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María Fernanda Mazeyra, fundadora de 'La Clotilde': ‘Cuido la marca como si fuera mi bebé’

Ingeniera industrial rescata las hierbas medicinales para convertirlas en infusiones que están invadiendo el mercado. Aconseja a los emprendedores que siempre escuchen al consumidor y tener paciencia porque las ventas no llegan de un día para otro

María Fernanda Mazeyra, fundadora de 'La Clotilde': ‘Cuido la marca como si fuera mi bebé’

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María Fernanda Mazeyra, fundadora de 'La Clotilde': ‘Cuido la marca como si fuera mi bebé’

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Cada día vemos más emprendimientos que ponen en valor los productos ancestrales, como es el caso de ‘La Clotilde’, una propuesta que nació en Arequipa en las manos de María Fernanda Mazeyra, una ingeniera industrial que convirtió las hierbas medicinales y las frutas en atractivas infusiones y tés que ya se encuentran en las principales cafeterías de su ciudad natal, en Cusco, Tacna y Trujillo, incluso en Lima, vía redes sociales.

¿Qué fue lo más difícil al iniciar este negocio?
Luchar con este hábito de consumo, estamos acostumbrados a usar filtrantes. Para una infusión hay que tomarse un tiempo, hervir el agua y ponerla en una tetera para dejarla reposar por 7 minutos. Los peruanos no hacemos eso.

¿Cómo nació esta idea?
Empecé haciendo las infusiones para mí, buscaba depurar y limpiar mi organismo para llevar una vida saludable. Compraba infusiones caras pero no eran totalmente naturales, y pensé que podía usar insumos peruanos con hojas enteras.

¿Cuál ha sido tu inspiración para crear esta alternativa?
El bienestar y salud a través de una infusión, no quería hacerlo sola sino con mujeres que tenían huertos y que por sobreproducción botaban sus productos. Yo quise apoyarlas para que sea rentable y generen un ingreso adicional.

¿Por qué el nombre ‘La Clotilde’?
Es el nombre de mi bisabuela, empezó con un proceso de investigación y revaloración de recetas ancestrales, todo se inició en casa y con el nombre de ella.

Eres ingeniera industrial, ¿vislumbrabas un negocio así mientras estudiabas?
Siempre me gustó la onda natural, mi mamá abrió una florería y cuando empecé la universidad me dije que puedo meter todo en el Facebook y trabajar a pedido, y hasta ahora se trabaja así, siempre tuve el espíritu emprendedor.

¿Cuánto tiempo estás en el mercado?
Tenemos un año y medio.

¿Cuándo te das cuenta que esto era rentable?
Estaba en cafés y restaurantes de Arequipa. En enero y febrero todo es muerto porque se van a la playa, compré unos zapatos y le mandé una bolsita de infusiones a Melissa del Solar. Ella lo publicó y las ventas estallaron.

Dices que un emprendedor no tiene horario, ¿cómo es en tu caso?
En los libros afirman que un emprendedor maneja sus tiempos, pero me ha pasado que trabajé tres semanas seguidas sin descanso porque los clientes me llamaban a pedirme productos. Además, nos capacitamos siempre, llevamos asesorías, participamos en talleres, en charlas, es bueno compartir.

¿Por qué crees que fracasan algunos emprendimientos?
Uno tiene que adecuarse al mercado, hay que escuchar lo que pide el consumidor, ir moldeando el camino, si eres cerrado puedes tener un punto de quiebre.

¿Qué es lo más valioso que aprendiste en estos años?
Saber escuchar y saber segregar, lo que sirve para crecer.

¿Qué cualidades debe tener un emprendedor?
Depende del ámbito, lo primordial es saber escuchar, transmitir las ideas, ser perseverante porque las ventas no llegan de un día para otro, los valores son importantes.

¿Hacía dónde vas ahora?
Terminar de expandirnos, ahora estamos en Arequipa y Cusco. Este año entramos en Tacna, a Trujillo en un café, el 34% se viene a Lima por redes sociales, tener puntos de venta en Lima a mediano plazo, tener un producto de exportación.

¿Qué cosas no se deben hacer al iniciar una empresa?
Hay que probar siempre. No se debe ser impuntual, hay que llegar a tiempo a las reuniones porque así recordarán a tu marca; estar abierto a explorar.

¿Se te cerraron las puertas al presentar tu propuesta?
Hubo restaurantes que nunca me contestaron las cartas, otros pensaban que mi producto costaba más que los filtrantes, pero trabajo con comunidades e insumos naturales, no todo el mundo se abre a lo nuevo.

¿Qué necesitas para seguir creciendo?
La liquidez, todo se reinvierte, seguir postulando a fondos. Necesitamos capital para mover a puntos de venta y replicar el impacto.

¿Cómo buscas posicionarte?
Con una marca de bienestar y salud, empoderamiento de mujeres, revalorización de recetas ancestrales. En el Perú hay 2 mil 500 plantas medicinales que pocos conocen y eso hay que transmitirlo.

La marca es muy importante, ¿cómo la manejas?
La cuido como si fuera mi bebé, el mayor valor que tengo como negocio es mi marca, cuido cómo transmito la idea, cómo llega al cliente porque así la recordará.

¿Qué valor agregado das a comparación de las marcas que hay en el mercado?
Hierbas y productos que pocas empresas trabajan, papaya arequipeña, cola blanca, sauco, cerezos, hoja de menta. Es un producto visual, cuidamos el valor nutricional. Además, le damos a cada infusión un personaje como ‘La bella durmiente’, ‘Andina medicinal’, ‘La perezosa’...

¿Qué frase define tu filosofía de vida?
Sueña, pero con un cable a tierra.

Ingeniera industrial rescata las hierbas medicinales para convertirlas en infusiones que están invadiendo el mercado. Video: Trome

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