Un líder debe dar el ejemplo a quienes lo siguen por convicción, ya que nadie sigue a alguien que no es coherente con lo que dice.
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Un líder debe dar el ejemplo a quienes lo siguen por convicción, ya que nadie sigue a alguien que no es coherente con lo que dice. Foto: Pexels.

| El teletrabajo, así como la coyuntura en general, ha permitido que las empresas descubran capacidades y habilidades de liderazgo en muchos de sus trabajadores que en el formato presencial no lo evidenciaron, por ejemplo, en el trabajo en equipo.

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En ese sentido, el Perú tiene líderes que cuentan con muchos recursos, tales como, perseverancia y fuerza para salir adelante, afirmó Carmen Heinman, profesora de la carrera de Psicología Organizacional de la Universidad ESAN.

La especialista indicó que las universidades son una fuente de formación de líderes, tanto para trabajar en política como en empresas, pero que no solo deben transmitir conocimiento, debido a que lo que verdaderamente marca la diferencia son las competencias blandas, siendo la del liderazgo una de las más importantes y lamentablemente escasa.

“Las empresas deben identificar líderes formados años atrás, sea desde la escuela o universidad, para retarlos a seguir afrontando y formándose en esa capacidad y en la toma de decisiones, ya que no son instituciones aisladas, pues todas trabajan como un gran engranaje para formar una sociedad de personas con análisis crítico, líderes que afronten y saquen adelante grupos de personas a pesar de la adversidad”, enfatizó Heinman.

Teniendo en cuenta la coyuntura y el mundo volátil en el que vivimos, la docente de la Universidad ESAN, dijo que lo primero que debe trabajar un líder es en empezar a liderarse a sí mismo, porque parte de ser uno de ellos es dar el ejemplo para que las personas le sigan por convicción, ya que nadie sigue a alguien que no es coherente con lo que dice.

Además, recomendó a las organizaciones poner énfasis en las habilidades blandas de sus líderes, apostar por una capacitación continua en ellos, puesto que es una habilidad que va a marcar la diferencia en la gestión de sus empresas, y que son las que marcan verdaderamente la diferencia.

“Las empresas deben trabajar en la inteligencia emocional de sus líderes, la forma en que puedan reponerse y encontrar soluciones ante una situación de crisis, de adaptarse a la incertidumbre en las que muchas de ellas se puedan encontrar. El líder que no sepa gestionar sus emociones para tomar decisiones adecuadas en estos tiempos, no le será útil a ninguna compañía”, puntualizó.

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