¿Cómo le pongo precio a mi producto?

Fijar un precio para nuestro producto o servicio debe ser la preocupación más importante de todo emprendedor, porque de eso dependerá la sostenibilidad de tu negocio y de tus ganancias

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¿A cuánto debo vender mis productos? Todo en los negocios tiene sustento en los números. Aquí te damos tres claves para que pongas un buen precio a tu trabajo.

¿A cuánto debo vender mis productos? Todo en los negocios tiene sustento en los números. Aquí te damos tres claves para que pongas un buen precio a tu trabajo.

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¡Emprende Trome! Hemos llegado al punto más importante en tu carrera como emprendedor. ¿Cómo le pongo precio a mi producto? Trome, se trata de la pregunta del millón de dólares. Pero tranquilo, la mayoría de Tromes como tú tiene problemas para establecer los precios adecuados de sus productos.

Debes considerar conceptos como gestión de los costos y punto de equilibrio. ¿Ah? Como tampoco sabemos qué es eso, hablamos con nuestro amigo Eduardo Lastra, consultor y asesor corporativo, especializado en Debes considerar conceptos como gestión de los costos y punto de equilibrio. ¿Ah? Como tampoco sabemos qué es eso, hablamos con nuestro amigo Eduardo Lastra, consultor y asesor corporativo, especializado en Micro y Pequeña Empres, y socio fundador de la Asociación Peruana de Consultores y Asesores de Pequeña y Mediana Empresa ( APC-PyME), quien nos explica facilito estos conceptos. Antento, que si no los manejas podrías poner tu negocio en peligro. Recuerda que en un escenario de guerra de precios, los Tromes con harta experiencia compiten centavo a centavo, y si no te sabes conducir en estas situaciones podrías perder.


Tres conceptos importantes para fijar precios de tus productos o servicios:

1) Costos fijos: es aquel costo que tienes que asumir de todas maneras, todos los meses, independientemente del volumen de lo que produzcas, de si vendes o no, de si ganas o no. Un ejemplo de costo fijo es el alquiler del local, porque tienes que asumirlo todos los meses, inclusive cuando no lo estás usando. Otros ejemplos de costos fijos son los referidos al pago de las remuneraciones, devolución de préstamos, entre otros.

2) Costos variables: es lo que te cuesta el bien o servicio que entregas al cliente. Por ejemplo, una pollería que vende porciones de cuarto de pollo, debe saber cuánto le cuesta cada cuarto de pollo a la brasa que el cliente consume en el establecimiento o se lo lleva a su domicilio. El costo variable en un servicio de fotocopias, estará dado por lo que cuesta el papel y la tinta que se utiliza para realizar la impresión de cada página.

3) Punto de equilibrio: es la cantidad de unidades que tienes que vender en un día, semana, mes, o año, de tal manera que los ingresos generados por esas ventas te permitan cubrir el importe de los costos fijos totales y los costos variables, sin ganar ni perder. También se puede calcular el punto de equilibrio, como el monto de dinero que se debe vender en el negocio en su conjunto. Para este cálculo, tienes que saber, además, cuál es margen de ganancia de tu negocio en promedio. También se puede calcular el punto de equilibrio, como el monto de dinero que se debe vender en el negocio en su conjunto. Para este cálculo, tienes que saber, además, cuál es margen de ganancia de tu negocio en promedio.

Para Eduardo Lastra, estos costos deben ser calculados al centavo, porque de lo contrario no sabrás si estás ganando o perdiendo. No olvides que para fijar un precio debes tener en cuenta cuánto quieres ganar como margen de ganancia por cada producto o servicio, teniendo en cuenta los precios de la competencia, para saber si estás por debajo o al mismo nivel que el de tus competidores. En este contexto, recuerda que los precios no están escritos en piedra, puedes subirlos o bajarlos, dependiendo de cómo se comporta el mercado, pero sin que eso genere confusión en tu cliente ni afecte tu punto de equilibrio.

Ya sabes Trome, ponerle precio a tu producto o servicio es muy importante. Prepárate un café recontra cargado y ponte a hacer tu tarea, porque te espera una noche larga al lado de tu calculadora.

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