| La preocupación de las empresas por sus clientes aumenta día a día, pues con esta pandemia, muchos negocios han aparecido y la competencia es cada vez más grande, es por eso que es necesario captar sus miradas para que elijan tu emprendimiento.

Priorizar a sus intereses para mantener su confianza en el futuro es clave. A continuación, el coautor del libro El cliente feliz (Editorial Caja Negra), Walter Calderón, nos comparte algunas recomendaciones para influenciar positivamente en nuestros clientes:

El principio de contraste:

Se basa en el hecho de que un mismo objeto puede verse diferente si alrededor le ponemos elementos distintos. Un buen ejemplo de este principio puede ser un letrero de una playa de estacionamiento: “Parqueo vehicular. ¡Evita la multa!

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Principio de simpatía:

Para el especialista los clientes suelen comprar más fácilmente a personas que perciben simpáticas, atrayentes y bellas. Crear una relación positiva.

Reciprocidad:

Esta basado en el compromiso que sentimos respecto a alguien que nos ofrece algo y respeta el principio latino de (doy algo para recibir algo a cambio) Por ejemplo: Puedes ofrecer un chequeo gratuito de la vista para luego proponer la compra de unas gafas que pueden resolver la disfunción que se detectó.

Principio de prueba social:

Podríamos decir que es más fácil convencer a un cliente para que compre tu producto si le demuestras que ya otras personas lo hacen. Se trata de un comportamiento inconsciente que condiciona nuestras decisiones de compra.

Influencia Social:

Cuanto más se parece a ti el que promociona el producto, es más probable que te identifiques con él y decidas comprarlo. Un modo eficaz para vender algo es mostrar que otra persona como tú lo aprecia. Los comerciales funciona mejor cuando los clientes se pueden identificar con la persona que promueve el producto y/o servicio.