Foto: Pexels.
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| En el último año, diversos peruanos se reinventaron y decidieron apostar por el negocio propio, motivados –en su mayoría– por la crisis económica provocada por la pandemia COVID-19, factor que provocó la pérdida de miles de empleos. Sin duda, emprender fue una de las principales alternativas encontradas por los peruanos frente a esa situación.

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Sin embargo, muchos de los emprendedores iniciaron sus proyectos sin tener conocimientos claros que les permitieran salir adelante, lo que los llevó a tener suertes distintas. Algunos incluso desistieron prontamente, al no tener éxito inmediato y optaron por buscar nuevamente trabajos en empresas (dependientes).

Y es que iniciar un negocio no es un proyecto simple. Por el contrario, los emprendedores deben tomar en cuenta una serie de factores antes de apostar por este tipo de proyecto, a fin de tentar el éxito y no fracasar en poco tiempo. ¿Cuáles son algunos de estos aspectos? Javier García Blásquez, coordinador de Protagonistas del Cambio de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), da cinco consejos que los nuevos empresarios deben considerar antes de iniciar un emprendimiento.

1. Contar con un modelo de negocio.

Si bien la idea emprendedora es el factor que motivará a los nuevos empresarios y los sacará adelante, estos tienen que ser lo suficientemente lúcidos para reconocer que, si no tienen un modelo de negocio que valide esa idea revolucionaria, que la soporte, que la fortalezca, que le dé tranquilidad y que le disminuya las probabilidades de fracaso o le aumente las probabilidades, lo más posible es que vaya a deambular en el mar de la incertidumbre.

Con el modelo de negocio, la idea es que los emprendedores puedan tener una mayor certeza antes de lanzarse al mercado. Para concretar ello, deben gritar su idea y conversarla. Esto les permitirá generar y desarrollar un modelo de negocio, incluso así no haya empezado con el emprendimiento.

2. Trabajar la resiliencia.

A veces, los emprendedores creen haber descubierto la solución a todos los problemas, a tal punto que empiezan a gastar antes de tener dinero. Sin embargo, de pronto se dan con la sorpresa que empiezan a sufrir golpes, porque su idea perfecta no le interesa a nadie. Esta es una situación que tiende a suceder.

Por ese motivo, el emprendedor debe ser muy resiliente, es decir, saber sobreponerse a las caídas y entender que, para llegar a un modelo de emprendimiento con alto desarrollo e impacto, va a tener que caminar mucho, caerse mil veces y salir adelante la misma cantidad de veces.

3. Armar un equipo sólido.

Aunque la fuerza emprendedora del nuevo empresario será el elemento que lo movilizará y que lo hará saltar hacia adelante, incluso estando solo, debe ser consciente que llegará el momento en el que necesitará de un equipo sólido, integrado por profesionales que tengan las competencias que él no tiene, a fin de abarcar todas las aristas de su negocio. Este equipo debe estar alineado a la visión y al propósito del emprendimiento, y debe querer prosperar.

4. Hacer pruebas antes de lanzarse al mercado.

Si bien equivocarse forma parte del proceso de cualquier emprendimiento, el objetivo de todo emprendedor debe centrarse en no caer en errores tan rápido. Para evitar ello, debe tomarse el tiempo que considere necesario prototipando su idea de negocio y hacer un mínimo variable. Asimismo, tiene que conversar, validar y acercarse a los famosos ‘early adopters’, a fin de recoger recomendaciones sobre lo que ven en su propuesta. Los emprendedores deben dejar que la gente pruebe lo que están haciendo. Recién después de modelar ello, pueden lanzarse con su propuesta final, elaborarla y volver a probarla. Hay que entender que emprendimiento es sinónimo de innovación.

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5. Busca tu ‘océano azul’.

Los empresarios deben entender que emprendimiento es sinónimo de innovación. Por ello, deben trabajar en la búsqueda de su ‘océano azul’, estrategia que les permitirá desarrollar un espacio en el que competirán fundamentalmente consigo mismos, con el objetivo de que su propuesta de valor sea realmente innovadora y distinta a todos.

Por ningún motivo, el emprendedor debe caer en el ‘océano rojo’, estrategia en la que solo se sufre y se lucha por los precios. Entrar en una guerra de precios es lo más bajo que le puede acontecer a un emprendedor. Su real lucha debe centrarse en trabajar en una propuesta de valor disruptiva y diferencial, en la que se olfatee innovación y que motivo al público a comprar no por precio, sino porque realmente es una opción que cambia todo. El emprendedor debe tener en su cabeza el ADN de innovar siempre.

6. Enamórate del problema que has encontrado.

Un emprendedor no debe enamorarse de la solución que viene elaborando, sino del problema que encontró y que derivó en la solución planteada. ¿Por qué? Porque el problema siempre va a estar ahí y va a ser lo que permitirá darle forma a su idea de negocio para poder sacarla adelante.

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