Romina Remy volvió a sus inicios de delivery durante la pandemia | TROME
Romina Remy volvió a sus inicios de delivery durante la pandemia | TROME

POR: KATTY GINES

‘Un helado son cinco minutos de vacaciones, es el premio que todo niño o adulto merece cuando hace bien las cosas’, nos dice Romina Remy, quien junto a su madre Susana Alcántara crearon ‘Anelare’, una marca de helados artesanales que tiene 13 años en el mercado. Para sorpresa de muchos, esta pandemia ha sido una gran oportunidad para incrementar sus ventas a domicilio.

¿Es verdad que en esta temporada de invierno están vendiendo bastantes helados?

Sí, y no es que en años anteriores hubiéramos tenido un bajón de ventas en invierno, lo que hemos visto en la pandemia es que están pidiendo helados en casa, pues antes el consumo era de impulsos (compran si escuchan la corneta del heladero o lo ven en un centro comercial y les provoca). El peruano se ha refugiado en el helado como una manera de escape.

Antes de la cuarentena tenías 7 tiendas en los centros comerciales. ¿De qué manera has logrado adaptar tu negocio a esta situación?

Igual que todos, buscamos reinventarnos. Al estar cerrados en cuarentena, una persona me dijo: vuelve a tus inicios y yo empecé haciendo delivery, así que ahora desde la fábrica se trabaja con procesos más intensos de manera inocua para cuidar a nuestro personal y a los clientes.

¿Qué cosas nuevas han implementado en su negocio?

Repartíamos con Rappi, ahora lo hacemos con Glovo y Cornershop. Además, hemos creado nuestra propia página web para que hagan los pedidos. Antes estos eran por teléfono y los anotábamos en papelito.

Estudiaste administración de empresas y marketing, tu mamá preparaba los helados y la gente te preguntaba ¿por qué helados?

La historia es curiosa, en el último curso de mi carrera me pedían hacer una empresa, y mi madre hacía helados artesanales. Le pregunté qué negocio podía hacer y me dijo: ¿Por qué no haces helados? Ella hacía las recetas y yo los repartía en auto, luego traje tres máquinas a la cocina de mis padres y los vendía a las amistades de mi mamá. Todo se dio de manera natural.

Muchos expertos recomiendan que los emprendedores deben hacer lo que les gusta. ¿Hacer helados es tu pasión?

Por más malo que sea el día, un helado de chocolate lo puede arreglar, el emprender significa muchas batallas, remar tempestades, si es algo que no te gusta vas a ‘tirar la toalla’. Si alguien come un helado es porque se está premiando, es la felicidad asociada, y es lo que más me gusta. He tenido el duro trabajo de comer helado por trabajo (risas).

¿Qué fuiste descubriendo en el camino que te llamó la atención?

El negocio cambió mucho dependiendo de en qué ocasión de consumo lo estás poniendo. Cuando se vende en casa es diferente el impulso al que ves en un centro comercial. Es como para poder crecer, observar, aprender; prueba y error, eso aprendí.

Tenías una marca posicionada en el mercado y tal vez fue más fácil, ¿pero qué consejo les das a quienes perdieron todo en cuarentena?

Estos son momentos duros y como peruanos hemos pasado por crisis antes. Mi mamá me dijo cuando empezó la pandemia que nos vamos a volver a levantar, y esas palabras me dieron a entender que vamos para adelante. Hoy las redes sociales nos ayudan a salir a flote.

Actualmente hay más competencia y muchos utilizan las redes sociales. ¿Qué hacer para atraer a los clientes?

Hay que darle más contenido a los usuarios; por ejemplo: yo invité a una nutricionista coach en mis redes para hablar sobre la alimentación. Ahora los usuarios son más empáticos, así que pueden pedirle a alguien que comparta sus cosas en redes sociales o vender tu producto con otra marca y así salir adelante.

Tengo una curiosidad, ¿cuál es el helado que más te piden en este tiempo de pandemia?

Sacamos dos productos. Terapia de chocolate, que es el más vendido, y el antojo de Nutella, pero no podemos dejar de lado al crocante de lúcuma; siempre debe haber fresa y chocolate.

Romina, tú tienes una frase que identifica a tus helados: ‘Cinco minutos de vacaciones, felicidad’. ¿En estos tiempos puedes decir lo mismo?

Para mí siguen siendo cinco minutos de vacaciones. El helado es como que te encapsulas y disfrutas, no importa si hay pandemia afuera, me como mi helado de chocolate porque me lo merezco.

¿Por qué ‘Anelare’?

Es ‘desear’ en italiano, queríamos un nombre que se relacione con Italia porque allí hacen los mejores helados del mundo. El deseo de llegar a tu casa con una cucharita de ‘Anelare’ para que tu día sea perfecto.

¿Qué crees que va a pasar, cómo ves tu negocio a mediano plazo?

Primero doy gracias a Dios por tener un local abierto, que es un gran reto. Las empresas deben volverse más flexibles para aguantar. Esto va a pasar y volveremos a la vida de antes siendo conscientes de la inocuidad y la limpieza. El 2020 es el año que nos quedamos en casa.