Cinthia y los Julius rodean a la directora peruana Rossana Díaz Costa. (Foto: Guillermo Figueroa)
Cinthia y los Julius rodean a la directora peruana Rossana Díaz Costa. (Foto: Guillermo Figueroa)

Este fin de semana Pese a la pandemia y al aforo limitado, la película basada en la novela del escritor Alfredo Bryce Echenique superó todas las expectativas.

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Para Rossana Díaz Costa, directora de la película, ha sido una travesía: en el 2015 escribió la primera versión del guion hasta que, por fin, la cinta vio la luz en 2021. Aunque se iba a estrenar el año pasado, el proceso de post-producción de forma remota fue “complicado porque no es lo mismo cuando estás al lado del editor, que las cosas se resuelven más rápidamente”.

Tuviste que buscar apoyo económico en otros países para hacer Un mundo para Julius.

Sí, aparte del tema de la pandemia que ha frenado muchas cosas, más trabajo me costó buscar dinero para hacer el proyecto. Busqué apoyo en la empresa privada, pero cuando ven algo distinto no te quieren financiar, así que allí no hubo nada de nada.

En la conferencia de prensa dijiste que Bryce Echenique no se había metido en el guion porque consideraba que una cosa es el lenguaje literario y, otro, muy diferente, el lenguaje cinematográfico. Tú también eres escritora, ¿cómo fue el paso de las letras a la cinematografía?

No es que me haya ido de la literatura (risas). Nunca me he ido de ninguno de los dos, yo sigo escribiendo, pero no he vuelto a publicar que es diferente. He ganado un Copé y he sido finalista del mismo premio tres veces; mis cuentos están en antologías. He tenido una vida literaria que se vio un poco estancada por meterme al cine. La mayoría de mis amistades son más de las letras que del cine.

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Desde que se publicó Un mundo para Julius, hace 50 años hasta ahora, se nota en la película que seguimos siendo un país polarizado.

Creo que no hemos cambiado mucho. Es innegable que ha habido una movilidad social importante, pero el corazón del país sigue estando con una herida muy complicada. Es la que vemos en la película, la que vemos cuando salimos a las calles. Hay situaciones cuando una persona insulta a la otra y le dice de todo, de manera muy racista. Si bien las mujeres ya no viven como en los años 50 porque tienen más libertad e independencia, aún sigue existiendo la violencia de género. Hemos cambiado ciertos aspectos, pero en el fondo seguimos siendo iguales. También sucede que alguien osa decir que hay pobres en el país y te ven como una comunista, no puedes decir la verdad de las cosas.

Seguimos siendo un país discriminador, machista y racista.

Esas son las tres taras que teníamos y tenemos.

A partir de Un mundo para Julius quieres que se empiece un diálogo con la familia, que se hable con los niños, ¿crees que no hemos sanado como país?

No, no hemos sanado como país. Es importante que hayan películas que puedan llegar a una edad en la cual todavía puedes cambiar tu manera de pensar porque cuando ya eres adulto la gente ya no cambia. A un niño o un adolescente puedes inspirarlo con otro tipo de ideas acerca del mundo y la sociedad en que vive. Se necesitan más películas de este tipo para que puedan generar reflexiones y diálogos.

Un mundo para Julius está en tres festivales en Estados Unidos. Además, hace dos semanas han hecho una especie de Cinema for students (Cine para estudiantes) que es un programa para llevarlo a 2,000 colegios para alumnos de secundaria y que los profesores puedan discutir con sus alumnos acerca del racismo, clasismo y violencia de género. Me parece alucinante que estén viendo Un mundo para Julius, que estén discutiendo estos temas sobre una película de los años 50, en un país que no es suyo.

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