Mariana Edery empezó de cero buscando clientes en Caquetá y Villa El Salvador [VIDEO]

Ahora tiene pedidos hasta de Nueva York y Milán. Aconseja
a los jóvenes no tener miedo al fracaso.

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“Empecé con cero capital, con una computadora que me servía para hacer mis Power Point con mis diseños. Con el dinero que depositaban mis clientes yo mandaba a hacer los zapatos y en cuestión de tres meses ya tenía en mi cuenta 15 mil soles”, nos cuenta Mariana Edery, dueña de la marca ‘Mua by Canchita’, que convirtió su pasión por los calzados en un negocio muy rentable.

Mariana estudió administración gerencial, fue auditora en una compañía reconocida, pero también vendió calendarios y fue profesora de patinaje, porque siempre le gustó ganar su propio dinero y no depender de sus padres. Con diez años en el mercado confecciona para otras marcas, cuenta con su propio taller, una tienda en Miraflores, y tiene mini franquicias en varios puntos del país, Chile, Argentina y llegará a Ecuador y Bolivia.

¿Cómo es que decides ingresar al negocio de los zapatos?

Desde niña amaba los zapatos, y me di cuenta que gastaba gran parte de mi sueldo en ellos, pero muchos me sacaban ampollas y me sudaban los pies, así que decidí hacerme mis propios zapatos, lindos y cómodos.

Así empezaste...

Por mis familiares supe que en Villa El Salvador hacían calzados y preguntando llegué a unos zapateros, a quienes les dije cómo quería que hagan mis diseños. Recuerdo que me mandé a hacer unos que tenían bolsillos para guardar dinero y mis llaves, y fue un éxito porque mis amigas me los pedían. Y un día, mirando la pared, me di cuenta que había un ‘nicho’ no explorado, que las chicas querían moda en sus pies, así que elaboré un diseño en Power Point, puse retazos de cuero de colores y se los mandé a mis amigas por correo electrónico, esto se hizo masivo y en unas horas ya tenía más de 200 pedidos. Mi madre me dio su número de cuenta y mis clientas depositaban la plata ahí, y en tres días había 15 mil soles.

¿Dónde fabricabas tus calzados?

Al inicio los mandaba a hacer, pero como cada modelo era diferente, los zapateros incumplían, así que luego abro mi propio taller en Chorrillos, me compré unas máquinas y busqué a los mejores.

¿Hacías todo sola?

Sí, yo misma hacía mis diseños, trabajaba mis propagandas y volanteaba por todos lados.

¿No te daba miedo meterte en lugares que no conocías?

Todos me preguntaban lo mismo, pero yo tenía la necesidad de trabajar y quería salir adelante, así que no tenía miedo y solita me iba hasta Caquetá y Villa El Salvador. Lo bueno es que aprendí mucho sobre los zapatos y me hice amiga de los proveedores que me daban los mejores insumos.

¿Estudiaste diseño de calzado?

No, nunca estudié diseño de calzado, pero siempre me gustó el arte, sabía combinar, me gustaba mucho la moda, pero todo lo aprendí con los zapateros.

¿Cuáles fueron tus primeros zapatos?

Fue un modelo con tachas (aplicaciones), hubo gente conservadora que los miraba mal, pero tuvo mucha aceptación, porque era algo único y diferente.

¿Qué dificultad tuviste al iniciar con este negocio?

Primero es el machismo, los zapateros no reaccionaban bien cuando les ordenaba hacer mis pedidos, pero luego eso cambió. La informalidad era otro problema, porque yo daba factura y muchos de mis proveedores no facturaban. Durante el primer año hice un solo modelo, y mis fabricantes incumplían, así que tuve que invertir para iniciar mis propias colecciones y tocaba puertas para que me compren.


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¿Qué vino después de elaborar tu propia colección?

Como emprendedor tienes un techo, quería ser empresaria, así que empecé a fabricar para 60 marcas, me contactaron grandes casas de diseño de Milán y Nueva York.

Te iniciaste con las redes sociales, ¿qué tan beneficioso fue?

Empecé mandando mis modelos por correo electrónico, luego con el Facebook que ha sido como mi diario personal y cuenta con muchas seguidoras a quienes les contesto todas sus dudas, así mi marca se hizo más conocida.

¿Tú manejas tus propias redes sociales?

Sí, estoy en Instagram, Twitter, Snapchat y otras.

¿Por qué ‘Canchita’?

Es en honor a una perrita que se llamaba así.

¿Cuántos trabajan contigo?

Son 8 personas fijas.

¿En qué te inspiras?

Según mi humor, pero siempre debe haber colores en mis zapatos.

¿Traes tus productos de afuera?

Todo mi producto es cien por ciento peruano, materiales y mano de obra.

¿Por qué tendrían que comprar tus zapatos?

Porque hay una historia real, de una chica que hizo su empresa con cero capital, en un país donde no es fácil abrir un negocio, hay que sobresalir a los sube y baja.

¿Qué consejo le darías a los emprendedores?

Ser perseverantes, todo lo irán aprendiendo en el camino, por eso no deben tener miedo al fracaso, porque eso les ayudará a conocerse mejor. Aléjense de gente tóxica y rodéense de gente que sume.

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