¡Emprende Trome! Quien no ha tenido en algún momento ese jefe que nos ha hecho la vida cuadritos o tal vez el jefe que se ganó todo nuestro respeto por su efectivo manejo de grupo. Saber colaborar con diferentes personas es parte de ser un buen jefe, sin embargo, existen clases de empleadores con los que es extremadamente difícil convivir a diario.

A continuación te damos 5 clases de jefe que debes evitar ser:

1.- El que quiere las cosas para ayer.- Son jefes que se conducen 100% por impulso, poseen agitación mental y creen que si las cosas no se resuelven de inmediato jamás encontrarán solución. Son poco reflexivos y tienden a dejarse llevar por la situación y los nervios en cuanto las cosas se ponen un poco tensas. La paciencia no está entre sus virtudes y pecan de ser poco empáticos con quienes les rodean.

2.- El que te hace sentir culpable.- Es el tipo de empleador que buscar desarrollar el sentimiento de culpa entre sus empleados, nunca busca soluciones inmediatas, solo trata de culpar. Siempre trata de ponerte en falta, en la posición de que eres el que comete errores y arruinas el trabajo en conjunto. A este tipo de jefes tienen frases como “Anda a tu casa aquí trataremos todos de solucionar el problema”.

3. El chismoso.- Es aquel jefe que está al día con los rumores de la oficina. Le encanta indagar sobre tu vida privada, disfrazándolo de buenas intenciones. Te preguntará cómo estás con tu pareja; hará recomendaciones respecto a tus inversiones, te dirá que no es conveniente tomar créditos a esta altura de tu vida o que tendrás tiempo de hacerlo más adelante.

4.- El jefe ausente.- Cada vez que lo necesitas, no está. Lo conoces más por su voz en el teléfono que la cara. La mayoría de los problemas debes resolverlos tú y en el mejor de los casos, junto a tu equipo. Este jefe solo se vanagloria se ufana de los logros diciendo que brinda autonomía a sus empleados cuando en realidad lo que les aporta es soledad.

5. El del mal carácter.- Nunca podrás predecir ni su estado de ánimo, su humor ni su estrategia. Su mal carácter siempre es un obstáculo para las venas relaciones laborales. Se encuentra imposibilitado para plantear metas, incluso a corto plazo, dice cosas como “En este país nada va a cambiar no se puedes planificar porque no sabes qué pasará mañana”, “Me fue bien improvisando, no voy a cambiar ahora” o “Yo tengo la razón”. La consecuencia en ti será el desconcierto y la sensación de pérdida del propósito. Incluso llegarás a pensar si vale la pena proyectarte en una organización que tenga a este jefe por modelo.


¡Trome! Si eres un jefe como los que mencionamos o tal vez sientes que presionas demasiado a tu personal, no te preocupes, no todo está perdido. Conversa de tus preocupaciones con ellos y ten en cuenta que para grandes logros se necesita el trabajo de todos.


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