Las 10 frases que un jefe jamás debe decir

Trome, existen frases que los jefes jamás deben repetir delante de sus equipos porque provocan malos resultados y culturas organizacionales poco innovadoras.

MALOS JEFES

¿Malos jefes? No seas uno.

¿Malos jefes? No seas uno.

¡ Emprende Trome! Frases como “Si no está conforme con el trabajo encontraremos a alguien que sí”, “No es mi problema”, “No te pago para pensar”, “Lo tomaré en cuenta”, “¿Quién te dio permiso para hacer eso?”, “Deja todo lo que estás haciendo y encárgate de esto ¡AHORA!”, “Tráeme soluciones, no problemas”, “Agradece que como está la calle tienes un trabajo”, “¿Acaso no haces nada bien?” o “Que sea la última vez que...” solo provocan desánimo en el equipo, transformando colabores comprometidos en empleados cumplidores. Estas palabras, en el contexto laboral, dichas de mala manera y en público, cortan toda posibilidad de innovación de productos o procesos, porque afectan la motivación disposición del trabajador a imaginar nuevas formas de hacer las cosas.

Mientras que un buen jefe es la persona que se preocupa por sus empleados y que jamás o bajo ningún concepto intentará infundir temor en la oficina o menospreciar a los integrantes de su equipo, el mal jefe se encargará de hacer exactamente todo lo contrario. "Los líderes más exitosos pueden articular diferentes formas de inspirar a sus trabajadores a lograr los objetivos previstos en el plan estratégico”, explica Darlene Price, presidenta de Well Said, Inc., y autora de Well Said! “Convencer a otros de nuestras ideas exige el uso de las palabras y frases que consigan llamar la atención del resto, capturar y mantener la atención, ganar credibilidad. Los buenos jefes saben de qué estamos hablando. Los malos lo deben aprender”, explica Price en su libro.

Según Price, existen 10 frases que les encanta repetir a los malos jefes que jamás debemos repetir si queremos crear un ambiente de trabajo creativo e innovador.

Ya lo sabes Trome, menos intolerancia, más paciencia para enseñar y silencio para escuchar a tus colaboradores, tanto sus necesidades como sus buenas ideas.

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