hombre más peligroso del mundo”.

Su lectura es obligada para entender la personalidad egocentrista, racista y misógina del mandatario estadounidense.

El temperamento de Trump es una hechura de su padre Fred, el creador de Trump Management, el imperio inmobiliario de la familia. La madre de Donald cayó enferma cuando tenía dos años, por lo que nunca pudo darle cariño y consuelo. Y su padre se dedicaba todo el día a hacer millones de dólares.

Fred –cuenta Mary- nunca tuvo palabras de cariño para sus cinco hijos. Creía firmemente que tratar con niños pequeños no era su deber. Donald se volvió inseguro, temeroso, abandonado. Esas falencias las suplió con su matonería, falta de escrúpulos y mentiras, que eran aplaudidas por su padre, quien lo premió con la conducción de la empresa.

La autora es una renombrada psicóloga e hija de Freddy Trump, el hermano mayor de Donald. Ambos tenían temperamentos distintos. Freddy era el bueno y Donald el malvado.

“Freddy siguió intentando hacer lo correcto y fallando. Donald se volvió más audaz y agresivo porque rara vez era desafiado o responsabilizado por la única persona en el mundo que importaba: su padre Fred. A Fred le gustaba su actitud implacable. Todas y cada una de las transgresiones de Donald se convirtieron en un espectáculo para obtener el favor de su padre, como si dijera: ‘Mira, papá, yo soy el duro. Soy el implacable’”, rememora la escritora.

Mary dice que las profundas inseguridades de su tío Donald han creado en él un agujero negro de necesidad que requiere constantemente la luz de los elogios. “Esto va mucho más allá del narcisismo común: Donald no es simplemente débil, su ego es algo frágil que debe ser reforzado a cada momento porque sabe, en el fondo, que no es nada de lo que dice ser”, escribe.

Afirma que aquellos defectos de la personalidad lo hicieron vulnerable a la manipulación de hombres inteligentes y poderosos, como Vladimir Putin y Kim Jong-un, los presidentes de Rusia y Corea del Norte.

Trump dejará de ser presidente en enero, pero ni los US$ 170 millones que heredó de su padre podrán borrar su nefasto gobierno. Se burló del coronavirus, que ha causado la muerte de más de 260 mil norteamericanos. Se trata del peor presidente de la historia de EE. UU. ¡Ya fuiste, Donald! Nos vemos el otro martes.

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