Pamela Mendoza Arpi interpreta a Georgina Condori en 'Canción sin nombre' (La Vida Misma Films/Beatriz Torres)
Pamela Mendoza Arpi interpreta a Georgina Condori en 'Canción sin nombre' (La Vida Misma Films/Beatriz Torres)

, la ópera prima de Melina León, no ha dejado de recibir premios en importantes festivales del mundo. Ahora está en la lucha por obtener una nominación al Oscar 2021 como Mejor Película Extranjera. Trome.pe conversó con la directora sobre la película que se puede ver en la plataforma de Netflix.

¿Qué tan complicado fue el proceso de hacer Canción sin nombre?

Muy complicado. Fue un proceso de aprendizaje. Por querer hacer una película con una protagonista andina creo que había un fuerte componente de racismo, por lo que nos cerraban las puertas. Hay muchas películas peruanas que no tienen un guion tan elaborado, pero tienen inversión privada y del Estado. En el país hay falta de cultura cinematográfica.

¿Quiénes te abrieron las puertas?

La Mula y otras empresas pequeñas nos dieron la mano, así como Diez Talentos de Bruno Odar, que nos ofreció buenos consejos actorales, cobrándonos lo mínimo, a cambio de que figure el nombre de su asociación en la película. Después que ganamos el Concurso Nacional de Proyectos de Largometraje de Ficción del Ministerio de Cultura en 2014 con co-producción española, reaccionaron otras empresas. Perú es un país donde todavía la producción de eventos culturales está abandonada por la empresa privada, que sería la que tiene lo medios para invertir.

Justo acabas de mencionar la falta de cultura cinematográfica en el Perú…

Falta de cultura en general y en particular. Canción sin nombre es una ópera prima; fue difícil obtener fondos internacionales cuando la cineasta solo puede mostrar cortos. Aunque mi corto El Paraíso de Lili – con el que se graduó de la Universidad de Columbia - había estado bien, tampoco había ganado la Palma de Oro. También siento que hay un pequeño componente de que soy mujer.

Sientes que hubo machismo…

Poco a poco ha ido mejorando la DAFO. Por ejemplo, ahora la perspectiva de género es su otra bandera; incentivando que a las directoras no se nos discrimine. Sin embargo, cuando comencé a postular el camino era nebuloso porque te enfrentabas a un jurado masculino. Lo que sucedía en estos casos es que los que leían los guiones se identificaban con protagonistas hombres porque, en su gran mayoría, los hombres escriben guiones con protagonistas masculinos; y ese jurado tiende a confiar más en los directores que en las directoras. Lo bueno es que ha ido cambiando en el tiempo. La primera vez que gané había un jurado internacional donde había una mujer. Tampoco nos podemos quejar porque se le pide a los gremios cinematográficos que envíen a los jurados que, al final, son un reflejo de esta comunidad de cineastas. Ahora si el Estado pone sus jurados se pensaría que se pone al amigo del funcionario.

Todo lo que me acabas de contar del mundo cinematográfico peruano sucede con Georginha (Pamela Mendoza Arpi) en Canción sin nombre: machismo, discriminación, racismo. Siento que es un reflejo de la sociedad que vivimos ahora...

Es trágico. Y ahora con la pandemia es más obvio. Tal vez si no hubiera habido pandemia estuviéramos poniendo más énfasis en lo que sucedió en los años 80. Estamos viendo un espejo. Es trágico que esta historia tiene un lugar porque nuestro sistema de salud es muy pobre. Ella es una migrante que no tiene ningún tipo de protección del Estado como un hospital para dar a luz.

¿Cuál fue el proceso de la fotografía de Canción sin nombre?

La fotografía fue gracias al cineasta Inti Briones. También es productor de la película y trabaja entre Perú, Chile y Brasil. Tuve la suerte de contactarme con él gracias a Nene Herrera, vestuarista de Canción sin nombre, quien es la otra persona a quien le dedico esta ópera prima – la otra es su padre -. Ya había trabajado con él cuando hice el cortometraje El Paraíso de Lili. Aparte de su extraordinario talento, le puso mucho corazón porque ha vivido su infancia en el Perú durante los años 80. Creo que todos estuvimos haciendo este ejercicio de memoria para curar, exorcizar y enfrentarnos a esos recuerdos.

Inti Briones y Melina León. (La Vida Misma Films/Beatriz Torres)
Inti Briones y Melina León. (La Vida Misma Films/Beatriz Torres)

El abuso de autoridad o cuando Georgina denuncia el robo de su hija y nadie le hace caso en la comisaría son comparables también a cuando una mujer va a denunciar a su pareja por violencia física y psicológica, ningún policía le hace caso y muchas veces termina en un feminicidio. Canción sin nombre es un llamado de atención a todo lo que somos como sociedad.

Qué doloroso que justo esté saliendo a la luz la película cuando hemos pasado un pequeño periodo de calma que nos duró poco y otra vez regresamos a ese Perú de siempre donde los derechos no existen y no hay garantías de nada.

¿La última canción de la película a quién le pertenece?

Es una canción popular del sur de los andes del Perú. Una chica que asistió al casting quiso cantar una canción de cuna en quechua que nos encantó, pero resultó que era de Ecuador. Comenzamos a buscar una canción que tuviera una tonada similar y gracias al profesor Mauro dijo que podíamos usar esta canción. La tonada y la letra es apropiada.

Además de los actores principales Pamela Mendoza Arpi y Tommy Párraga, ¿contaste también con personajes secundarios que no eran actores?

Sí. Traté de hacer un retrato de un Perú marginalizado. Es difícil encontrar a gente que se dedica a la actuación porque eso es un privilegio, pero iba a encontrar talento que está todas partes; el talento no se paga. Conversé con los directores Arturo Mejía y Sofía Toguchi de Arenas y Esteras, que conducen este teatrín de tres pisos, en Villa El Salvador, y me dejaron hacer el casting.

El danzante de tijeras es un símbolo en Canción sin nombre

Elegí un danzante de tijeras (Lucio Rojas) porque no quería contribuir al estereotipo del andino triste y trágico. Quería mostrar la belleza de la cultura andina y no hay nada más bello que la danza de tijeras.

Pamela Mendoza Arpi y Tommy Párraga en una escena de 'Canción sin nombre'. (La Vida Misma Films/Beatriz Torres)
Pamela Mendoza Arpi y Tommy Párraga en una escena de 'Canción sin nombre'. (La Vida Misma Films/Beatriz Torres)

La neblina en el arenal representa todo lo oscuro que se vivió en los años 80…

Nos ayuda a hablar de esta sensación de pesadilla. Voy a utilizar las palabras de un crítico estadounidense que dio en el clavo: la película es la más hermosa de los malos sueños. Nuestro recuerdo de esa época es como un mal sueño porque también tenemos buenos recuerdos de los 80.

¿Cómo fue el proceso de la elección de la música?

La música fue compuesta por Pauchi Sasaki. Los instrumentos que utiliza son el charango y el violín. Quiso utilizar el chelo pensando que nos remite un poco al vientre, pero no resultó porque nos remitía al vientre, pero no al Perú porque no es un instrumento que se ha incorporado en la cultura andina popular. En los momentos de violencia de la película trabajó la música electrónica. Las canciones que suenan en las radios o en las calles en la película son parte de mi cosecha, Pauchi y Daniel Ágreda, que fue el supervisor musical; no se dedica a esto, pero es un melómano y me sugirió muchas cosas. Por ejemplo, yo quise que suene Sucio Policía de Narcosis, aunque la gran mayoría la puso Daniel.

¿Cómo fue el ingreso de Canción sin nombre a Netflix y Amazon?

En cierta manera por Cannes. Cuando terminamos la película pudimos tener un agente de ventas, que es importante para llegar a Netflix, Amazon, iTunes y los festivales. Ya sabíamos a principio de año que íbamos a estar en Netflix, pero no en calidad de estreno, pero a la vez queríamos estar el cine, lamentablemente, llegó la pandemia y no se pudo dar.

¿Qué le espera a Melina León después del éxito de Canción sin nombre?

Voy a trabajar otra película que quiero hacer en Cusco. Y otra en Nueva York y en Perú sobre la inmigración japonesa. Me permito soñar con hacer una película en Lisboa, que es el proyecto más lejano que tengo.

¿Eres optimista acerca del futuro del cine peruano?

Soy optimista siempre que se continué las políticas que hay hasta ahora y se mejoren. Lo que ha sucedido en la DAFO es que cada año ha mejorado. Hay un antes y un después de la gestión de Pierre Emile Vandoorne. Ahora hay más posibilidades para que los jóvenes sean becados para estudiar cinematografía. Yo me tuve que endeudar para estudiar, pero ahora hay más opciones. Si yo he logrado hacer una película con un estado en construcción, qué no podrán hacer los nuevos cineastas cuando ya están partiendo de un aparato estatal más consolidado.


TROME - MELINA LEÓN, DIRECTORA DE 'CANCIÓN SIN NOMBRE'
TROME - MELINA LEÓN, DIRECTORA DE 'CANCIÓN SIN NOMBRE'