(Difusión)
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(Little women), la célebre novela de Louisa May Alcott (1832-1888), ha sido llevada numerosas veces al cine y la televisión. La mejor versión, para mí, sigue siendo la hollywoodense de 1933, realizada por George Cukor, con la gran Katharine Hepburn en el papel de Jo March.

La buena actriz Greta Gerwig, quien dio un paso importante como directora con la aceptable ‘Lady Bird’ (2017), suma puntos gracias a su ambiciosa adaptación del libro de Alcott. Drama de época bien ambientado y actuado, con un toque feminista, que cuenta las correrías de Jo y su familia durante la Guerra de Secesión estadounidense. La ausencia del padre, debido al conflicto bélico, obligará a ella, su madre y sus hermanas a tratar de mantener a flote la armonía en el hogar.

Gerwig se muestra respetuosa con la obra literaria y la airea convenientemente a través de una narración no lineal, cuyos saltos temporales evitan que caiga en una complaciente solemnidad. Esa vocación independiente de Jo March (bien encarnada por Saoirse Ronan) es el espíritu libre que contagia de energía y frescura al relato, en el que se imponen los afectos familiares, pero también la voluntad de aprendizaje y crecimiento personales.

La cinta tiene seis nominaciones al Oscar. Entre estas, me parecen destacables la candidatura de Saoirse Ronan como actriz principal y la de Florence Pugh, estupenda en el rol secundario de Amy March, una de las hermanas de Jo.